Una embarcación quedó envuelta en llamas este viernes por la tarde en aguas del río Paraná, en la zona situada antes del ingreso a Villa Urquiza, una localidad de Entre Ríos que se encuentra a pocos kilómetros de Paraná.
Las imágenes a las que accedieron medios locales muestran cómo una densa columna de humo negro se elevaba mientras el fuego avanzaba inexorablemente sobre toda la estructura del yate. El episodio generó preocupación en las embarcaciones que navegaban en las proximidades.
De acuerdo con la información recabada, un arenero que circulaba por el sector intentó aproximarse para colaborar en la extinción, aunque los esfuerzos resultaron vanos frente a la intensidad del incendio. La embarcación, completamente consumida por las llamas, terminó con pérdidas materiales totales.

De acuerdo con la información del Diario UNO de Entre Ríos, no hubo personas heridas. Los ocupantes lograron ponerse a salvo antes de la propagación completa del fuego sobre el casco del yate, lo que evitó consecuencias personales. La destrucción material, eso sí, fue absoluta.
Hasta el momento, las causas del incendio no fueron reveladas, indicó otro medio local como Elonce. Las autoridades continúan las tareas de investigación para esclarecer el origen del siniestro y analizar las circunstancias en que se produjo. El incidente dejó impactados a testigos y navegantes que presenciaron el dramático avance de las llamas sobre las aguas del Paraná, a la espera de más novedades respecto a los motivos que desencadenaron el fuego.
Manejaba alcoholizado una lancha y chocó: fue imputado
El joven que manejaba una de las lanchas implicadas en el accidente ocurrido el 10 de octubre en el río Paraná fue acusado formalmente por el delito de lesiones graves. La audiencia se llevó a cabo dos semanas después del siniestro, en el Centro de Justicia Penal de Rosario. La fiscal del caso, Mariela Oliva, indicó que el acusado, Guillermo De Genaro, presentó un resultado positivo en el control de alcoholemia, con 1,33 gramos de alcohol por litro de sangre.

El accidente, sucedido a la altura del kilómetro 426 del río Paraná, donde desemboca el arroyo Ludueña, tuvo como consecuencia que una familia entera cayera al agua y que un niño de 10 años terminara internado en estado grave. La investigación señala que De Genaro estaba solo en su embarcación a motor cuando colisionó con otra lancha en la que iban cinco integrantes de una misma familia: una pareja y sus tres hijos menores. A raíz del impacto, todos ellos cayeron al río y dos sufrieron heridas importantes.
Durante la audiencia, la fiscal solicitó diversas medidas cautelares que fueron avaladas por el juez. Entre las disposiciones, se prohibió a De Genaro conducir cualquier tipo de vehículo motorizado, ya sea lancha o automóvil, durante seis meses -el plazo máximo fijado por la ley, susceptible de extenderse-. Además, no podrá salir de la provincia de Santa Fe, ni acercarse al río Paraná, y deberá pagar una caución de dos millones de pesos.
En relación con el examen toxicológico, la fiscal detalló que el alcoholímetro utilizado por el personal municipal detectó un valor de 1,33 gramos de alcohol por litro de sangre. Advirtió que “suele suceder que la muestra no se toma de forma inmediata” y que en este caso pasó un tiempo considerable entre el siniestro y la llegada de quienes efectuaron la medición. Según sus palabras, “ese guarismo tal vez haya sido superior”.
Para definir la imputación, la fiscalía consideró principalmente las lesiones graves sufridas por el niño Benjamín, de 10 años, y las heridas faciales que padeció su padre. Ambos recibieron atención médica de urgencia y permanecieron hospitalizados durante varios días. Las fuentes judiciales no descartaron que estas circunstancias agraven la situación procesal del conductor de la lancha.
Inicialmente, la Justicia Federal investigó el hecho, que luego pasó a la jurisdicción provincial y quedó a cargo de la Unidad Fiscal Especial de Siniestros Viales y Delitos Culposos. Actualmente, el expediente sigue en etapa de recolección de pruebas, que incluyen declaraciones de testigos, exámenes técnicos a las embarcaciones y el análisis de imágenes de cámaras de la zona.
Otros miembros de la familia también sufrieron lesiones, aunque de menor consideración. Todos sobrevivieron gracias a que llevaban chalecos salvavidas, lo que les permitió mantenerse a flote tras caer al agua.



