En la calle hay una sensación generalizada de que los episodios de inseguridad son cada vez más violentos. “Ya no hay límites”, se escucha con frecuencia en charlas vecinales, donde queda expuesta la preocupación de la gente ante la cantidad de ataques armados o muertos en ocasión de robo que se conocen a diario. Y no es un comentario exagerado: responde a una sucesión de episodios con patrones similares que se repiten y no cesan.
En el último tiempo, los asaltos con armas de fuego o las feroces golpizas en intentos de robos dejaron de ser casos aislados y se convirtieron en una noticia frecuente, una situación que genera un estado de alerta inevitable.
Un caso reciente ocurrido esta semana en San Isidro expuso la brutalidad de estos hechos: un hombre de 70 años fue asesinado luego de ser golpeado por tres asaltantes que irrumpieron en su vivienda para robar. La autopsia reveló hematomas en la frente, los ojos, la nariz, la oreja, los pómulos, el pecho y la mandíbula. También la herida mortal, que fue un corte con filo en el cuello.
Su trágica muerte trajo a la memoria dos antecedentes recientes: el de María Susana Iturriaga (91), amordazada, golpeada y asesinada a fines de octubre durante un asalto en su casa de Boulogne, y el del secuestro con tortura de un matrimonio de 61 y 62 años, raptados en Martínez también con fines de robo.
Los casos se repiten en la Provincia de Buenos Aires. Días atrás, en La Plata, un hombre fue golpeado y amordazado en su dormitorio durante un robo nocturno. En Pergamino, cinco personas armadas irrumpieron en una casa, redujeron a los residentes con golpes y se llevaron dinero en efectivo, según informaron fuentes policiales a este medio.
En Florencio Varela y La Matanza, las denuncias por robos con uso de la fuerza también incrementaron. El caso del médico Santiago Bos en Morón, quien fue atacado a golpes cuando regresaba a su hogar, fue uno de los que más repercusión tuvo tanto en medios como en redes sociales, donde testigos suelen aportar videos en los que se ve con claridad la violencia de los episodios.
La saña contra las víctimas en este tipo de delitos encienden las alertas entre los vecinos y obligan a las autoridades a hacer lo propio. Fuentes del ministerio de Seguridad bonaerense indicaron a Infobae que en las últimas semanas incrementaron la presencia policial en “zonas calientes”, como el partido de San Martín, que también fue escenario de casos similares en el último tiempo.

Más allá de esto, desde la cartera a cargo de Javier Alonso remarcan que, estadísticamente, la tendencia de robos violentos y homicidios en la provincia se mantiene a la baja. No obstante, hay un dato que sí está en alza y confirma la presencia de cada vez más delincuentes armados en las calles. Se trata de la cifra de delincuentes abatidos, la mayoría en enfrentamientos con la Policía y luego de ser descubiertos infraganti en situaciones violentas.
El número, según explicaron fuentes de Seguridad a este medio, habla tanto de una gran cantidad de delincuentes que salen a delinquir armados como de la rápida llegada de los agentes al lugar del hecho.
Qué dicen los fiscales que intervienen en los casos
Diversas fuentes judiciales consultadas por este medio confirman el incremento de la violencia en hechos delictivos y cuentan que cada vez es más frecuente su intervención en casos donde las víctimas son golpeadas, torturadas o asesinadas en contexto de robos.
Las escenas a las que llegan son de terror: personas apuñaladas por un celular a plena luz del día; una vereda ensangrentada tras un tiroteo para robar una moto; o adultos mayores golpeados en entraderas a sus casas, son algunas de los más repetidas.
Un fiscal juvenil de la zona Oeste del Conurbano bonaerense no solo avaló la sensación social, sino que también llevó la preocupación a un plano que hoy forma parte de la discusión política: la participación de menores en muchos ilícitos graves.

“Me llama mucho la atención que en la pluralidad de intervinientes son cada vez más los jóvenes que participan”, dijo el funcionario judicial de larga trayectoria a Infobae.
En este sentido, advirtió que, en estos casos, “no se implementan programas ni seguimiento alguno de los tratamientos tutelares” y eso genera un problema para el futuro. “El 80 % de los detenidos mayores tuvieron causas penales como menor”, remarca al respecto.
El fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, -que intervino en varios homicidios en ocasión de robo y logró la detención de los delincuentes que mataron a golpes a la jubilada María Susana Iturriaga durante el asalto en su casa- analizó el contexto actual.
“Un fenómeno multifactorial caracterizado por la interacción de causas complejas muestra que se ha observado un incremento en casos donde los autores actúan con violencia máxima, crueldad y brutalidad manifiesta», señaló a Infobae.
Sobre los ataques brutales a adultos mayores en los que intervino, explicó: “Fueron casos que en particular se produjeron en madrugadas y en perjuicio de víctimas de avanzada edad protagonizados en muchos casos por menores de edad. La tortura mediante formas humillantes fue el dato distintivo que revelaron esas acciones, en muchos de los casos, como se ha verificado, guiada por otros miembros de los grupos desde unidades penitenciarias”.
No obstante, en línea con las estadísticas provinciales, destacó: “El avance de la tecnología de última generación; la capacitación permanente de los agentes estatales y la vigencia del principio de concentración operativa en un trabajo mancomunado del Minsiterio de seguridad Provincial y el Poder Judicial con el apoyo de fuerzas federales y aportes municipales, han permitido, en términos generales, una reducción significativa en el número de casos que afectaba al vecino”.



