De Lionel Messi a Lamine Yamal: por qué los zurdos dominan la élite del fútbol mundial, según la ciencia

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La zurdera, minoría en la población mundial, se convierte en un recurso clave que redefine estrategias y rompe esquemas en el fútbol de alta competencia (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

La incidencia de los futbolistas zurdos en el profesionalismo va más allá de la simple cuestión de preferencia motriz. Su presencia, aunque minoritaria en la población general, influye en la forma en que se distribuyen los espacios, se generan desequilibrios y se definen partidos en la élite mundial.

Figuras como Lionel Messi, Bukayo Saka, Lamine Yamal y Mohamed Salah ilustran cómo ese perfil puede convertirse en un factor diferencial, a pesar de que los zurdos representan solo una pequeña fracción de los jugadores en actividad.

Una minoría con peso estratégico

Los jugadores zurdos cuentan con una singularidad que los vuelve valiosos desde el punto de vista táctico. Su rareza incrementa el peso estratégico al momento de conformar planteles competitivos.

Entre 23% y 32% de los futbolistas en selecciones internacionales son zurdos, frente a un 8,2% de la población general según un metaanálisis de 164 estudios publicado en 2020 —cifra que sube al 14%-17% si se incluye la categoría de pie mixto—. Esa sobrerrepresentación también se observa en categorías juveniles, donde la proporción de defensores zurdos en equipos de Países Bajos llegó al 41%, según señala Kylie A. Steel, docente de Aprendizaje Motor y Adquisición de Habilidades de la Western Sydney University.

La proporción de futbolistas zurdos supera ampliamente a la media poblacional, lo que refuerza su valor táctico en equipos de primer nivel (REUTERS/Gleb Garanich)

Esta diferencia no se explica únicamente por cuestiones técnicas, físicas o cognitivas. Steel sostiene que los selectores priorizan la pierna dominante por el valor estratégico que ofrece en la estructura del equipo.

Selección de talento y competencia interna

Un estudio realizado en Países Bajos halló que los futbolistas zurdos tienen más probabilidades de ser seleccionados para los equipos nacionales juveniles de desarrollo. Sin embargo, esa ventaja inicial no garantiza el acceso a la élite: dentro del sistema de selecciones aumenta la competencia en los puestos más demandados asociados a ese perfil.

La evidencia más reciente refuerza esa lectura. Una investigación publicada en febrero de 2026 en el International Journal of Sports Science and Coaching por Gabriele Morganti y colaboradores analizó 7.507 jugadores varones convocados por las selecciones juveniles y absolutas de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y España. Los resultados confirmaron la sobrerrepresentación de zurdos tanto en categorías juveniles —más del 27%— como en el nivel absoluto —26,5%—, frente a un valor de referencia del 15% en la población.

 La preferencia por el perfil zurdo en etapas formativas incrementa la competencia y exige un rendimiento constante para llegar a la élite (EFE/Kenneth Fernández)

El estudio también detectó una distribución asimétrica por puesto: los zurdos fueron reclutados con mayor frecuencia como defensores, mientras que los diestros predominaron entre mediocampistas y delanteros. Las tasas de transición desde las categorías juveniles hasta la selección absoluta resultaron bajas en general y no mostraron diferencias según la lateralidad.

La preferencia por los zurdos obedece a razones tácticas, pero la permanencia y el éxito en el máximo nivel dependen de otros factores, como el rendimiento sostenido y la adaptación a las exigencias del fútbol profesional. La competencia interna suele elevarse en los sectores del campo donde la zurdera es más valorada.

Lo que el físico no explica

Un dato que complejiza el análisis proviene de un estudio publicado en Human Movement por Krzysztof Lipecki, de la Universidad de Economía de Cracovia. La investigación midió capacidades físicas y habilidades técnicas en 111 futbolistas varones de entre 12 y 17 años —divididos en las categorías U13, U15 y U17— y no encontró diferencias significativas en velocidad, agilidad ni fuerza explosiva de los miembros inferiores entre jugadores diestros y zurdos.

Investigaciones sugieren que la zurdera podría asociarse a una mayor creatividad, añadiendo imprevisibilidad al juego y sorprendiendo a los rivales (Reuters/Jerome Miron)

Tampoco se registraron diferencias en el rendimiento de la pierna dominante. Sin embargo, los jugadores zurdos mostraron un rango de asimetría menor en todas las habilidades técnicas evaluadas: la diferencia de rendimiento entre su pierna hábil y la no hábil fue menor que la de sus pares diestros. En la categoría U15, los zurdos obtuvieron resultados superiores en malabarismos y pases largos con la pierna no dominante.

