
Doce años es mucho tiempo, pero esta semana se cierra finalmente la causa contra la mujer acusada de haber dejado a su hijo con secuelas neurológicas tan severas cuando tenía apenas dos meses de vida que, mientras los chicos de su edad están por terminar la Primaria, él no habla, no camina y come solo papillas. Será la hora de la verdad para Stella Natalia Sánchez: ¿se le cayó cuando era bebé o lo tiró?
Es que esta semana se conocerá la sentencia contra Sánchez, no sin antes los jueces de la Cámara Primera del Crimen de Córdoba haber escuchado sus últimas palabras y también las del papá de la víctima.
La fiscal Milagros Gorgas pidió 3 años de prisión de ejecución condicional porque se consideró que debía haber previsto lo que podía suceder. La querella va por más: 7 años de cárcel por lesiones gravísimas agravadas por el vínculo. Consideran que su accionar fue consciente y deliberado. Para la defensa, ejercida por Hugo Núñez, solo vale la absolución.
El caso comenzó hace 12 años, el 14 de marzo de 2014. Mariano Gómez y Stella Natalia Sánchez no convivían. Por ese entonces, la víctima tenía dos meses, estaba el huevito arriba de una mesa de 90 centímetros de alto y -por circunstancias que se han buscado establecer en el juicio- cayó al piso.

Sánchez lo llevó de urgencia al médico y lo derivaron al Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba: dos fracturas de cráneo lo dejaron con secuelas neurológicas severas. El niño nunca hará una vida como cualquier otro chico sano de su edad: tiene trastorno motor, del habla, sin poder deglutir normalmente e isquemia cerebral.
Según las pericias, las lesiones observadas eran compatibles con sacudidas, golpes y caída al piso en forma intencional.
La mujer siempre alegó que dejó a su hijo de dos meses en el huevito arriba de la mesa del living y fue al baño, y que fue el perro de raza manto negro el que lo tiró. El padre del menor cree que lo hizo a propósito. E, inicialmente, la acusaron de maltrato infantil, incluso estuvo un tiempo detenida y la tenencia del chico la tiene el papá.
Y 12 años después llegó al juicio acusada de lesiones gravísimas agravadas por el vínculo, con penas de 3 a 15 años de prisión.
La cuestión es que durante este juicio, que se demoró 12 años, la fiscal planteó “un hecho diverso” y le bajó la imputación: consideró que las lesiones gravísimas fueron con dolo eventual, que tiene una pena de 3 a 6 años de cárcel. O sea: que debía haberse representado que podía suceder.
Este viernes pasado fue la jornada de alegatos, pero antes el abogado del padre del niño, Gustavo Núñez, pidió la nulidad de la recalificación de la imputación contra Sánchez. Fue rechazada por el Tribunal.
Y, entonces, se dieron los alegatos, donde la Fiscalía mantuvo el dolo eventual e, incluso, la Defensora Complementaria del Menor adhirió a ese pedido de pena de 3 años de prisión de ejecución condicional.
El abogado del papá del nene se mantuvo en la calificación inicial del hecho; y la defensa refutó la acusación y solicitó la absolución. “Estoy convencido de que no hay ninguna prueba y se trató de un accidente. El relato de la madre es que se fue al baño y escuchó el llanto, volvió corriendo y el huevito estaba dado vuelta y el perro ahí”, le había explicado a este medio el abogado defensor.
Luego, el Tribunal dispuso pasar a un cuarto intermedio para esta semana.
“Tenía dos meses y pesaba dos kilos. Los peritos dijeron que tenía hematomas típicos de accidente de tránsito y no de caída de baja altura. Le partió el cráneo en dos partes. Lo dejó como un vegetal“, se mostraba enojado el abogado Núñez.



