La joven brasileña que denunció a un argentino por racismo dio una entrevista en TV: “Espero que pague”

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Un nuevo incidente con repercusión internacional tiene como protagonista a un argentino en Brasil. Se trata en este caso de un hombre de 67 años, detenido en Copacabana, Río de Janeiro, y acusado de proferir insultos racistas contra una joven brasileña, mientras esperaba en la fila de un supermercado.

La joven agredida es Samara Rodríguez Lima, quien brindó una serie de declaraciones en los medios de su país a raíz de la repercusión del hecho y este jueves habló nuevamente, en un informe de la televisión carioca en el que se refirió al ataque racista que denunció. “No paraba de hacerme ruidos, de decirme ‘shhhhh’, dando a entender que debía callarme. Me llamó ‘negra’ y luego me insultó dos veces”, dijo en una entrevista con TV Globo.

El episodio se registró la mañana del lunes en una sucursal de la cadena Mundial sobre la calle Siqueira Campos, donde trabaja la joven de 23 años, y donde ocurrió el altercado con José Luis Haile, quien quedó bajo custodia policial e imputado por injuria racial. La situación fue observada y denunciada por otro argentino, el albañil Juan Esteban García, quien intervino ante la agresión y notificó a las autoridades.

Espero que se tomen medidas y que pague por lo que hizo”, agregó, todavía angustiada. Además, en el mismo reportaje recordaron que esto sucedió semanas después del caso de Agostina Páez, quien estuvo presa en el país vecino por injuria racial.

Ayer, la joven ya había explicado lo que ocurrió en diálogo con la prensa. “Empecé a enfadarme con él y lo llamé cobarde porque habló en voz baja durante el insulto racista. En ese momento, estaba muy nerviosa y enfadada. No me esperaba que esto sucediera y esperaba un poco más de apoyo del personal del supermercado, pero los guardias de seguridad no hicieron nada. Volví al trabajo este miércoles. Ayer no pude trabajar. Me siento cansada, todavía un poco frustrada y con miedo de que algo así pueda volver a ocurrir”, dijo la víctima.

Por su parte, García, el otro argentino, relató: “Al principio no le presté mucha atención porque pensé que era una discusión tonta. Pero cuando el racista la mandó a callar y la insultó, me di cuenta de que era serio. Decidí intervenir porque la vi muy vulnerable y pensé que era lo correcto.Soy mestizo y también sufrimos racismo en Argentina. Pero allí no hay ninguna ley que lo prohíba. Así que me puse en su lugar. Lamentablemente, este tipo de personas aún existen, pero tenemos que actuar con mano dura contra ellas, de lo contrario esto nunca terminará”.

Cómo fue el caso

Todo inició cuando Samara, repartidora de una aplicación, esperaba su turno en la fila con cuatro pedidos pendientes. Optó por ubicarse frente a una caja que aún no había abierto, pensando que así sería atendida más rápido.

El agresor, radicado en Brasil desde hace dos años, fue trasladado a la cárcel José Frederico Marques tras la decisión judicial por el caso de racismo

Detrás de ella se situó Haile, quien, según consta en la denuncia a la que accedió Infobae, comenzó a expresar su descontento por la tardanza y la actitud de la cajera, lo que pronto generó un altercado.

La joven contó a O Globo que intentó evitar que la disputa escalara, pero al responder que la caja no estaba habilitada y pedir que no la hicieran callar, el hombre la agredió verbalmente dos veces con la frase “negra puta”.

García notificó a los guardias de seguridad, se comunicó con la policía y consiguió que dos efectivos de la Guardia Municipal arrestaran al agresor, quien fue llevado a la Comisaría 12 de Copacabana. De acuerdo a O Globo, tras una audiencia de custodia celebrada el martes, el tribunal de Río de Janeiro dictó prisión preventiva y Haile fue trasladado a la Prisión José Federico Marques en Benfica, Zona Norte de la ciudad.

La cadena Supermercados Mundial comunicó a los medios que la situación fue controlada rápidamente gracias a la intervención de la Guardia Municipal y recalcó que promueve un entorno seguro y de respeto para todos. Haile vive en Brasil desde hace dos años.