
El año pasado, Claudio Barrelier estuvo detenido durante veinte días, acusado de secuestrar a una joven en su casa del barrio Cofico de Córdoba, la misma donde hoy la Justicia sitúa las últimas horas de vida de Agostina Vega.
Aquella víctima, que tenía 20 años al momento de los hechos, relató que durante su cautiverio creyó que el acusado buscaba venderla a una red de trata y sostuvo que otras personas en la casa sabían lo que ocurría.
En una entrevista a Cadena 3, la joven explicó que Barrelier la llevó a su casa engañada, con la excusa de que necesitaba ayuda para guardar unos bolsos con dinero. Una vez allí, según su relato, el acusado sacó un arma, le dijo que se sentara en el sillón y le preguntó “a quién le había pasado mi ubicación y quién sabía de esto”.
Luego, amenazándola, le exigió que se sacara la ropa. “Le pregunté: ‘¿Querés tener relaciones?’ y ‘¿Por qué de esta manera?’”, contó la mujer. Barrelier le respondió que personas que supuestamente iban a llevar dinero tenían que verla “bien” y confiar en ella. Esto la llevó a teorizar: “Sinceramente, lo que a mí se me pasa por la mente es que me haya vendido. Pensé en una red de trata”.

Seguido a ello, el hombre la ató de pies y manos, y le tapó la boca con cinta adhesiva. “Estaba desesperada y llorando. Le dije que podría ser su hija, que por qué me estaba haciendo todo esto”, recordó la joven, que logró escapar porque los pies no habían quedado bien sujetos: “Salí corriendo y justo había un grupito de chicos que me ayudaron. Me dieron una remera porque yo salí en bombacha, casi desnuda”.
Casi al instante sucedió algo que todavía recuerda: “Llegó un auto negro. Se bajó un hombre y preguntó qué pasó. Solamente le preguntó a un chico de un edificio qué había pasado. Y el chico le dijo: ‘No, no sé’. Se quedó mirando un rato, se subió al auto y se fue”.
Poco después, al lugar llegaron policías. La joven quiso recuperar sus pertenencias, que habían quedado en la vivienda. Pero Barrelier, al ser entrevistado, negó conocerla. “Él decía que no me conocía, que no sabía quién era, que era mentira”, afirmó.

En ese momento en la casa se encontraban la esposa y la hija de Barrelier. “¿Cómo no van a escuchar? Llegó la Policía y ellas salieron del domicilio”, dijo la denunciante. Consultada sobre si creía que podían ser cómplices, respondió tajante: “Yo creo que sí. Yo creo que sí. ¿Cómo no van a escuchar?”.
Durante el allanamiento en la propiedad, la Policía finalmente halló algunas de sus pertenencias. “Encontraron mis zapatillas, la calza y un buzo, pero el celular no. Tampoco el cuchillo ni la pistola”, detalló.
Barrelier fue detenido, pero recuperó la libertad el 26 de mayo, tras pagar una fianza de cinco millones de pesos. Ese expediente continúa activo. La causa era encabezada hasta hace unas horas por fiscal Iván Javier Rodríguez, pero ahora pasó a manos del fiscal Raúl Garzón, quien también investiga el femicidio de Agostina.

En la entrevista, la víctima expresó su malestar con el accionar judicial: “Yo presenté todo tipo de pruebas. Creo que fue muy injusto de parte de la Justicia que no hayan hecho nada y que lo hayan dejado preso 20 días”.
Además, explicó que había pedido ser notificada si Barrelier recuperaba la libertad, pero nunca fue informada. “Hasta el día de hoy nunca me llamaron para decirme que él había salido”, aseguró.
A más de un año del episodio, la joven reconoció que las secuelas psicológicas continúan presentes. “No volví a confiar en nadie. Dejé de salir sola. Tuve miedo de que me pasara algo o que le hicieran algo a mi familia. Ahora también tengo miedo, pero hablo porque quiero que se haga justicia por Agostina”, concluyó.



