Tenía problemas de salud, bajó 80 kilos y se convirtió en el “abuelo fisicoculturista”: “Comía sin control, mi vida estaba en riesgo”

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Convertirse en ejemplo de superación y transformación parecía inalcanzable para Almir Rogério da Silva hace tres años. Este ex agricultor de Bambuí, en el estado brasileño de Minas Gerais, enfrentó graves problemas de salud relacionados con la obesidad y consiguió perder 80 kilogramos, transformando sus hábitos y su aspecto físico. De manejar maquinaria agrícola, hoy dedica sus días al fisicoculturismo y participa en competencias nacionales. A los 55 años, fue bautizado como el “abuelo fisicoculturista”.

Antes de decidirse por el cambio, Almir Rogério da Silva había trabajado desde los once años en plantaciones, carbonerías y como camionero de leche. Más tarde, se desempeñó como guardia nocturno. Para entonces, su peso alcanzó los 160 kilos y padecía hipertensión, colesterol y glucosa elevados, lo que puso en riesgo su salud.

Una noche, mientras cumplía su turno como vigilante, sintió un fuerte malestar. En el hospital, su presión arterial estaba en 26 por 16, una cifra crítica que marcó el inicio de su transformación. Desde ese momento, con el apoyo de un nutricionista, decidió iniciar un proyecto de pérdida de peso basado en cambios de hábitos y supervisión profesional.

Alimentación saludable como punto de partida

El cambio comenzó en la mesa. La alimentación saludable, centrada en comida real como verduras, legumbres, carnes, huevos, arroz y frutas, reemplazó a los antiguos hábitos de consumo de productos altos en grasas y azúcar. “Antes comía sin control. Mi desayuno tenía ocho huevos con tocino y leche chocolatada. Con la dieta, todo cambió. Empecé a comer más veces al día, pero de manera controlada y simple”, relató Da Silva.

Sin recurrir a comidas sofisticadas ni elevar los gastos, su menú típico incluía pan integral, papaya y huevos en el desayuno. En el almuerzo y la cena predominaban el arroz con pollo, mientras que por la noche optaba por yogur casero con proteína, avena y plátano.

Su entrenador lo convenció de presentarse en competencias

Ejercicio y hábitos para la transformación

No fue suficiente con modificar su alimentación. El ex agricultor integró una rutina estricta de entrenamiento físico. Da Silva realiza una hora de ejercicio de fuerza cinco veces a la semana y suma 45 minutos diarios de actividad aeróbica. Con este esfuerzo, redujo su porcentaje de grasa corporal a un rango de 4 a 9 %, logrando un “físico estético”, según su testimonio.

Su transformación fue más allá de lo físico: su salud mejoró y la presión arterial se estabilizó. El éxito conseguido llevó a su nutricionista, Fabiano Teles, a animarlo a competir en fisicoculturismo.

En 2024, Da Silva participó en el Arnold Classic, uno de los principales encuentros del culturismo, alcanzando el tercer lugar en su categoría.

Apoyo médico y reposición de testosterona

Al perder 80 kilogramos, surgió un nuevo reto médico. “Durante el adelgazamiento, no usé hormonas, pero, tras perder los 80 kilogramos, mis niveles de testosterona estaban por debajo de lo recomendado. Mi médico recomendó la reposición de testosterona, especialmente porque estaba en el fisicoculturismo”, explicó el atleta.

La reposición hormonal fue indicada solo después de alcanzar su peso objetivo y detectar valores hormonales bajos, lo que resalta la importancia del acompañamiento profesional en cambios corporales profundos.

Reconocimiento en redes sociales y mensajes recibidos

El impacto de su historia trascendió la esfera personal. Da Silva reúne más de un millón de seguidores en redes sociales y recibe muestras de apoyo, consultas e incluso propuestas inesperadas. “Principalmente del público gay pidiéndome que cree una cuenta en una plataforma de contenido para adultos (risas). Lo tomo con buen humor, con respeto. Cuando veo que es algo malintencionado, prefiero no responder”, agregó en diálogo con O Globo.

Esta visibilidad amplificó su mensaje de motivación, dirigido en especial a adultos mayores y personas con sobrepeso.

Los fans le pidieron que abra una cuenta de OnlyFans

El mensaje: nunca es tarde para cambiar

Da Silva anima a quienes se enfrentan al sedentarismo y al sobrepeso, insistiendo en que la constancia y la disciplina pueden más que la edad o las circunstancias. Tras desafiar sus propios límites y el escepticismo ajeno, ahora sueña con conocer el mar y volar en avión por primera vez.