Una noche pactada a través de mensajes, una dirección en San Lorenzo y una secuencia de hechos que terminaron con una brutal muerte por asfixia y golpes a martillo son algunos de los macabros detalles que se conocieron sobre el caso de Omar Rendón, el conductor de aplicación colombiano que apareció sin vida en las afueras de Roldán, provincia de Santa Fe.
De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, lso acusados Agustina Ellero y Ezequiel Rodríguez planificaron el contacto con Rendón días antes del asesinato. El martes 24 de marzo, la mujer habría iniciado una conversación por WhatsApp con el chofer, concertando una cita que tendría lugar la noche del miércoles 25 o la madrugada del jueves 26, ya que no lograron encontrarse en la vivienda de la víctima. Finalmente, el encuentro quedó fijado en el departamento de calle Echeverría al 100, San Lorenzo, donde residía la pareja acusada.
De acuerdo con la imputación formalizada por el fiscal Aquiles Balbis, cerca de las 4.40 del jueves, Rendón se dirigió al domicilio en su Fiat Siena rojo. Una vez dentro del departamento, Ellero lo hizo pasar y, en ese instante, Rodríguez lo atacó por sorpresa con un martillo. El golpeador le provocó fracturas en la nariz, el pómulo derecho, una costilla y una lesión punzante en la clavícula. Luego del ataque, la pareja le sustrajo dinero, teléfonos celulares y forzó a la víctima a entregar las contraseñas de sus cuentas, según sostiene el expediente judicial. Así lograron transferir 216.000 pesos a la cuenta de la pareja de la imputada y 19.522 pesos a la cuenta de la mujer.
El móvil del crimen, de acuerdo con la hipótesis del Ministerio Público de la Acusación, habría sido intentar encubrir el crimen. En este contexto, el fiscal Balbis relató que, una vez reducido, Rodríguez causó la muerte de Rendón por asfixia mecánica. El propósito final: eliminar testigos y evitar cualquier posibilidad de denuncia.

La reconstrucción posterior arrojó más detalles. Tras el fallecimiento, Rodríguez y Ellero trasladaron el cuerpo y el automóvil de la víctima hasta las inmediaciones del Parque Industrial de Roldán, donde abandonaron el cadáver en un sector rural. El auto, en cambio, fue dejado en la zona rural de Ricardone, sin patentes y tras quitarle la batería y el matafuego. En el transcurso de los días siguientes, utilizando los teléfonos de Rendón, los imputados contactaron a clientes habituales del chofer, simulando que seguía activo, para lograr que transfirieran dinero a cuentas controladas por ellos.
El hallazgo del cuerpo recién se produjo el domingo posterior al crimen, luego de que la mujer se presentara en una dependencia policial y, durante su traslado, confesara la ubicación exacta del cadáver. Personal del Departamento Criminalístico y de la División Científica Forense Rosario intervino en la escena, asegurando el área para el posterior traslado del cuerpo al Instituto Médico Legal.
Las pericias en el domicilio de Echeverría al 100 arrojaron resultados clave. El uso de luminol, reactivo para detectar rastros de sangre, dio positivo en un colchón, una pared y el piso, lo que, para los investigadores, indica una posible escena del crimen. En ese operativo, la Policía incautó ropas con manchas hemáticas, teléfonos celulares, un martillo y un matafuego vinculado al Fiat Siena de la víctima. Además, en un Chevrolet Astra estacionado en el lugar, propiedad de Rodríguez, el luminol detectó dos gotas de sangre que podrían corresponder a Rendón.
Los investigadores lograron reconstruir los movimientos posteriores al homicidio gracias a la geolocalización de uno de los teléfonos de la víctima, que marcó actividad en la vivienda de San Lorenzo. Un allegado de Ellero fue demorado en ese operativo.

El informe oficial de autopsia determinó que el cuerpo de Rendón presentaba signos de putrefacción, sin lesiones evidentes de arma blanca o de fuego y con huellas de ataques de animales en el rostro. De igual forma, confirmaron que murió por asfixia mecánica.
La pesquisa, de acuerdo con el Ministerio Público de la Acusación, calificó el hecho como homicidio criminis causa, figura penal que describe la muerte intencionada de una persona con el fin de consumar otro delito y lograr la impunidad. Tanto Ezequiel Rodríguez como Agustina Ellero permanecen detenidos con prisión preventiva, a la espera del juicio oral.
En paralelo al avance judicial, el caso expuso la utilización de recursos tecnológicos como el luminol, la geolocalización y el rastreo de transferencias bancarias como pruebas sustanciales para reconstruir la secuencia criminal y atribuir responsabilidades. La confesión espontánea de Ellero resultó determinante para dar con el cuerpo de la víctima y avanzar con la imputación formal.
Mientras avanza la investigación y la causa permanece bajo la órbita de la fiscalía, el entorno de la víctima y los vecinos de la zona siguen atentos a los próximos pasos judiciales.



