
La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, imputó de forma provisional a Daniel Orlando Serapio por el femicidio de Natalia Cruz, su pareja, indicaron fuentes judiciales a Infobae.
Serapio, que fue hallado en una cueva luego de permanecer 11 días prófugo, es considerado autor de los delitos de homicidio calificado por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género (femicidio) y de desobediencia judicial (tres hechos), en concurso real.

Durante la audiencia de imputación el acusado fue asistido por defensa particular y tras conocer los hechos endilgados, se abstuvo de declarar. Desde la Fiscalía se solicitó ante el Juzgado de Garantías interviniente, que permanezca detenido.
Serapio fue localizado en una cueva de la precordillera. El hombre era buscado desde el 17 de febrero, luego de que su ex pareja fuera encontrada muerta, con signos de violencia, en su casa de Campo Quijano.

Según relataron los familiares de la víctima, tuvieron que rescatarla de una habitación cerrada, luego de que fuera brutalmente agredida. Pese a que la trasladaron en un vehículo particular al hospital más cercano, su muerte se confirmó poco después de que fuera ingresada.
Respecto al tipo de lesiones que presentaba Natalia, el personal médico indicó que tenía signos compatibles con golpes y asfixia mecánica. Por este motivo, la Fiscalía solicitó que se realizara una autopsia, para determinar las causales concretas de su deceso.
El hallazgo del prófugo
Tras un exhaustivo operativo de búsqueda, Serapio fue localizado y detenido en inmediaciones de la Estación Diego de Almagro durante la noche del 27 de febrero.

Según indicaron fuentes del caso, dos investigadores de la Unidad de Investigación UGAP del CIF arribaron durante la tarde del viernes 27 a un puesto ubicado en la zona de interés. Ante la sospecha de que el acusado se encontraba en un sector elevado, iniciaron una caminata de aproximadamente dos horas hasta un segundo puesto, donde recabaron información antes de continuar el ascenso hacia una zona más alta.
Tras otras dos horas de recorrido, ya entrada la noche, llegaron a una vivienda precaria, donde hallaron indicios que los llevaron a proseguir la búsqueda hacia un sector aún más elevado y de muy difícil acceso.
Al llegar al lugar y percibir ruidos, los efectivos localizaron al acusado oculto en una de las cuevas. Tras un diálogo prolongado, lograron que desistiera de su intención de autolesionarse y se produjo su aprehensión.
Entre los elementos secuestrados en el lugar, se encontró una mochila con diversos objetos que serían de su uso personal.
Una vez aprehendido, los investigadores iniciaron una caminata nocturna de descenso junto a Serapio, hasta arribar durante la mañana del sábado 28 a la Estación Diego de Almagro, desde donde dieron aviso a las autoridades y solicitaron refuerzos.
En el operativo participaron más de sesenta efectivos de distintas áreas especiales, incluyendo el Grupo de Operaciones de Alto Riesgo (GORA), la División Canes, Caballería, motoristas y personal del Distrito de Prevención Nº 11.
Al procedimiento se sumaron efectivos de la Policía Federal Argentina, la Policía de Catamarca con binomios caninos y la Gendarmería Nacional Argentina, cuya participación se concretó tras gestiones del Ejecutivo provincial.
Poco después, el Procurador General salteño Pedro García Castiella, afirmó que el arresto era un requisito fundamental para avanzar con el proceso penal y con “el análisis en profundidad de todos los elementos recolectados, el relevamiento de la escena y las pruebas incorporadas desde el inicio de la causa”.
Por otro lado, el secretario de Seguridad de la Provincia, Nicolás Avellaneda, indicó que “el hallazgo fue producto de un trabajo en conjunto con diferentes fuerzas. Colaboraron Policía Federal, Gendarmería, Defensa Civil, equipos de tecnología y la División Canes del Servicio Penitenciario de Catamarca”. Además, remarcó que el resultado responde a “un esfuerzo muy grande de muchos días”.
Respecto a la zona donde fue ubicado Serapio, señaló que implicó la demanda de un despliegue operativo singular dado que es “geográficamente inmensa y muy complicada de llegar”. Asimismo, agregó que la localización se dificultó aún más por sus “conocimientos sobre el lugar, de la zona y de los parajes”.



