
En medio de una seguidilla de amenazas de tiroteos en escuelas, una nueva denuncia por una posible balacera sacude a la Escuela Nuestra Señora de Luján de La Plata. La misma se activó tras un intercambio entre alumnas que incluía la frase “entre las dos matamos a alguien”. Según denunciaron padres y madres de la institución, la situación se originó a partir de publicaciones en redes sociales y estados de WhatsApp que involucran a estudiantes de distintos años. El caso permanece bajo investigación de la Fiscalía de Menores, a cargo de Carmen Ibarra.
De acuerdo a la denuncia policial, a la que tuvo acceso Infobae, todo comenzó este domingo cuando un grupo de familias se presentó en la Comisaría 9.ª, luego de enterarse de que una estudiante de segundo año publicó en su estado de WhatsApp frases como “MAÑANA LA AYUDO A LA WACHA DE 5°”, “CHAU COLEGIO, HOLA NARCOTRÁFICO” y “ENTRE LAS DOS MATAMOS A ALGUIEN”.
Los mensajes aparecieron en un contexto ya tensionado por otros dos episodios recientes en el mismo establecimiento. Es que, el último viernes, otro alumno asistió al colegio con dos armas de utilería y, días antes, apareció un mensaje en el baño con una amenaza de tiroteo para este lunes. “No es joda”, aseguraba en letra imprenta.

Además de los estados de WhatsApp, se viralizó una foto en la que la menor denunciada portaba un arma de fuego. Fuentes policiales informaron que el arma sería propiedad del hermano de la alumna y que durante una visita que ella le hizo a su domicilio, se tomó la fotografía. Es decir, que lo hizo fuera del ámbito escolar.
Tras la aparición de estas publicaciones, los padres y madres de la comunidad educativa identificaron a la menor y hablaron con su padre. Según contaron, el hombre pidió disculpas a la comunidad a través de un audio y afirmó que su hija había sido reprendida por sus acciones.
En paralelo, el colegio Nuestra Señora de Luján envió un comunicado a las familias para informar sobre las medidas adoptadas. Allí detalló que se realizaron las denuncias en la Comisaría 9.ª, se elevó la situación a los inspectores correspondientes y se convocó a las familias de los alumnos involucrados.
También informaron que los estudiantes señalados no asistirán a la institución y dispusieron la exhibición de mochilas y pertenencias de los alumnos del nivel secundario al momento del ingreso.

Además, adelantaron que la problemática será trabajada en el aula a través de proyectos y dinámicas a cargo de los docentes. “Estamos convencidos de que el compromiso es de todos: Escuela, Familia y Estudiantes”, concluyó el mensaje firmado por la conducción del establecimiento.
Respecto al posible origen de los mensajes, tanto padres como autoridades mencionaron la circulación de un reto viral en redes sociales, especialmente en TikTok y WhatsApp, que incita a estudiantes a simular amenazas bajo la consigna “tiroteo el viernes”.
No obstante, hasta el momento no se estableció una conexión directa entre este caso y ese desafío. Una madre, en diálogo con Infobae, sostuvo: “No sabemos si es parte de ese reto de TikTok. Coinciden los hechos, pero no hay nada concreto que lo relacione”.

Fuentes policiales confirmaron la existencia de al menos setenta denuncias similares en distintos establecimientos de la ciudad: “Ya llegamos a setenta en La Plata, setenta escuelas con denuncias de pibes”.
La situación generó una fuerte reacción entre las familias. Algunas decidieron no enviar a sus hijos al colegio hasta contar con mayores garantías de seguridad, mientras que en otros cursos se permitió la asistencia solo para rendir exámenes.

Según supo este medio, la inspectora y los directivos del establecimiento también fueron denunciados por algunos padres, quienes firmaron el acta en disconformidad y preparan un descargo formal para relatar los hechos “desde la visión de nuestros hijos”.
Entre los testimonios, algunas madres remarcan la soledad de las instituciones para enfrentar estos hechos, la falta de recursos y la dificultad de abordar situaciones de violencia o amenazas en contextos escolares. “El discurso del odio se legitima; realmente es remar contra la corriente. Muy difícil. Las instituciones están solas. Con pocos recursos. Y las familias hacemos lo que podemos”, concluyó una de ellas.



