A través de imágenes que fueron filtradas por la cuenta oficial de la Casa Blanca, se observó lo que fue el detrás de escena de la visita del plantel del Inter Miami al presidente de los Estados Unidos, en el marco de un agasajo por haberse consagrado como campeón de la última MLS. En medio de múltiples comentarios por el apretón de manos entre Donald Trump y Lionel Messi, entre decenas de perlitas, no pasó desapercibido una broma que Rodrigo De Paul le hizo al mandatario norteamericano en presencia del capitán de la selección argentina.
“Number one, number two (número uno, número dos, en inglés)”, comentó De Paul, señalándose primero a sí mismo y luego apuntando con el dedo a Lionel Messi, en pleno careo con Trump, quien anteriormente había elogiado a ambos futbolistas albicelestes. Las risas no se hicieron esperar, inclusive de Mateo Silvetti, otro de los argentinos que juega en el plantel de las Garzas, que estaba al lado de sus colegas.
Entre otras cosas, mostraron la foto que se tomaron Luis Suárez, Messi y De Paul, la charla con uno de los funcionarios a la que se sumaron los integrantes del cuerpo técnico de Inter Miami Javier Mascherano y Javier Morales, los obsequios de lujo que recibieron los jugadores, el apretón de manos de Trump con Messi y Suárez y la visita final al Salón Oval.

La jornada comenzó con la bienvenida oficial en la que Trump subrayó la singularidad del momento con un mensaje dirigido al capitán argentino: “Hoy estamos encantados de recibir a los campeones de la Copa MLS 2025, Inter Miami… y es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes: ¡bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi!”. El presidente norteamericano puso así en relieve no solo el logro deportivo sino también el valor simbólico que representó recibir a Messi como referente indiscutido del fútbol mundial.
Durante la ceremonia, Trump resaltó la presión inherente al fútbol en Estados Unidos y se dirigió directamente al delantero argentino: “Leo, vos viniste y ganaste. Eso, con toda la presión, no lo hacen muchos”. Además, caracterizó a Javier Mascherano como un “fenomenal entrenador” y elogió la contribución de Luis Suárez y Rodrigo De Paul. A De Paul lo interrogó con humor al preguntarle: “¿No tienen jugadores con mal aspecto?”, desatando risas entre los presentes.
Como parte de la celebración, el Inter Miami ofreció varios obsequios al mandatario estadounidense. Se le entregó una camiseta con el número 47, aludiendo al lugar de Trump en la línea presidencial. Messi aportó una pelota autografiada, y el propietario de la franquicia, Jorge Mas Santos, sumó un reloj Tudor color rosa de edición limitada con el nombre del presidente grabado. Mas Santos explicó: “El tiempo tiene mucho significado para todos nosotros y queríamos regalarte eso”.
El acto contó con la presencia de altos funcionarios, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, la jefa de Gabinete Susie Wiles —receptora de otra camiseta del club—, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el director ejecutivo del grupo de trabajo para el Mundial 2026 Andrew Giuliani.

La atmósfera distendida continuó cuando Trump compartió una anécdota sobre su hijo Barron: “Es un gran admirador tuyo. Aunque también es admirador de Ronaldo. Cristiano, es genial, tú también eres genial”. El presidente aprovechó el contexto para revivir una de las discusiones más recurrentes entre aficionados: “¿Quién es mejor, él (señalando a Messi) o Pelé?”. La respuesta de la audiencia fue inmediata: “¡Messi!”. Trump cerró ese momento recordando: “Pelé era bastante bueno, ¿no?”. Sin embargo, afirmó que “Messi es mejor que Pelé”.
La ceremonia coincidió con una coyuntura internacional delicada marcada por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. Durante el mismo día, Trump pronunció un discurso sobre la escalada en Medio Oriente en el que enfatizó: “El ejército estadounidense, junto con sus excelentes aliados israelíes, continúa destruyendo por completo al enemigo, a niveles nunca antes vistos. Estamos destruyendo los misiles de Irán”.
El paso del Inter Miami y de Lionel Messi por la residencia presidencial se anotó como una jornada inédita en la historia de la franquicia y en la carrera del delantero argentino, que recibió por primera vez el reconocimiento del máximo nivel institucional tras lograr el campeonato local.



