El sueño de la “Indiana Jones argentina” que nació en Villa Gesell: una tumba de 3.500 años y el erotismo en el Antiguo Egipto

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Andrea Zingarelli estaba de vacaciones en Villa Gesell a comienzos de la década del 80 junto a toda su familia. En ese momento, la adolescente de 15 años le tocó uno de esos clásicos días de lluvia en la costa argentina. Ante la llegada de ese viento sur que impedía ir a la playa, los Zingarelli decidieron compartir una tarde de cine.

Fueron todos rumbo a la sala de la Avenida 3 en pleno centro de Gesell. Allí, Andrea se iba a encontrar con lo que se convertiría en el sueño de su vida. “Desde que vi el film en la costa siempre supe que quería ser como Indiana Jones -sostiene muy segura en diálogo con Infobae-. Me impactó la combinación que se da en el film de aventura y ciencia. Y dije, es esto lo que quiero hacer, resolver los enigmas de cómo eran las civilizaciones antiguas».

Lo primero que aprendió Andrea Zingarelli es a leer e interpretar los jeroglíficos egipcios.

El sueño de hallar faraones egipcios

Zingarelli volvió de sus vacaciones y aún le quedaba terminar el secundario. Sin embargo, ya tenía decidido lo que iba a hacer en el futuro. “Estudié historia en la Universidad de La Plata y me especialicé en historia antigua. Después, hice un doctorado en egiptología”, recuerda sobre sus comienzos.

Lo primero que aprendió es leer e interpretar los jeroglíficos egipcios. “Toda la escritura egipcia se compone de unos mil caracteres que además de su significado, también se combinan entre sí para generar más significados”, explica Andrea.

Luego de toda la etapa de estudio, había llegado el momento de salir al campo, a la acción. De calzarse el sombrero de Indiana Jones y tratar de evitar las maldiciones. “El primer viaje fue a una zona arqueológica en Israel que había sido un dominio egipcio -cuenta Andrea-. Allí, di mis primeros pasos en cuanto a poder encontrar y desenterrar objetos antiguos y decodificar para qué había servido”.

En 1995, pisó por primera vez Egipto, la zona arqueológica que tanto había soñado desde que había visto a Indiana Jones

En 1995, pisó por primera vez Egipto, la zona arqueológica que tanto había soñado desde que había visto a Indiana Jones en el cine de Gesell. “Nuestra primera campaña fue en el desierto de Sinaí, en la frontera cercana a Israel”, recuerda Zingarelli.

En Egipto, las campañas no eran fáciles ni amenas. “A veces, teníamos problemas con los habitantes de los pueblos cercanos a los sitios arqueológicos. Nos veían como extranjeros que veníamos a llevarnos sus tesoros, aunque no sea cierto”, sostiene Andrea.

En ese primer viaje, pudieron reconstruir lo que era una vivienda de una familia egipcia de entre 1.500 y 2.000 años antes de Cristo. “Lo interesante es cómo podés empezar a tejer cómo eran sus vidas a partir de algunos objetos hallados”, se entusiasma Zingarelli sobre su trabajo en el desierto de Medio Oriente.

Andrea Zingarelli en pleno trabajo de campo en Egipto

El descubrimiento de la tumba

Andrea visita Egipto todos los años para distintas campañas de investigación. Hace pocos años, Zingarelli llegó a una de las cumbres de su carrera con el descubrimiento de la tumba de un funcionario que data de 3500 años. Las investigaciones le permitió a Andrea y su grupo reconstruir quién fue Amenmose, que significa “Hijo de Amón”.

Según el letrero del ingreso a la tumba, fue un cantero de Amón que habría vivido entre los años 1479-1458 A.C. y se destacó durante el denominado Reino Nuevo, en la antigua Tebas, como trabajador de la necrópolis.

Para acceder a la tumba, Zingarelli volvió a sentir la adrenalina propia de Indiana Jones al atravesar un túnel angosto que se incrusta dentro de la montaña de piedra en la que está construida la tumba.

La tumba está ubicado a 700 kilómetros de El Cairo, en el sur, en un lugar que se llama Luxor y en la antigüedad se llamaba Tebas, y como está en la parte baja de la colina podemos decir que era un funcionario menor,un noble, porque se encuentra a pocos kilómetros de donde están las tumbas de los reyes, en lo que se conoce como el ‘Valle de los nobles’”, explica la experta.

