
La estadounidense de origen ucraniano Oksana Masters volvió a hacer historia en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, al conquistar su décima medalla de oro y la 20° presea paralímpica de su carrera, un logro que la consolida como la atleta paralímpica de invierno más laureada de Estados Unidos. La parabiatleta de 36 años celebró su victoria con emoción, tras imponerse en la prueba de biatlón esprint durante la jornada inaugural del certamen.
La infancia de la atleta, sin embargo, estuvo marcada por momentos muy difíciles. Masters nació en Khmelnytskyi, ciudad situada a unos 400 kilómetros de Chernobyl, tres años después del accidente nuclear (1989). “De donde yo vengo, había fugas radiactivas”, dijo en diálogo con Bild. La exposición a la radiación, según los especialistas, influyó en las graves malformaciones congénitas con las que nació, como la ausencia de tibias, una pierna más corta que la otra y la falta de pulgares. Sus padres biológicos, incapaces de afrontar la situación, dejaron a la niña en un orfanato ucraniano, donde sufrió abusos físicos y falta de alimentación adecuada, según su propio relato.
Pero la vida de Oksana Masters cambió a los siete años, cuando fue adoptada por Gay Masters, una terapeuta del habla de Kentucky. “Estoy increíblemente orgullosa de ella y agradecida de que lo que ha logrado ahora esté siendo reconocido”, expresó durante la ceremonia de los Premios Laureus 2020.
La adaptación en Estados Unidos no estuvo exenta de obstáculos: la atleta debió someterse a la amputación de ambas piernas por encima de la rodilla y a múltiples operaciones en las manos. “He estado lidiando con muchos problemas de salud y no sabía qué tipo de atleta sería al salir. No me lo esperaba para nada, pero creo que es gracias a mi increíble equipo», confesó la deportista tras su reciente triunfo en Milán.

El deporte se transformó en el motor de su vida. Su primer contacto fue el remo, disciplina en la que se clasificó para los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y en la que obtuvo su primera medalla, un bronce, junto al exmarine y doble amputado Rob Jones. Más tarde, complicaciones de espalda la llevaron al esquí y al biatlón. Desde entonces, su palmarés creció al ritmo de su versatilidad, sumando preseas en Juegos de Verano y de Invierno: Río de Janeiro 2016, PyeongChang 2018, Tokio 2020, Pekín 2022, París 2024 y ahora Milán Cortina 2026.
En la última competencia, Masters se impuso en la prueba de biatlón con un tiempo de 21 minutos y 21,3 segundos, superando a su compatriota Kendall Gretsch y a la alemana Anja Wicker. Tras la carrera, la atleta expresó: «Estoy en shock. No me esperaba esto. Solo esperaba pasarlo bien. Para ser sincera, no esperaba subir al podio, y mucho menos ganar el oro». La preparación para estos Juegos estuvo marcada por desafíos médicos, incluidas una cirugía, una infección y una conmoción cerebral, lo que redujo su tiempo de entrenamiento habitual.
La historia personal de Oksana Masters ha trascendido el ámbito deportivo. En Estados Unidos, su figura se ha convertido en símbolo de superación e inclusión. “Quiero demostrárselo a la gente”, declaró la atleta. “Tengo una motivación muy fuerte para seguir. Cada hito cuenta y es para cada atleta paralímpico o cada atleta con discapacidad que fue ignorado y al que se le dijo que nunca sería suficiente y que no podría conseguir cosas”, enfatizó.
La atleta cuenta con más de 72 mil seguidores en su cuenta de Instagram, en donde comparte con los fanáticos sus logros conseguidos, su historia de vida, el amor por su madre y sus proyectos como defensora del movimiento deportivo para personas con discapacidad.



