
Dos mujeres argentinas denunciaron que fueron estafadas por un vendedor ambulante en una playa de Río de Janeiro cuando quisieron comprar dos copas de açaí, uno de los postres típicos de Brasil. Según comentaron, todo ocurrió cuando intentaron pagar con Pix, el sistema de pago instantáneo que existe en territorio brasileño.
De acuerdo a lo que informó el canal de noticias CNN Brasil, el hecho sucedió en la zona de la playa de Arpoador, un área muy concurrida por turistas, ya que se encuentra entre los barrios de Ipanema y Copacabana, dos destinos habituales para quienes visitan la ciudad.
Las turistas argentinas se acercaron a un vendedor ambulante que ofrecía açaí en la playa. El precio pactado por las dos copas era de 70 reales. Según relataron, el comerciante les indicó que podían abonar el consumo por Pix, el sistema electrónico de pagos ampliamente utilizado en Brasil. Para facilitar la operación, las visitantes le entregaron sus teléfonos móviles al hombre para que él mismo ingresara el monto en la aplicación bancaria.
En ese momento, el vendedor intentó cargar una suma muy superior a la acordada. Primero, digitó siete mil reales en el sistema de Pix, una cifra cien veces mayor al precio original. La transacción fue rechazada por el banco, pero el hombre no se detuvo: modificó la suma e ingresó 700 reales, lo que equivalía a diez veces el valor inicial. La operación fue aprobada y el dinero se transfirió a la cuenta del vendedor. Para poner en contexto, según la tasa de cambio del día, la estafa se tradujo en aproximadamente $187.087.
Las turistas advirtieron rápidamente que algo no estaba bien. Al revisar el comprobante, notaron que habían pagado mucho más de lo estipulado. Inmediatamente buscaron ayuda y lograron avisar a la Guardia Municipal, que realizaba tareas de patrullaje en la playa. Los agentes se acercaron al lugar y, después de escuchar el relato de las mujeres, intentaron identificar al responsable. El vendedor, al notar la presencia policial, intentó huir del lugar.
La persecución se desarrolló en la misma zona de la playa. Según informaron desde la Guardia Municipal, el hombre fue alcanzado luego de que los agentes utilizaran una pistola eléctrica para reducirlo. Tras su detención, fue trasladado a la sede de la Comisaría Especial de Apoyo al Turista (Deat), donde quedó imputado por el delito de estafa.
El caso fue tipificado de acuerdo al artículo 171 del Código Penal brasileño, que sanciona el fraude con penas de prisión de hasta ocho años y multa. Además, como la maniobra se realizó a través de una plataforma electrónica, la acción también fue encuadrada como fraude electrónico. La Policía Civil de Río de Janeiro, principal organismo de investigaciones criminales a nivel estatal, confirmó que el acusado fue arrestado en flagrancia por ambos delitos, ya que obtuvo un beneficio económico en detrimento de las víctimas.
Cómo es el “Golpe da maquininha”, la estafa con Pix en Brasil
Se trata de una modalidad que involucra a los vendedores ambulantes en las playas. En Brasil se la conoce como “golpe da maquininha”, en relación a la maquinita para pagar. Se produce cuando un turista compra un producto de bajo valor y, en el momento de pagar con el celular vía QR o con una tarjeta, comienza a distraer a la víctima, en ocasiones ayudado por un cómplice.

Durante ese instante, el monto en la terminal POS (o en el celular que es usado como tal) es modificado y se concreta una venta por un importe mucho más alto que el acordado. De esa forma, alguien que quiso pagar 5 reales por una gaseosa en la playa puede terminar pagando 500 o 5.000 reales.
Verificar siempre el importe en la pantalla antes de aprobar una transacción es fundamental para evitar pérdidas económicas.
Una de las recomendaciones para evitar estafas en Brasil, es no entregar nunca la tarjeta de crédito o débito a terceros. Si el pago con tarjeta resulta inevitable, lo aconsejable es que cada persona inserte o arrime el plástico por su cuenta en la terminal de pagos.