Para acceder a la tumba, Zingarelli volvió a sentir la adrenalina propia de Indiana Jones al atravesar un túnel angosto

Andrea entró arrastrándose por un túnel de 50 centímetros por 37, completamente a oscuras, y sin saber si habría alguna alimaña en el camino. “Me metí con una linterna, y pudo más el entusiasmo, las ganas de estar ahí y de aprender. Lo único que yo repetía cuando entré es: ‘Esto es maravilloso, es maravilloso’”, explica y en su tono de voz parece estar otra vez en el interior de la tumba de Amenmose.

Zingarelli explica que sólo pudo hallar algunos huesos de Amenmose. “La tumba había sido saqueada”, explica. Pero había muchos dibujos en las paredes que daban cuenta de quién había sido la persona enterrada en ese lugar. “Hay escenas de producción de pan y cerveza. Y otras con hijos y la esposa de este hombre egipcio – cuenta Andrea-. También otra representación de una fiesta con comida, bebida y hasta un recipiente con mandrágora, una planta muy valorada en esos tiempos”.

En las paredes de la tumba de Amenmose, Andrea también una frase que aún hoy le retumba en su cabeza. «El corazón se alegra al ver el lugar bello, leí en los jeroglíficos apenas en la entrada y me quedo grabada para siempre», explica Zingarelli.

“El conocimiento es inagotable, y creo que lo que más nos motiva es buscar los sentidos, las explicaciones de las expresiones culturales y sociales detrás cada objeto, qué significó para esas personas, que función le dieron, y cómo hay determinadas lazos entre esa cultura y la nuestra”, destaca la mujer.

El Proyecto Amenmose también lo integran arquitectos, geólogos; miembros del Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR); de la Facultad de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán; de la Universidad de Buenos Aires; y del CONICET.

Visitas a Tutankamon

Andrea tuvo la oportunidad de entrar a la tumba de Tutankamon en varias oportunidades en sus visitas al Valle de los Reyes. “Lo fascinante es que en este caso, podés estar frente al cuerpo momificado que tiene también cerca de 3500 años”, explica Zingarelli.

El 26 de noviembre de 1922, Howard Carter perforó un orificio en una puerta sellada en el Valle de los Reyes, en Luxor, lo que permitió descubrir la tumba prácticamente intacta de Tutankamón, joven faraón de la dinastía XVIII. El hallazgo asombró tanto a la comunidad arqueológica como al público general, debido a la riqueza y el buen estado de los objetos funerarios.

Este año, Zingarelli será la curadora de una muestra sobre el faraón egipcio que llegará a Buenos Aires el próximo mes. La exposición Tutankamón, La Experiencia se presentará en El Cubo, Complejo Al Río (Av. Libertador 101, Vicente López) en Buenos Aires del 4 al 28 de junio de 2026, con un recorrido por el Antiguo Egipto a través de más de 150 piezas certificadas por el Ente Regulador de Exportación de Monumentos de Egipto y la recreación de la tumba descubierta por Howard Carter en 1922.

Este año, Zingarelli será la curadora de una muestra sobre Tutankamon que llegará a Buenos Aires el próximo mes.

La muestra ofrece 11 salas temáticas distribuidas en más de 1.500 m², con contenido audiovisual inmersivo que permitirá al público adentrarse en aspectos esenciales de la civilización egipcia, incluyendo detalles sobre la vida cotidiana, rituales funerarios y cosmovisión.

El público podrá recorrer una reconstrucción de la tumba de Tutankamon, además de contemplar los tesoros hallados en su interior. La exhibición aborda tanto el reinado como los misterios vinculados a la muerte del llamado “faraón niño”, que sigue despertando interés a más de un siglo de su hallazgo.

Entre los objetos que llegarán al país está una reproducción de un carro usado por el faraón y el trono de Tutankamon. “Allí se ve una imagen de Tutankamon con su esposa en una escena de caricias muy erótica que va a sorprender al público que lo venga a ver”, resalta la experta.

Andrea se ilusiona con nuevos descubrimientos de este mundo antiguo que dominaba parte del mundo hace unos 3500 años. A los egipcios les importaba mucho ser recordados. Planificaban cómo querían reflejar su paso por este mundo. “Tenían la idea de que había pervivencia en el más allá. De alguna manera lo que nosotros estamos estudiando y le estamos dando nuevamente vida y color a sus vidas”, resume Andrea.