7 días, 3.826 kilómetros y el frío extremo: Alex McCormack rompió un récord mundial de ultraciclismo en Alemania

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La proeza se completó en Coblenza, Alemania, donde el deportista recorrió más de 3.826 kilómetros, superando la marca previa, con jornadas que implicaron condiciones meteorológicas adversas y descansos mínimos para alimentación y reposo (Oficial: Alex McCormack)

En Coblenza, Alemania, el ciclista británico Alex McCormack logró un nuevo récord mundial de distancia recorrida en bicicleta durante siete días consecutivos, al completar un total de 3.826,47 kilómetros. El desafío comenzó el 26 de marzo y concluyó el 2 de abril, con un promedio de 18,5 horas diarias sobre la bicicleta y una exigencia física extrema. El objetivo fue superar los 3.813,81 kilómetros que marcaban la anterior marca, cifra que sobrepasó por 12,66 kilómetros.

Según el equipo de Canyon x DT Swiss All-Terrain Racing, el deportista, de 28 años y originario de North Yorkshire, Reino Unido, diseñó una ruta llana de 150 kilómetros a lo largo del río Mosela, cerca de la sede de Canyon en Coblenza, que repitió varias veces por día. Se eligió este trayecto para facilitar el monitoreo, la logística y el apoyo técnico.

El registro ya fue presentado ante la Asociación Mundial de Ultraciclismo, entidad responsable de validar marcas mundiales en pruebas de larga distancia y resistencia, y posteriormente se enviará la solicitud a Récords Guinness.

El desafío y la ruta del récord

De acuerdo con la revista deportiva española SportLife, la hazaña del británico incluso superó la distancia del Tour de Francia 2026 completo, que cubre 3.333 kilómetros, una referencia importante por tratarse de la carrera ciclista por etapas más relevante del calendario internacional. El ciclista mantuvo una rutina que combinó largas horas de pedaleo, pausas mínimas para alimentación y un descanso nocturno restringido a menos de cinco horas.

La hazaña exigió mantener horas continuas de pedaleo, escaso descanso y una planificación logística rigurosa junto a condiciones climáticas de frío, lluvia y viento en una ruta supervisada y adaptada para el reto (Oficial: Alex McCormack)

Desde la tercera jornada, las condiciones meteorológicas complicaron la travesía. Nevadas, lluvias intensas y ráfagas de viento obligaron a adaptar el ritmo y la vestimenta. “El frío fue peor de lo que esperaba. Mi ropa se mojaba tanto que mantener el calor resultaba un reto. Llevaba una bolsa de agua caliente dentro del maillot y paré muchas veces para darme duchas calientes”, relató el atleta británico.

Resistencia física y apoyo logístico

Durante los siete días del desafío, el récord se sostuvo con jornadas que incluyeron hasta 25 horas de esfuerzo continuo, como ocurrió en la etapa final, donde cubrió 727,75 kilómetros. El primer día, la distancia recorrida fue de 457,78 kilómetros, y el promedio diario se mantuvo por encima de los 450 kilómetros. El trayecto, de perfil llano, incluyó numerosas repeticiones de ida y vuelta, lo que permitió un control estricto sobre logística y seguridad.

El equipo de apoyo del ciclista, conformado por técnicos y nutricionistas, resultó fundamental para el éxito del reto. Harry Dowdney, miembro del equipo, describió: “Tras el pésimo tiempo al principio, lo teníamos muy difícil. Alex tenía muchísimo frío, sobre todo por la noche. Todas las capas de ropa que tenía que llevar afectaban mucho a su rendimiento aerodinámico”.

La iniciativa incluyó jornadas consecutivas de esfuerzo extremo, con apoyo técnico constante y estrategias de nutrición para sostener un ritmo que rebasó los kilómetros planificados inicialmente para romper la marca anterior (Oficial: Alex McCormack)

Según la revista española, la nutrición jugó un papel central: el deportista necesitaba consumir unas 14.000 calorías diarias para mantener el ritmo, lo que implicaba una dieta variada y de alta densidad energética. El menú diario incluyó desde burritos y pastas hasta barritas y geles energéticos, consumidos en breves intervalos mientras seguía pedaleando. “Era imposible que pudiera reponer esas 14.000 calorías diarias. Teníamos que recordarle constantemente que comiera y bebiera, pasándole comida siempre que podíamos”, detalla Dowdney.

A partir del cuarto día, el cansancio acumulado y las bajas temperaturas provocaron molestias físicas adicionales. El ciclista comentó: “Al final me costaba mantener el cuello erguido. Una vez recuperado, empezaré a prepararme para mi próxima carrera, la Unbound XL”.

Tecnología, alimentación y condiciones extremas

La proeza se realizó sobre una bicicleta Speedmax CFR de Canyon, desarrollada para triatlones de larga distancia y equipada con ruedas de carbono DT Swiss ARC 1100 y Shimano Dura-Ace. Esta configuración permitió mantener una posición aerodinámica y una alta eficiencia incluso con fatiga acumulada. El equipamiento incluyó luces de alto rendimiento, bolsa para el tubo superior y sistemas de nutrición adaptados.

La logística incluyó asistencia mecánica y monitoreo físico y emocional constante. Según la publicación, las jornadas requerían cambios de ropa cada pocas horas, atención médica y motivación continua. “La mayor tarea del equipo era despertar a Alex después de siestas cortísimas y asegurarse de que comiera y bebiera. Era imposible que pudiera recuperar todo lo gastado”, explica Dowdney.

La hazaña ha sido presentada a organismos oficiales para su reconocimiento, mientras el equipo de apoyo resalta la dificultad de mantener el nivel físico y la alimentación en medio de un entorno natural complicado (Oficial: Alex McCormack)

El recorrido, bordeando el río Mosela entre viñedos y zonas rurales, facilitó el acceso del equipo y la gestión de emergencias. El ciclista mantuvo comunicación telefónica con familiares y amigos durante diversos tramos, lo que contribuyó a sostener la motivación personal. “La monotonía no fue un problema; iba a un ritmo que me permitía hablar por teléfono. Tuve muchas conversaciones telefónicas con amigos y familiares”, recordó.

Antecedentes de McCormack y próximos retos

La historia del británico en la ultradistancia suma logros de gran relevancia: ganó la Atlas Mountain Race y la Hellenic Mountain Race en 2025 y ostenta un doble récord mundial de Everesting, con 17.732 metros de ascenso en menos de 21 horas. Este desafío integró su preparación para la Triple Corona de ultradistancia estadounidense, que conecta la Tour Divide, Colorado Trail Race y Arizona Trail Race.

“Siempre he querido descubrir mis límites, lo que mi cuerpo puede soportar y cómo me iría en un entorno con apoyo. Fue una especie de prueba. Una prueba personal. Una prueba de lo que mi cuerpo puede hacer: descubrir los límites. Pero, sobre todo, me encanta montar en bici. Hay mucha felicidad en ello”, expresó el atleta británico a la revista española.

El récord mundial de siete días se sumará al palmarés del deportista, quien ahora planea una semana de recuperación antes de retomar los entrenamientos. El propio McCormack describió la experiencia como “agotadora” y compartió que al terminar “tenía el cuello bastante mal; al final me costaba mantenerlo erguido. También me duelen bastante las zonas de contacto. Una vez recuperado, empezaré a prepararme para mi próxima carrera”.

La Asociación Mundial de Ultraciclismo está revisando los registros oficiales antes de remitir la documentación a Récords Guinness. El resultado de esta validación determinará si Alex McCormack quedará inscrito como nuevo propietario del récord mundial de distancia en bicicleta durante siete días.