Lipecki concluye que el tipo de dominancia lateral no diferencia a los jóvenes futbolistas en términos de capacidad física, pero que los zurdos presentan una preparación técnica más equilibrada entre ambas piernas.

Esa simetría tiene consecuencias económicas concretas en el nivel profesional. Un estudio sobre la Bundesliga alemana —referenciado por el investigador Sebastian Ocklenburg, de la MSH Medical School de Hamburgo— encontró que los futbolistas capaces de jugar con ambos pies por igual percibían un salario 15,4% superior al de sus compañeros de equipo, aun después de controlar por otras variables de rendimiento.

Ocupación estratégica de la banda izquierda

El uso de zurdos a pierna cambiada amplía las opciones ofensivas y complica la tarea de los defensores (Reuters/Troy Taormina)

La ventaja más evidente del zurdo se aprecia cuando actúa por la banda izquierda. En esa posición, la orientación corporal se optimiza y la resolución de jugadas a un solo toque se facilita, lo que acelera la circulación del balón y dificulta la tarea de los defensores.

El caso del australiano Harry Kewell ejemplifica cómo un futbolista zurdo puede pasar o rematar sin reacomodar el cuerpo para perfilarse. Ese ahorro de tiempo en la ejecución resulta fundamental para sortear la presión rival. Además, el zurdo expone menos el balón al adversario, ya que no necesita llevarlo hacia el centro para acomodarlo sobre la derecha —un movimiento que suele facilitar el quite—. La eficiencia de este perfil se traduce en acciones más rápidas y menos previsibles.

Cambios de banda y versatilidad en el ataque

Steel también destaca el uso del zurdo como extremo a pierna cambiada, una variante táctica empleada por jugadores como Messi o Cristian Volpato. Cuando uno parte desde la banda derecha y domina el manejo de la pierna menos hábil, obliga al defensor a anticipar múltiples opciones. Puede recortar hacia adentro y quedar perfilado para rematar o asistir, lo que amplía el campo visual y genera mejores ángulos de pase.

Gestos impredecibles y el desarrollo de la pierna menos hábil suman variantes decisivas en situaciones de alta exigencia (EFE/BOB FRID)

Esa versatilidad genera dudas en la defensa rival y abre caminos antes inesperados para la construcción del juego ofensivo. El dato de Lipecki refuerza esta lectura: la mayor simetría técnica de los zurdos implica que su pierna no dominante es proporcionalmente más funcional que la de un diestro equivalente, lo que vuelve menos predecibles sus acciones.

El estudio de Morganti agrega que esa cualidad se distribuye de manera desigual según el puesto: los defensores zurdos son los más buscados, mientras que en las posiciones más creativas del campo la rareza del perfil no compensa por sí sola.

El factor sorpresa y la ambidestreza funcional

La dificultad para neutralizar a un futbolista zurdo no depende solo de la posición en el campo. Según Steel, los defensores suelen anticipar las jugadas a partir de patrones de movimiento, pero cuando el zurdo introduce gestos menos habituales, la toma de decisiones del rival se complica. En escenarios de alta exigencia, esa fracción de segundo puede definir jugadas decisivas.

El dominio de la pierna izquierda facilita la resolución rápida de jugadas y reduce la exposición ante la marca rival (Reuters/Winslow Townson)

Entrenar la pierna menos hábil permite desarrollar una ambidestreza funcional, aunque no modifica la preferencia innata. Esta habilidad amplía el repertorio técnico y suma variantes a la hora de ejecutar jugadas bajo presión. El estudio de Lipecki añade que, con la edad y la experiencia, la asimetría funcional tiende a reducirse en ambos grupos —diestros y zurdos—, aunque los zurdos parten de una base más equilibrada. La valoración económica de esa habilidad en la Bundesliga sugiere que los clubes de élite ya incorporaron esa variable en sus decisiones de mercado.

Creatividad y variantes en el juego

Steel menciona investigaciones que sugieren que los zurdos podrían mostrar una ligera ventaja en pruebas de pensamiento creativo, aunque los resultados no son concluyentes en el ámbito del fútbol profesional. Más allá de esta hipótesis, la zurdera introduce variantes que alteran los cálculos habituales de los rivales en cada acción.

La observación de los grandes nombres del fútbol internacional muestra que la diferencia no depende solo de la forma física o la técnica individual. En cada control, giro o cambio de ritmo, los zurdos aportan un matiz táctico que puede decidir partidos y definir tendencias dentro del deporte. El estudio de Lipecki agrega la evidencia empírica que faltaba: no es el físico lo que distingue al zurdo, sino la menor brecha entre lo que hace con una pierna y lo que hace con la otra.