Ningún vecino de Mar del Plata imaginó lo que se escondía detrás de la puerta de un clásico chalet de piedra de una zona residencial de la cidad. Allí, en la pared de un living coqueto y cargado de madera, estaba colgado el cuadro “Retrato de una dama”, una obra maestra robada por los nazis a su dueño durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante décadas, el retrato pintado por Giuseppe Ghislandi —conocido también como Fra Galgario— permaneció extraviado. El óleo, que muestra a una joven de cabello recogido y una mirada entre altiva y melancólica, se había convertido en un símbolo involuntario de las víctimas del expolio nazi, y por años su pista se desvanecía tras archivos sellados y testimonios quebrados.
Un cuadro robado por los nazis en Argentina
“El cuadro fue sustraído durante la ocupación alemana en Italia, en 1943”, consigna el informe de la Interpol, documentando el inicio de la odisea.
La obra formaba parte de la prestigiosa colección del comerciante judío Jacques Goudstikker y terminó en manos de Friedrich Kadgien, un oficial de las SS cercano a Hermann Göring, que murió en Buenos Aires en 1978.
La principal apuntada en el caso es la hija del jercarca nazi, Patricia Kadgien, una empresaria textil de 59 años. La pintura fue vista en una publicación inmobiliaria hecha desde Argentina por descendientes de Kadgien, un hecho revelado por el periódico holandés AD.
Infobae pudo confirmar la existencia de la publicación con la imagen en la que aparece el cuadro en cuestión. Además, este medio intentó comunicarse con Patricia Kadgien para que dé su versión de los hechos pero no obtuvo respuesta.
La intervención de la Justicia argentina
El fiscal federal Carlos Martínez recibió una alerta de Interpol y de la Aduana. De inmediato, activó un expediente. Ordenó un allanamiento en el chalet de Mar del Plata, pero la obra de arte ya no estaba ahí.
“No está el cuadro, solo se secuestró una carabina y un revólver calibre 32”, dijo el fiscal Carlos Martínez a la prensa local tras salir del domicilio de Padre Cardiel al 4100.
La ruta del escape nazi
Friedrich Kadgien tenía un alto cargo en la sección de finanzas del nazismo antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Era miembro de las SS y considerado la mano derecha del criminal de guerra Hermann Göring.
Kadgien había nació el 23 de junio de 1907 en la ciudad alemana de Elberfeld. En 1932 se unió al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán con el número de miembro 1.354.543. Tres años después ingresó a las SS.
Durante el conflicto bélico dirigió una sección del gobierno alemán que se encargaba de la venta de acciones y objetos expropiados por los nazis a judíos que iban a morir a Auschwitz y otros campos de exterminio.
Mucha de esas fortunas se depositaron en Suiza. Y Berna fue el lugar elegido por el nazi para iniciar su huida hacia América del Sur.
Las huellas del nazi en Argentina
Luego de la derrota nazi, Kadgien escapó en una ruta muy transitada por los seguidores de Hitler que buscaban huir. Primero llegó a Suiza, luego a Brasil y finalmente se afincó en Argentina donde murió en 1978. Su cuerpo está enterrado en el cementerio alemán.
Kadgien no fue catalogado como un criminal nazi y así pudo salir de Europa sin problemas. Sin embargo, fue interrogado por los aliados antes de su partida y calificado como “una serpiente de la peor calaña”.
El Centro Simon Wiesenthal no tiene ningún archivo sobre la presencia de este miembro del nazismo en Argentina.
Kadgien nunca cambió su apellido en Argentina y, aún así, nadie lo vinculó con el nazismo. Recién el hallazgo fortuito del cuadro en el chalet de Mar del Plata hizo conocer toda la historia del jerarca.
Un documental de la Deutsche Welle reportó hace 7 años el paso de Kadgien por Brasil y Argentina. En el video, colgado en Internet que Infobae publica en esta nota, se ve a un campesino brasileño que narra el encuentro con el nazi llegado desde Europa. “Venían con mucha plata. Compraron tierras en esta zona (Mato Grosso)”. Los terrenos equivalían a la superficie de Berlín.
En el video aparece un hombre, Lucas Kadgien, que vive en Chile y reconoce ser el nieto del nazi. “Creo que hacía trabajos de economía”, explica. El hombre lleva tatuados sus dos apellidos en los antebrazos en letras negras.
Kadgien se instaló en Argentina cuando tenía 44 años: fue en 1951. Según la investigación de la DW, el nazi tuvo una propiedad en la zona de Vicente López antes de afincarse definitivamente en Mar del Plata.
Kadgien obtuvo la ciudadanía argentina apenas llegado al país y creó la empresa Imhauka Argentina SA. Esta compañía, según la investigación de la TV alemana, todavía existe y tiene domicilio en una oficina del centro porteño, en Cerrito 1266.
Por sus contactos con Alemania, Kadgien trabajó como intermediario de la empresa alemana Siemens con el gobierno de Perón de ese momento. Además, el documentalista de la DW, Ingolf Gritschneder, afirma que negoció la venta de armas a Brasil en nombre de la firma Rheinmetall.
Fredrich tiene al menos dos hijas, Patricia y Alicia. La obra de arte que descubrió toda la trama fue vista por los periodistas neerlandeses en el chalet familiar de un barrio residencial de Mar del Plata.
En busca del arte robado
La obra de arte en cuestión se encuentra entre los cientos de objetos saqueados al coleccionista Jacques Goudstikker, quien ayudó a otros judíos a escapar durante la guerra.
Más de 1.100 obras de la colección de Goudstikker fueron adquiridas en una venta forzada por líderes nazis, entre ellos el mariscal del Reich Hermann Göring Kadgien.
Tras la guerra, algunas obras fueron recuperadas en Alemania y expuestas en el Rijkmuseum de Ámsterdam como parte de la colección nacional holandesa.