Las revelaciones del padre de los Benavides: el pedido a Kevin para que deje las motos y el secreto de Luciano para ganar el Rally Dakar

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(Enviado especial a Arabia Saudita) Se muestra orgulloso, efusivo y feliz por los triunfos de sus hijos, Luciano y Kevin, en el Rally Dakar. Se trata de Norberto Benavides, quien esboza una sonrisa contagiosa y en cada saludo da un abrazo. Cuando habla, suele tocar el hombro, como signo de empatía y confianza. Este simpático salteño, ex piloto de Enduro, es clave en la vida personal y profesional de los corredores que hicieron historia al ser los primeros hermanos que ganan una etapa en un mismo día en dos categorías diferentes en 48 años de la carrera más dura del mundo. Pero para llegar hasta este presente exitoso hubo un duro camino y una historia detrás. Infobae accedió a detalles de la formación de estos ases de las dos ruedas, aunque uno de ellos ya ganó en las cuatro.

Aún siendo piloto activo, Norberto llevaba a sus carreras al pequeño Kevin, quien a sus cuatro años jugaba sobre una mini moto que le compró su padre. El mayor de los hermanos (37 años) tomó el legado de su progenitor y a los nueve años comenzó a correr en Enduro, una especialidad del Motocross basado en carreras de resistencia en terrenos variados (suspensión más suave, motor con más torque, tanque grande y equipamiento de calle como luces y matrícula) para rutas largas y polivalentes. Kevin fue diez veces campeón provincial en doce años y también se consagró a nivel nacional y latinoamericano.

Mientras tanto, Norberto se ocupó de educar a su hijo mayor transmitiéndole un valor clave en la vida y en el deporte: el sacrificio y la humildad. Le dijo a Kevin que debía ocuparse de su moto, desde lavarla hasta hacerle el mantenimiento. No solo como una responsabilidad, sino también para aprender de mecánica, algo crucial en el deporte motor. Eran épocas en las que ni se imaginaba tener que solucionar problemas en el medio del desierto o en cualquier otro terreno en el Rally Dakar. Pero aquel aprendizaje hizo mella en el entonces adolescente, que de reojo era seguido por su hermano, Luciano, siete años menor.

Un día Kevin lo encaró a su padre y le dijo que “quería ser campeón mundial”. Norberto entendió que el tema pasaba a otro nivel y que era necesaria la presencia de un entrenador de élite. Recurrió al español Oriol Mena, quien logró el título ecuménico en 2009 y Kevin viajó a Europa para potenciar su formación. En 2012 tuvo su primer contacto con KTM e integró el equipo oficial. Fue cuarto en la categoría Juniors del Campeonato Mundial. Eran tiempos del Rally Dakar en la Argentina y el joven salteño se contagió de ese furor. Se pasó al Rally Raid y debió aprender la navegación. En 2015 ganó el Desafío Guaraní, una fecha del Dakar Series, que eran carreras a cargo de la misma empresa que maneja los derechos comerciales del Rally Dakar, Amaury Sport Organisation (ASO).

Llegó el debut en el Rally de Marruecos donde fue cuarto, ya de la mano de Honda y en enero de 2016 se dio el bautismo dakariano, siendo el primer argentino en ganar una etapa en motos, la categoría más emblemática y peligrosa, con 24 pilotos fallecidos entre 1979 y 2025. Al mismo tiempo, Luciano ya había conquistado su primer título nacional de Enduro. Aunque para destacarse en la élite, Norberto vio que era necesario un plus para sus hijos: el factor mental. Su fanatismo por el tenis lo llevó a dar otro paso determinante. Un día, viendo una entrevista a Novak Djokovic, el serbio dijo que “no creía en los psicólogos deportivos, hasta que se dio cuenta de lo importante que eran”. Así, los Benavides llegaron a Gustavo Ruiz, quien comenzó a trabajar con Kevin en 2018 y con Luciano en 2019. Ruiz es uno de los profesionales más destacados y prestigiosos en el ámbito deportivo y por caso también trabaja desde hace varios años con Franco Colapinto.

El talento innato de los hermanos salteños, sumado a su profesionalismo se potenció gracias a las llamadas diarias de media hora después de cada carrera que tienen con Ruiz en cada competencia. Llegó la gloria para Kevin en 2021 cuando logró su primer triunfo en el Rally Dakar en motos a bordo de una Honda y lo repitió en 2023, ya con KTM. Meses más tarde, Luciano logró el Mundial de Rally Raid sobre una Husqvarna, una marca satélite de la casa austriaca.

Sin embargo, al año siguiente llegó -quizá- el golpe más duro para ambos: Kevin tuvo un terrible accidente en un entrenamiento en Salta y Luciano sufrió otro en el Desafío Ruta 40, fecha válida por el certamen ecuménico que volverá este año a la Argentina, del 24 al 29 de mayo y visitará Mendoza y San Juan. Los Benavides se acompañaron y hasta compartieron la habitación donde estuvieron internados. Se recuperaron y prepararon para el siguiente Rally Dakar, que tuvo una bisagra para Kevin: su abandono que anticipó su retiro en las motos debido a sus 25 fracturas a lo largo de su carrera y un brazo izquierdo que ya no podía exigir. Fue ese sábado 9 de enero de 2025 en el que Norberto, con todo el dolor del mundo, debió pedirle que se retire de la especialidad. “Cuando (recuerdo) que lo vi caído, golpeado y con todo lo que le pasó a Kevin, me quiero poner a llorar. Porque es tu hijo y es terrible cuando tiene un accidente. Es un deporte de altísimo riesgo y a veces les pido por favor que dejen esto y a ellos les encanta y yo los sigo apoyando porque sé que es su pasión”.

