
El fiscal Pablo Turano, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1, solicitó la indagatoria del empresario Marcelo Porcel, imputado por los presuntos abusos a compañeros de sus hijos del colegio Palermo Chico.
La decisión ahora quedó en manos de Carlos Bruniard, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, quien deberá definir si hace lugar al pedido del Ministerio Público y convoca al empresario a prestar declaración indagatoria, paso clave en el avance del expediente. Se estima que el magistrado tome una resolución este jueves.
Porcel está acusado de abuso sexual gravemente ultrajante por la multiplicidad de víctimas, corrupción de menores agravada y producción de representaciones de menores de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales.
La causa ya acumula diez víctimas —aunque son nueve las familias querellantes, ya que dos de los denunciantes son hermanos— además de otro joven que también se presentó a declarar.
A comienzos de año, el fiscal Turano solicitó el levantamiento de la feria judicial para que los tres últimos denunciantes incorporados por la querella, representada por el abogado Pablo Hawlena Gianotti, pudieran prestar declaración.
Las testimoniales se concretaron a mediados de enero, pero los peritajes psicológicos no pudieron completarse en ese momento debido a una “confusión” en la notificación que impidió la presencia de la perito de parte del acusado en uno de los casos.

El caso
El expediente se centra en hechos ocurridos entre 2022 y 2024. Según la investigación, el imputado habría captado la confianza de los amigos de sus hijos y los habría invitado a su domicilio de la calle Godoy Cruz y a su oficina ubicada sobre la Avenida del Libertador, en el barrio porteño de Retiro.
Allí, de acuerdo con las denuncias, organizaba reuniones y fiestas en las que proveía alcohol y promovía juegos, apuestas online y desafíos con recompensas económicas. Según relataron los denunciantes, en ese contexto se producían situaciones de presunto abuso, que incluían pedidos para desnudarse de la cintura para abajo o masajes con cremas en piernas y espalda.
Un dato que llamó la atención de los investigadores es que los relatos de los jóvenes presentan coincidencias en aspectos centrales: referencias al consumo de alcohol, ofrecimientos de dinero y masajes en las piernas que derivaban en roces con los genitales.
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