
A más de tres años del crimen, la Justicia de Santa Fe condenó a dos cuidacoches por el homicidio de Paulo Eliel Sánchez en la Plaza Alberdi, de la ciudad de Rosario. Recibieron 12 y 8 años de prisión efectiva, según su nivel de responsabilidades.
La sentencia fue dictada este jueves y estuvo en manos del tribunal conformado por los jueces Nicolás Vico Gimena, Mariano Aliau y Gustavo Pérez de Urrechu.
Todo ocurrió tarde del 6 de octubre de 2022, cuando Sánchez, un joven de 29 años que vivía en situación de calle, fue apuñalado en medio de una pelea dentro de una fuente seca.
El caso avanzó en la Justicia. De esta manera, lograron individualizar a los atacantes como dos cuidacoches de la zona, conocidos como “Cachamay” y “Pelusa”.
Se trata de Diego Oscar Pacheco, “Cachamay”, quien fue condenado a 12 años de prisión efectiva como autor del homicidio, mientras que Ezequiel Eduardo Barboza, alias “Pelusa”, recibió una pena de 8 años en calidad de partícipe primario.
Según informó el portal del diario La Capital, la fiscal Andrea Vega había solicitado penas de 17 y 14 años respectivamente, aunque el tribunal consideró las circunstancias particulares y fijó condenas menores.
La investigación judicial permitió establecer que la víctima, los agresores y otras personas sin hogar se reunían habitualmente en la plaza. Eran conocidos entre sí y compartían las mismas condiciones de vida. La tarde del homicidio, planeaban compartir un asado, costumbre que podían darse gracias a la donación semanal de carne por parte de un carnicero barrial. Sin embargo, una primera intervención policial, motivada por el fuego encendido, interrumpió la reunión y obligó a los presentes a dispersarse.

Minutos después, la tensión entre Sánchez y Pacheco derivó en una pelea a la vista de testigos. Según reconstruyó la fiscalía, Barboza empujó a Sánchez al interior de la fuente seca, donde solían dormir, y le entregó el cuchillo a Pacheco. En ese momento, Pacheco apuñaló a la víctima en el tórax.
Tras recibir la puñalada, Sánchez salió de la fuente e intentó correr hacia el Hospital Alberdi, ubicado a pocos metros. Un vecino que presenció la escena desde su auto notó que la víctima se levantó la remera y miró hacia arriba, en un gesto que evidenció la gravedad de la herida. Dos empleados del hospital y el automovilista intentaron asistirlo, pero ya no tenía pulso cuando llegaron a su lado. La causa de muerte fue una hemorragia masiva de tórax.
El fallo judicial marcó un hito en la causa al considerar la responsabilidad diferenciada de cada acusado. Pacheco fue declarado autor material del homicidio simple, mientras que Barboza fue considerado partícipe primario por su rol en facilitar el ataque.
Sánchez integraba una familia numerosa, con ocho hermanos, criados por el padre tras la muerte de la madre cuando él era pequeño. Su vida estuvo marcada por el consumo problemático de drogas, que, según testigos, lo mantenía la mayor parte del tiempo en la calle. Aunque a veces pasaba la noche con algún familiar, era habitual verlo durmiendo en la plaza o en las inmediaciones de la parroquia.
La secuencia de los hechos fue confirmada por múltiples testimonios. La fiscalía sostuvo que la pelea se originó por disputas vinculadas a la convivencia y la marginalidad, detalles que el tribunal consideró al momento de dictar sentencia.



