Quedó firme la condena contra el pediatra acusado por abusos sexuales

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Alberto Cirulnik.

La Sala III de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la condena contra el pediatra Alberto Cirulnik, acusado de cometer múltiples hechos de abuso sexual y corrupción de menores. El fallo, dictado el jueves pasado, rechazó el recurso de la defensa y dejó firme la sentencia que declaró probados los hechos denunciados por varias víctimas.

Según consta en la resolución a la que accedió Infobae, Cirulnik fue hallado responsable de siete hechos de abusos sexuales, violación y corrupción de menores cometidos entre 1975 y 2004. Las víctimas, todas menores de edad al momento de los hechos, eran alumnos de la escuela ORT y de otros establecimientos educativos y clubes de la comunidad judía, además de pacientes en consultorios médicos donde el profesional ejercía como pediatra.

La sentencia, que ahora quedó firme, había sido dictada por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 41 el 30 de noviembre de 2023. La investigación se inició a partir de denuncias presentadas en 2018 y el tribunal determinó como probados los abusos cometidos en perjuicio de siete personas, entre ellas D. S., L. M. K., M. F., G. R., E. D. B. y G. E. S. Los hechos incluyeron acceso carnal, tocamientos, manipulación sexual y conductas de corrupción de menores, todos agravados por el rol de Cirulnik como encargado de la guarda.

De acuerdo al fallo de la Cámara Nacional de Casación, los jueces Pablo Jantus, Alberto Huarte Petite y Gustavo Bruzzone confirmaron la validez del procedimiento conocido como “juicio por la verdad”, habilitado tras la prescripción de la acción penal por el paso del tiempo. Los magistrados concluyeron que la imposibilidad de imponer una pena no exime al Estado de su obligación de investigar y determinar la verdad sobre los hechos denunciados.

El proceso permitió la recolección de testimonios y pruebas, y finalizó con la declaración de responsabilidad de Cirulnik.

El fallo también dispuso medidas reparatorias para las víctimas: la publicación de la sentencia en el Centro de Información Judicial, la difusión de la parte dispositiva en el Boletín Oficial, y la comunicación de la resolución al Ministerio de Salud, al Ministerio de Educación y a las autoridades de la escuela, a quienes se exhortó a adoptar medidas de prevención para evitar la reiteración de hechos similares.

La defensa de Cirulnik había cuestionado la legalidad del procedimiento, la imparcialidad de los jueces y la validez de los testimonios, al señalar que el acusado no participó del proceso por considerar extinguida la acción penal. La Cámara de Casación rechazó estos planteos y destacó la coherencia de las pruebas y la gravedad de los hechos.

En su voto, los magistrados subrayaron que “la prescripción de la acción penal no impide que el Estado determine la veracidad de hechos denunciados por víctimas de abusos sexuales”, y que “el acceso a la justicia es un derecho reconocido por los tratados internacionales”. Asimismo, el tribunal remarcó que no se trató de un proceso penal sino de una instancia orientada a establecer la verdad histórica de los hechos y otorgar reparación moral y pública a las víctimas.

El caso, juzgado a través de un “juicio por la verdad” debido a la prescripción de la acción penal, sienta precedente para víctimas de abusos que por distintos motivos no lograron acceder a la justicia tradicional en su niñez.

Los hechos

La denuncia que Thelma Fardín presentó el 4 de diciembre de 2018 contra Juan Darthés permitió que miles de mujeres comenzaran a contar que habían sido víctimas de abuso por parte de hombres que las agredían o tocaban sin su consentimiento.

Quien hizo pública y llevó a la Justicia una situación de este estilo que le tocó vivir fue M.F., LA hija del exdiputado del Frente para la Victoria Daniel Filmus. Lo hizo junto a L.K. y D.S., dos excompañeros de su escuela secundaria.

A mediados de diciembre de ese mismo año, los tres denunciaron a Cirulnik, exmédico del colegio, por abuso sexual. Sin embargo, los hechos no eran recientes. En el caso de M.F. y L.K., ocurrieron, según sus relatos, cuando las víctimas cursaban el primer año de la secundaria y tenían entre 13 y 14 años. Las escenas con D.S., en cambio, sucedieron cuando tenía 8.

M.F., hija de Filmus, denunció que Cirulnik la manoseó y le apoyó el pene en la rodilla cuando le revisaba los oídos en una consulta durante el horario escolar.

Por su parte, L.K., alumno de la sede de Almagro de la escuela ORT, contó que asistió a la clínica porque se sentía mal y ahí fue cuando el médico le tomó su brazo y lo apoyo sobre sus genitales. También, según consta en la denuncia, Cirulnik le preguntaba si tenía fantasías con hombres y en qué pensaba cuando se masturbaba.

En el caso de D.S., el joven tenía relación por fuera del colegio con el médico porque era amigo de sus padres: compartían un bungalow en un club de la comunidad Kadima. El abuso, según su relato, ocurrió en el consultorio privado de Cirulnik. Allí, el pediatra lo recostaba y le masajeaba el pene. Asimismo, sostuvo que una vez le dio un “chupón”.