En diálogo con este medio, Norberto reveló cómo fue el pedido a Kevin para que deje las dos ruedas: “Fue tremendo. El año pasado hizo ese esfuerzo titánico de venir a correr un Dakar, que era imposible. No tendría que haber venido a correr nunca, pero él vino con la pasión más que con la fuerza y lo corrió. Cuando llegué yo le pedí por favor que abandone ese día. Le digo: ‘Kevin, no tiene sentido que te vayas a golpear más de lo que ya te has golpeado. Te caes de ese lado y arruinás el brazo para toda la vida’. Entonces, bueno, ese día abandonó. Yo me puse muy contento de que abandone por cómo estaba él. Nunca queremos que abandone, bajo ninguna circunstancia. Creo que es la primera vez que abandonó”. Kevin lo aceptó y lo que hizo fue adelantar una decisión que ya venía meditando: pasó a los autos. En junio del año pasado anunció que iba a correr en la categoría Challenger, que es para prototipos de vehículos UTV. Con un Taurus navegado por otro argentino, Lisandro Sisterna, ganaron la séptima etapa. “Hoy estoy feliz porque demostró que esa garra que tiene lo lleva a donde lo lleva, porque no hay manera de hacerlo si no tenés esa fuerza, ese coraje ese tesón de hacer las cosas con tanta dedicación. Nadie sabe lo que (Kevin) entrena, lo que se esfuerza, la cuestión mental, que tiene un psicólogo para poder realmente llegar a los lugares que están llegando, no solamente por la pasión de ellos, sino que se tienen que ayudar de otras maneras también”, subraya Benavides padre.

En tanto que Norberto también confesó por qué Luciano dio un salto este año y se lo ve con otra impronta. También hizo hincapié en el factor mental y con su KTM ganó tres etapas y lidera la clasificación general de motos. “Como todas las cosas, ha madurado mucho, ha evolucionado un montón y creo que el cambio gigante que tiene Luciano es un cambio de cabeza. Ahora que sabe que la tiene que pelear solo, que siempre ha sido con Kevin, peleaban de a dos, se ayudaban entre los dos y ahora todo se tiene que hacer él. Eso ha hecho una evolución en él. Ahí están los resultados. Por supuesto que todo lo que él se entrenó todo este año fue tremendo. Lástima que se golpeó de la manera que se golpeó en Marruecos, que un poco le quitó esa movida que venía haciendo de entrenamiento, pero lo mismo. Y yo creo que la parte de cabeza es fundamental”.

Luciano y Kevin Benavides cuando compartieron la habitación en un hospital luego de sus accidentes en 2024. Ambos se ayudaron y se hicieron más fuertes

También confió cómo debió estimularlo para que trabaje desde chico en cuanto a entrenamiento y preparación conductiva. “Al principio cuando era chico, creía que era subirse a la moto y se ganaba porque era así de fácil. Y bueno, empezó él a correr y se dio cuenta que no. No hacía las cosas que tenía que hacer, hasta que empezó realmente con una manera que pusimos. Primero se la dije yo, qué había que hacer. Por supuesto, ellos ponen todo el entusiasmo. Había que copiarle a su hermano, que había hecho mucho. Entonces, era muy importante que se mimetice más y se hermane más. Ahí empezó el cambio de Luciano. Fue totalmente distinto todo lo que hizo después”.

Como indicó Norberto, Luciano sufrió un accidente en el Rally de Marruecos en octubre pasado, que fue la última fecha del Mundial de Rally Raid. Un golpe en su rodilla izquierda casi lo deja afuera de este Rally Dakar. De hecho, algunos médicos le dijeron que tenía que operarse. Pero, logró recuperarse en tiempo récord y gracias a unos aparatos importados por Kevin: “A grandes rasgos, son como unos equipos de magneto y sé que hay dos o tres en Argentina. Ya lo han usado cuando Kevin estuvo muy lesionado y eso lo ayudó muchísimo. Gracias a Dios lo tenemos para todos estos problemas”.

Kevin Benavides no vino a Arabia Saudita a sumar kilómetros en su auto y logró el triunfo que se exigió por su espíritu competitivo. Buscará ratificarlo a lo largo del Mundial. El mismo día de su triunfo, su hermano, Luciano, logró su segunda etapa y en esta edición apunta a igualar sus hitos en motos y ser el segundo argentino en ganar en la categoría reina del Rally Dakar. Ambos llegaron tan lejos gracias a su sacrificio, pero en su historia fue clave su padre, Norberto, y el sentido abrazo con sus hijos luego de sus victorias del domingo fue una rúbrica de la historia de los hermanos salteños.

Luciano, Norberto y Kevin Benavides, en la premiación del domingo con las medallas por su triunfo en las etapas de Motos y Challenger, respectivamente (Prensa ASO)