La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) realizó recientes operativos en la provincia de Buenos Aires, donde detectó tres episodios de alcoholemia positiva con niveles inusualmente altos. Dos de los conductores superaron el límite de medición del alcoholímetro, mientras que un tercero arrojó un registro de 2,14 gramos por litro de alcohol en sangre. En todos los casos, las autoridades retiraron a los conductores de circulación antes de que pudieran poner en peligro a otros usuarios de las vías.
En la autopista Riccheri, uno de los implicados negó haber consumido alcohol al ser consultado por el agente. Sin embargo, el test demostró lo contrario: el valor superaba los 3,0 g/l de alcohol en sangre, el máximo que llega a medir el alcoholímetro, una cifra que excede ampliamente el límite permitido.
El otro caso de máxima alcoholemia se detectó en Bahía Blanca. En el kilómetro 19 de la Ruta Nacional 229, un conductor que excedió el límite del alcoholímetro tras recibir varios avisos de automovilistas sobre una camioneta que circulaba en zigzag y realizaba maniobras riesgosas.

El tercer episodio tuvo lugar en la Ruta Nacional 9, donde el conductor, sorprendido por el control, intentó minimizar su situación al explicar que venía de compartir “una copa” en la casa de un amigo. El resultado fue contundente: 2,14 g/l.
“Las imágenes reflejan escenas de conducción completamente incompatibles con la seguridad vial, donde el riesgo de provocar daños graves era inmediato”, indicaron desde la agencia.
En el acto, los agentes de la ANSV les retiraron la licencia de conducir, prohibiéndoles continuar al mando de sus vehículos. Ahora, los involucrados deberán afrontar multas que pueden alcanzar hasta 1.800.000 pesos y la inhabilitación para conducir durante el periodo que estipule la Justicia. La normativa vigente exige la aplicación de sanciones severas en estos casos, dado el peligro demostrado.

La ANSV sostiene controles diarios en las rutas del país para detectar a tiempo estas situaciones. Según el organismo, cada conductor alcoholizado que es apartado de la vía pública significa un riesgo menos y una posible vida salvada.
Durante el verano, la labor de los agentes se intensificó. Entre enero y febrero, la ANSV fiscalizó 1.013.198 vehículos en rutas, autopistas y accesos a los principales destinos turísticos de la Argentina. En ese periodo se labraron 23.527 infracciones. Entre ellas, 3.672 conductores fueron sancionados por alcoholemia positiva. Además, se detectaron 4.879 faltas de Revisión Técnica Obligatoria (RTO), 2.668 personas circulando sin cinturón de seguridad, 2.662 casos de falta de documentación, 1.034 vehículos sin el seguro exigido y 1.075 patentes ausentes o adulteradas.
Como consecuencia de estos controles, la ANSV retuvo 6.421 licencias de conducir y 1.605 vehículos, reforzando la aplicación de la normativa y la prevención en las rutas argentinas. El organismo remarca la importancia de los operativos sostenidos para reducir incidentes y preservar vidas en el tránsito.
Antecedentes recientes
Un automovilista fue arrestado por personal de tránsito en la Ruta Provincial 11, kilómetro 529, luego de que los agentes advirtieran que circulaba realizando movimientos en zigzag y poniendo en riesgo a otros conductores de la zona. Al solicitarle que descendiera de su automóvil, se le practicó un test de alcoholemia que arrojó un resultado inesperado: 2,26 gramos de alcohol por litro de sangre.
El operativo de seguridad, organizado por el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires y supervisado por Martín Marinucci, tuvo como propósito evitar siniestros y asegurar el cumplimiento de la normativa de Alcohol Cero al Volante.
Durante el procedimiento, los agentes notaron las maniobras peligrosas y decidieron intervenir de inmediato. La alarma creció cuando el conductor mostró dificultades tanto para hablar como para mantenerse erguido tras salir del vehículo, lo que motivó la necesidad de realizarle un control exhaustivo.
En una grabación del operativo, se escucha a uno de los agentes preguntar: “¿Usted me entiende lo que le digo?”, ante lo cual el conductor, con dificultad, responde: “Sí, sí”. En la misma secuencia, tras varias solicitudes para que presentara su licencia, el agente le recuerda: “Recuerde que en provincia de Buenos Aires, alcohol cero. ¿Tomó algo?”, a lo que el conductor responde: “De todo”.
En ese instante, al efectuarse el test, la pipeta marcó 2,26 gramos de alcohol por litro de sangre. Frente a este panorama, los agentes procedieron a retenerle la licencia y a impedirle que continuara conduciendo. El hombre quedó a la espera de que una persona autorizada retirara el automóvil y fue puesto a disposición del Juzgado de Faltas correspondiente.



