
Un joven de 24 años que se desempeñaba como monaguillo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de La Plata fue denunciado ante la Justicia por grooming y abuso sexual en contra de una menor de 14.
El caso fue denunciado por los padres de la víctima, quienes acusan al sospechoso de llevar adelante un proceso sistemático de hostigamiento, manipulación y abusos que habría comenzado cuando la víctima tenía sólo 12.
Según publicó el diario El Día de La Plata, la causa está radicada en la UFI Nº2, a cargo de la fiscal Betina Lacki, y en el Juzgado de Garantías N.º 1 de La Plata.
La denuncia formal fue presentada recientemente, aunque los hechos habrían tenido lugar de forma ininterrumpida desde mediados de 2024 hasta la actualidad. Según la presentación realizada por la madre de la menor, docente de 56 años, el vínculo surgió en el entorno de la parroquia ubicada en la calle 11 entre 45 y 46, donde la adolescente participaba en misas y reuniones comunitarias.
El caso salió a la luz tras el hallazgo de chats aberrantes en el teléfono de la víctima, en los que la madre detectó mensajes que calificó como “totalmente asimétricos”.
En los mensajes, el acusado utilizaba frases de posesión y control sobre la menor como “soy tu dueño”, y le prohibía a la menor tener contacto con otros varones. Los mensajes también incluían amenazas y referencias a un “pseudo complejo de Dios”, con expresiones como “te observo mientras dormís”.
El impacto psicológico en la adolescente fue grave. La denuncia detalla episodios de ataques de pánico que, según el relato judicial, el imputado minimizaba. Los padres de la víctima declararon que intentaron inicialmente abordar la situación de manera privada, pero al ver que el acoso no cesaba, acudieron a la justicia. “Es un manipulador, un perverso y un narcisista que le robó dos años de su adolescencia”, afirmaron ante la Justicia.
La acusación formal no sólo refiere a violencia digital y psicológica. La víctima denunció encuentros presenciales, algunos de ellos en la propia casa parroquial, donde se la habría manoseado. También relató situaciones de exhibicionismo durante videollamadas, en las que el acusado se habría masturbado frente a la menor y la obligaba a observar.
Uno de los aspectos más graves de la denuncia apunta a presuntas amenazas de muerte por parte del imputado. Actualmente, la adolescente recibe asistencia psicológica tras manifestar miedo por su propia integridad y la de su familia. El calvario fue descubierto por la madre luego de notar cambios en el ánimo y el comportamiento de su hija, lo que la llevó a revisar el teléfono y constatar el hostigamiento.
La investigación judicial se centra en el peritaje de los dispositivos electrónicos entregados por la familia, así como en el análisis de los testimonios recogidos por la fiscalía. Las autoridades buscan determinar si existen otras víctimas y el verdadero alcance de los presuntos abusos. La causa está caratulada como abuso sexual agravado, grooming y exhibiciones obscenas, bajo la supervisión de la fiscal Lacki.



