Una modalidad que venía en baja tuvo, en los últimos meses y en lo que va del año, un llamativo crecimiento que pueden percibir los gendarmes que controlan las rutas del norte argentino. Se trata de la aparición de “capsuleros”, también conocidos como “mulas”, con una metodología más sofisticada que en el pasado.
La modalidad, que implica ingerir cápsulas de cocaína, evolucionó: aunque el riesgo sigue siendo alto, los pequeños paquetes ya no se revientan como antes porque están preparados con material más resistente. Además, las personas que la llevan en el estómago están mejor asesorados e instruidos sobre qué no deben hacer.

Tal como revelaron investigadores con conocimientos de la actividad a Infobae, el capsulero debe cumplir con siete pasos:
1. Come 18 horas antes alimentos de rápida digestión
2. Ingiere las cápsulas, en algunos casos, con vaselina líquida
3. Si la garganta queda irritada, debe esperar al menos cinco horas para salir. En ese detalle reparon los gendarmes en los controles
4. Durante el viaje, no podrá comer nada sólido hasta que llegue a destino
5. Tampoco beber gaseosas que dañen el material de la cápsula
6. Deben evitar golpes en el estómago
7. Una vez que llega a destino, la organización lo espera con una comida que le ayude a expulsar las cápsulas
“Notamos que están más organizados: hay un líder, los preparan para que justifiquen el viaje y van por separado. Por ejemplo, si son 15 cargados, van en tres coches y el jefe va en otro auto para asegurar la entrega», señalaron. ”Tragan o cenan -cómo les dicen ellos- en San Salvador (Jujuy) o en Tartagal (Salta). También hay “aislados”, que ya vienen cargados desde Bolivia”, detalló la fuente.

Según los investigadores, un 60 por ciento de los capsuleros toma tours de compras. El resto se reparte en vehículos particulares y micros. Por medio kilo de cocaína, aproximadamente, 60 o 70 cápsulas, les pagan unos 1500 dólares. Los narcos utilizan mujeres vulnerables para la tarea, aunque también convocan a hombres.
Los principales destinos son Mendoza (donde se ve un aumento pronunciado), Córdoba y Buenos Aires. Las rutas provinciales son, generalmente, las elegidas por los capsuleros debido a la ausencia de controles de Gendarmería.
Por ejemplo, este miércoles, la fuerza de seguridad apresó a seis personas que viajaban en un tour de compras rumbo a Mendoza y que habían ingerido 502 dosis de la droga, con un peso superior a los 6 kilos. Ocurrió en Huacra, la Ruta Nacional N° 38, en Tucumán, en el límite interprovincial con Catamarca, Departamento La Cocha.

Los efectivos de la Sección “Núcleo”, dependiente del Escuadrón 71 “Aguilares”, detuvieron la marcha del colectivo de larga distancia que había partido de Aguas Blancas. Los agentes notaron signos de nerviosismo en una de las pasajeras que derivó en una requisa. La mujer poseía envoltorios debajo de sus prendas con una sustancia blancuzca en su interior.
Luego, encontraron envoltorios ocultos en distintos lugares de la butaca y dispersos en diferentes sectores del micro. Los gendarmes decidieron inspeccionar a la totalidad de los pasajeros: 73. Así es que, una radiografía confirmó las sospechas: cuatro mujeres y dos hombres, de nacionalidad boliviana, llevaban, entre todos, 502 envoltorios de cocaína, con un peso superior a los 6 kilos.

En otro caso, también de este año, en el Peaje Molle Yaco, en Tucumán, cuando gendarmes inspeccionaban un colectivo de larga distancia cuando tres ciudadanas de nacionalidad boliviana manifestaron dolores abdominales. Les hicieron radiografías y descubrieron que llevaban 198 cápsulas.
Por último, en Santa Fe, fueron arrestados dos mulas que habían ingerido más de 2 kilos de cocaína: un total de 185 cápsulas. ¿Cómo las descubrieron? Durante la requisa, dos pasajeros presentaban signos de malestar. Ante el dolor y la preocupación que les causaba el cargamento que llevaban en el estómago, ellos mismos confesaron. Fueron detenidos y trasladados al hospital donde expulsaron la droga.



