
El caso se conoció en redes sociales como el de una presunta jefa penitenciaria que pedía dinero a cambio de usar sus contactos políticos para lograr ingresos en el Servicio Penitenciario Bonaerense. Siempre según las publicaciones, lo hacía en un parque platense mientras entrenaba a jóvenes que se pensaban que eran aspirantes a la Fuerza y que recibían sus órdenes: tiene un carácter digno de un coronel del Ejército. Un detalle coronaba la historia: había estado presa. Pero…
No todo eso es cierto.
Fuentes oficiales explicaron a Infobae que sí la Justicia la investiga tras una denuncia, pero, hasta ahora, no hay elementos que confirmen que pedía dinero a cambio de sus servicios ni de sus contactos, o sea, no hay nada que configure que se trate de una estafa.
Eso no quita que surjan pruebas comprometedoras más adelante. Es que la mujer en cuestión fue allanada por la Policía Bonaerense, al igual que otros dos hombres más que daban clases con ella en el Parque San Martín de La Plata, y les secuestraron los teléfonos, que serán peritados. Sospechan que allí pueden encontrar algo más.
“De las 10 personas con las que se dio que se entrenaban con ella ninguno pagó y a nadie le pidieron plata, por lo que no es una estafa“, detalla una de las fuentes del caso consultada por este medio y completa: “No es cierto que estuvo presa. Al menos en La Plata no hay registros de ello”.
Sí una parte del mito que circula por las redes sociales coincide con la realidad: daba clases gratis en el parque platense y decía que tenía contactos en el Servicio Penitenciario, añadieron los informantes.
El fiscal Martín Almirón, de la UFI N°8 de La Plata, es quien investiga la denuncia presentada por el Servicio Penitenciario Bonaerense el viernes pasado, según un comunicado oficial al que accedió este medio.
Es que el SPB y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense instaron la denuncia por la “presunta maniobra de falso ingreso laboral” y dijeron que la sospechosa “no integra” la Fuerza.
“La pesquisa apunta a un grupo de personas que habría ofrecido supuestos puestos de trabajo en el Servicio Penitenciario Bonaerense, mediante procedimientos y exigencias que simulaban instancias reales de selección”, se explayaron en el comunicado.
Y desde el SPB denunciaron: “Bajo esa apariencia de autoridad, solicitaba abundante documentación sensible, como copias de DNI, CUIL, certificados de nacimiento, títulos analíticos, constancias de domicilio y certificados de antecedentes penales. También requería la participación en reuniones virtuales, entrega de formularios y realización de actividades físicas obligatorias”.
Para finalizar, detallando que a las clases que se daban en el parque “los aspirantes concurrían con consignas de vestimenta y presentación personal específicas” y que “manifestaron haber sido convocadas para una preparación vinculada a un supuesto ingreso al SPB previsto para el año 2026″.
Incluso, hablaron de un grupo utilizado para la convocatoria y denominado “Camaradas 2026”: allí se difundían instrucciones, cronogramas de entrenamiento y material de estudio, explicó el SPB en su comunicado.
Lo cierto es que la sospechosa y los otros dos entrenadores, todos con domicilios en distintas localidades de La Plata, son el eje de la investigación del fiscal Almirón, quien por el momento no recibió a ninguna víctima que le haya pagado a la falsa penitenciaria por su oferta ficticia.
Sí el fiscal busca determinar si la sospechosa tiene la capacidad para comprender la criminalidad de los actos, por lo que no se descarta que le solicite a la justicia de Garantías una pericia para establecer si padece de alguna patología psiquiátrica.



