
Ángel Braian Primavera vivía la buena vida, al menos según sus redes sociales. “He aprendido más en la calle que en cualquier salón de clase”, decía el hombre de 32 años oriundo de Lomas del Mirador años atrás, mientras exhibía sus anillos de oro, entre motos Honda y vacaciones en playas de Brasil, donde posaba con un pequeño mono tití. Sobrevoló las Cataratas del Iguazú en helicóptero, para luego posar con relojes y zapatillas Nike de 200 dólares el par, precio de Miami Beach.
Las máximas de rico tirapostas de internet se repetían en su muro. “No gastes para impresionar, invierte para progresar”, era una de tantas, un tanto contradictoria dada la situación.
Ahora, ¿de qué vive Ángel Braian? Sus registros impositivos y previsionales parecen un tanto erráticos. Se había registrado en el rubro de venta de comidas rápidas en 2021 en la ex AFIP. Fue monotributista en aquel año durante cinco meses. En 2023, apareció como registrado durante pocos meses en una obra social del rubro de la construcción. Su perfil de deudas actual registra un saldo reciente con un conocido banco, $30 mil, el costo de poco más de diez cafés. Nunca tuvo un trabajo en blanco en su vida.
Ayer, Primavera fue detenido por una brigada de la División Homicidios de la PFA. El fiscal Pablo Insúa, con escritorio en La Matanza, lo acusa de un delito que podría explicar su estilo de vida: una entradera en la que amenazó de muerte a la familia de un empleado judicial, para supuestamente llevarse un botín de 87 mil dólares.

¿Fue una venganza?
El asalto fue de una violencia notable. Ocurrió el 30 de agosto de 2025 en Villa Luzuriaga. La víctima, empleado de alto rango de un juzgado penal de menores de la zona oeste, no estaba. Su mujer y su hijo de 17 años fueron despertados por los delincuentes en plena noche.
El chico fue tomado del cuello, según un informe del caso. Así, los delincuentes lo llevaron a la habitación de su madre y maniataron a ambos.
La mujer recibió una serie de amenazas. Pero el contenido de esas amenazas llamó poderosamente la atención. “Te vamos a matar a tu hijo. ¡Dónde está la plata! Tu marido trabaja en el juzgado, que vea lo que se siente ahora meter en cana a nuestra gente, le vamos a pegar un tiro», oyó. ¿Acaso se trató de una venganza?
Así, los asaltantes robaron 4,5 millones de pesos, 87 mil dólares, joyas y relojes. La fuga estaba bien preparada: el grupo escapó en tres vehículos.
Sin embargo, un típico descuido de época fue la ruina de Primavera: el mandato de invertir lo traicionó.

La billetera virtual que lo traicionó
La División Homicidios -que depende del DFI de la Policía Federal, con una de las tasas de arresto más altas del país- lo encontró en un viejo taller de chapa y pintura de la calle Tuyú en Liniers, que se había incendiado años atrás.
Los detectives habían apuntado en un comienzo a sus redes sociales y a sus perfiles comerciales. Rápidamente, descubrieron que usaba un dispositivo VPN para ocultar su ubicación real.
Así, se descubrió que Primavera empleaba varias billeteras virtuales y aplicaciones de firmas fintech. Esas billeteras virtuales llevaron a una serie de pagos en un supermercado de la avenida Rivadavia y al taller de la calle Tuyú, donde finalmente cayó.



