El caso del profesor ruso de golf acusado de estafa que el gobierno de Vladimir Putin quiere extraditar

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Dmitri Lavrentiev, copa en mano

Dmitri Lavrentiev, oriundo de Rusia, vivió los últimos 20 años de su vida como un argentino. Profesor de golf, fundó su propia escuela. Hasta publicó un manual sobre el deporte. El hombre, hoy de 56 años, registró como domicilio un departamento en la zona de Liniers, pagó el monotributo durante siete años a lo largo de la década pasada, con un registro iniciado en 2014. Trabajó en blanco en una empresa médica, se registró como empresario en la ex AFIP.

Los lazos van más profundos que un simple negocio. Lavrentiev fundó una familia porteña junto a una mujer rusa; la hija de ambos nació el 14 de junio de 2020. Se casó, también en Argentina, casi un año más tarde. Sus padres residen en Argentina también.

Sin embargo, el profesor de golf terminó detenido, privado de su libertad, para luego recuperar su libertad. Todo, en medio de una encrucijada sumamente compleja: el gobierno de Vladimir Putin quiere extraditarlo para que enfrente un juicio en Moscú, con un expediente iniciado en la Justicia argentina en 2021. El presunto delito que se le imputa: tres hechos de estafa a una aseguradora, bajo el artículo 159.5, apartado 4 del Código Penal ruso. Si es condenado, Lavrentiev podría recibir una pena de hasta diez años de prisión.

Así, el profesor de golf decidió apelar hasta el último cartucho.

Hoy, las chances de Lavrentiev no parecen buenas. En las últimas horas, la Sala A de la Cámara Federal de Rosario denegó la apelación por un recurso hábeas corpus presentado por su defensor, Alejandro Impallari, que afirma que Lavrentiev es completamente inocente. El 10 de febrero último, la Corte Suprema decidió que sea enviado a Rusia también.

El profesor Lavrentiev: tiempos felices en el green

El Juzgado Federal N°3 en Comodoro Py, a cargo del proceso, había decidido echazar su extradición, de cara al arraigo de Dmitri con su familia. Sin embargo, la decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal, con una nota memorial del propio procurador interino, Eduardo Casal.

Casal, precisamente, apuntó a la situación familiar. La pareja de Lavrentieve tiene otras dos hijas, de una relación anterior. “Las tres hijas de la familia habrían de quedar al cuidado de su madre, quien tiene ingresos por su profesión y también recibe asistencia en la manutención por dos de ellas, de su anterior matrimonio”, aseveró el procurador.

En su fallo del 10 de febrero en el que ordenó la extradición, la Corte sostuvo: “Adverso a lo sostenido por el fallo apelado, cabe recordar al respecto que la existencia de hijos menores no está contemplada como causal que impida la extradición de su/s progenitores ni en el tratado de extradición aplicable aprobado por la ley 27.404 ni en la ley de Cooperación Penal Internacional 24.767″, afirmó el fallo firmado por los jueces Carlos Rosenkranz, Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti.

Así, el abogado Impallari decidió presentar su hábeas corpus en Rosario; la ley le permite introducir el recurso en cualquier jurisdición. “Este es un delito que no cometió. Lavrentiev ni siquiera estaba en Moscú al momento de los hechos”, asevera el abogado a Infobae. Afirma que, también, realizó un planteo ante la ONU.

De acuerdo al fallo de la Cámara rosarina, “el defensor sostuvo que el proceso investigativo se habría llevado a cabo en Rusia sin la presencia de Dmitri, que no habría sido notificado ni habría elegido abogado de su confianza, por lo que se habrían vulnerado todos su derechos”.

La defensa, por su parte, sospecha algo peor. Alguien en el Estado ruso querría hacerlo cantar.

Torturas en Moscú: el planteo de la defensa de Dmitri

Impallari “denunció que su asistido sería objeto de una persecución personal por gente muy poderosa del Comité de Investigación de Rusia, para torturarlo intentando lograr falso testimonio de Dmitri contra gente muy importante que conocería por ser toda su vida, y la de sus padres, profesores de golf».

El abogado “sostuvo que existiría un temor real y fundado debido a que Lavrentiev jamás efectuaría esos falsos estimonios y por consiguiente las posibles torturas le causarían un daño irreparable incluso la muerte».

Hoy, las esperanzas del profesor de golf y su defensa se centran, precisamente, en ese planteo a la ONU.