El día después de la despedida al Indio Solari en Villa Domínico: así fueron las tareas para desmontar el operativo

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El velatorio del Indio Solari registró un paso estimado de 15.000 personas por hora desde el inicio de la despedida en Avellaneda.

El amanecer del día siguiente a la despedida de Carlos “Indio” Solari en Villa Domínico encontró al municipio de Avellaneda en plena tarea de recuperar su ritmo habitual. Más de 300 personas salieron a las calles desde la madrugada para limpiar los espacios públicos que habían recibido a miles de seguidores del músico, según informó el municipio. Seis camiones de higiene urbana y dos hidrolavadoras de gran porte —conocidas como vactor— se desplegaron por la zona para acelerar el proceso.

A pesar de la magnitud y la incesante concurrencia, desde el municipio subrayaron que la movilización transcurrió sin ningún tipo de incidente. Desde el ejecutivo municipal remarcaron que salió “como si lo hubiéramos soñado”.

El operativo no se limitó a la limpieza. Seis móviles de tránsito, efectivos de la Guardia Urbana y personal de Defensa Civil trabajaron en paralelo para restablecer la circulación en los 15 cortes de calles que habían sido establecidos durante la jornada del velatorio. Todos fueron levantados, con excepción de los carriles centrales de la avenida Mitre, que permanecieron cerrados mientras se completaba el desarme de las estructuras tubulares —pantallas, ciegos y vallados— que formaron parte del dispositivo montado para la ocasión. Los carriles externos en sentido norte-sur fueron habilitados durante la mañana.

Vista aérea de la inmensa multitud de seguidores de Carlos 'Indio' Solari reunida para su velorio, llenando las calles y espacios públicos con fervor. (Gaston Taylor)

La envergadura del retorno a la normalidad fue proporcional a la magnitud de lo que había ocurrido la víspera. Según estimaciones, en el pico máximo de afluencia la fila de personas aguardando para despedirse alcanzó ocho kilómetros. El recorrido partía por avenida Mitre, cruzaba por debajo del Puente Pueyrredón, continuaba por la avenida Hipólito Yrigoyen, doblaba hasta el Camino de la Ribera y llegaba casi hasta el puente Victorino de la Plaza. Se estima que pasaron 15.000 personas por hora en el Microestadio Gatica desde que comenzó el velatorio.

El impacto de la jornada también se sintió en el tejido comercial del barrio. Al menos una panadería de gran envergadura optó por conceder franco a sus empleados de atención al público, al prever que la afluencia de personas se extendería más de 24 horas y que el establecimiento permanecería cerrado también durante esa jornada. La previsión resultó más conservadora que la realidad: la normalización fue más rápida de lo anticipado.

El sociólogo Pablo Semán sostuvo que la despedida de Carlos

El microestadio Gatica, que forma parte del complejo municipal utilizado como sede durante el operativo, no pudo retomar sus actividades ese día. La razón fue doble: por un lado, existía la posibilidad de que las instalaciones fueran necesarias durante algunas horas más; por otro, las tareas de desarme de la última estructura tubular aún no habían concluido. Según informó el municipio, al día siguiente se reanudarían todas las disciplinas que allí se practican: handball, cesto ball y futsal, entre otras.

Contiguo al microestadio funciona el polo de alto rendimiento que alberga la sede del Ente Municipal de Alto Rendimiento Deportivo (EMARD). El complejo incluye un natatorio olímpico con pileta climatizada, una pista de atletismo, una jaula de lanzamiento de bala, martillo y disco, y una pista de salto. En el sector que da sobre avenida Mitre se practican deportes de contacto. Todas esas actividades quedaron suspendidas durante la jornada y estaban previstas para reanudarse a partir del día siguiente.

La despedida del Indio Solari en Villa Domínico reunió una fila de casi ocho kilómetros. Fotografía: RSFotos

El comportamiento de los asistentes también fue objeto de análisis. El sociólogo Pablo Semán, especialista en música popular y expresiones culturales del conurbano bonaerense, señaló en una entrevista en Infobae en Vivo que la ausencia de conflictos no fue casual. “En la fila no había un solo policía y no hubo un solo despelote”, afirmó. Según explicó, quienes participaron de la despedida sabían que todos tendrían la oportunidad de acercarse, lo que eliminó la ansiedad por avanzar o buscar posiciones de privilegio. Para Semán, esa conducta fue el resultado de una relación construida durante décadas entre el músico y su público.

Semán ubicó la despedida en una escala más amplia. Comparó la conmoción generada por la muerte de Solari con otros momentos de fuerte impacto colectivo en la Argentina, como la muerte de Juan Domingo Perón, la salida de Diego Maradona del Mundial de 1994. “Lo primero que percibí fue un silencio enorme”, dijo al describir su propia experiencia en el barrio porteño de Parque Patricios tras conocerse la noticia.