Sufríó varias caídas y caminó 200 metros sin un esquí en la nieve, pero se recuperó para ganar una increíble medalla para su país

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La caótica jornada vivida por el equipo sueco de esquí de fondo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 quedará registrada como una de las imágenes más impactantes y emotivas de la competencia. La protagonista de este episodio, Ebba Andersson, experimentó un cúmulo de infortunios que pusieron a prueba el temple y la capacidad de reacción del conjunto nórdico, que finalmente logró remontar hasta el podio.

Desde el inicio del relevo femenino 4 × 7,5 km, Suecia figuraba como favorita. La primera posta, realizada por Linn Svahn, dejó al equipo en la primera posición. Todo indicaba que la pelea por el oro se decidiría entre las suecas y las representantes de Noruega y Finlandia. Sin embargo, el segundo segmento, a cargo de Andersson, cambió el rumbo de la carrera.

Durante su exigente recorrido, la atleta sueca sufrió tres caídas, la última fue especialmente determinante. En esa caída, la deportista perdió el control y dio un giro de 360°, lo que provocó que el esquí derecho se desprendiera y quedara inutilizable. Según relató Rob Walker, el comentarista de BBC, la esquiadora sueca tuvo que avanzar cerca de 200 metros únicamente con un solo esquí, mientras sujetaba el otro bajo el brazo.

Ebba Andersson perdió un esquí y compitió más de 200 metros con uno solo (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

El incidente sorprendió tanto a los espectadores como a los propios integrantes del equipo sueco. La televisión mostró cómo Frida Karlsson, compañera de Andersson y siguiente en el relevo, observaba la situación con frustración desde la zona de espera. La desesperación creció cuando un miembro del equipo, al intentar entregar un esquí de repuesto, también cayó en la nieve de manera cómica y retrasó aún más la recuperación.

El comentarista narró la secuencia con incredulidad: “Ella corre con el esquí bajo el brazo. Desesperada por darle a Karlsson al menos algo a lo que apuntar. Esto es lo que significan los Juegos Olímpicos de Invierno: sigues adelante, no te rindes y no paras”. El impacto emocional de la secuencia fue tal que Walker calificó la recuperación como un “milagro”.

Para cuando Andersson logró recibir el esquí de repuesto, Suecia había descendido del primer al octavo lugar. La brecha con las líderes noruegas ya era de un minuto y 18 segundos. La presión recayó entonces sobre las espaldas de Karlsson, quien asumió la tercera posta con el objetivo de minimizar la pérdida de tiempo y devolver al equipo a la lucha por las medallas.

Linn Svahn, Ebba Andersson, Frida Karlsson y Jonna Sundling celebraron la medalla de plata (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

El esfuerzo de Karlsson permitió a Suecia escalar hasta el cuarto puesto. Luego, la última relevista, Jonna Sundling, superó a Finlandia, consolidando la medalla de plata para su país, aunque Noruega ya celebraba el oro con una ventaja de 51 segundos.

Esta recuperación fue destacada por la prensa internacional, que subrayó la capacidad de reacción del equipo sueco tras el accidente. El tiempo final de Suecia fue de 1:16:35,7, mientras que Noruega se quedó con el oro tras completar la prueba en 1:15:44,8.

El relevo femenino de esquí de fondo de Milano-Cortina 2026 quedó marcado por la imagen de Ebba Andersson deslizándose sobre un solo esquí, símbolo de perseverancia en el deporte olímpico. Este episodio se suma a la trayectoria de Andersson, quien ya había obtenido dos platas en los 10 km estilo libre y los 20 km. La medalla de plata lograda junto a Karlsson, Sundling y Svahn se convierte así en testimonio de la resiliencia del equipo sueco.