La Justicia argentina procesó al financista condenado en Estados Unidos por lavar USD 1200 millones del petróleo de Venezuela

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Con las esposas puestas: Vuteff aterriza en Miami tras ser extraditado desde Suiza, agosto de 2022

La historia de Luis Alejandro Vuteff es una de las más interesantes en la compleja trama de la corrupción internacional chavista. Porteño, financista, registrado en los rubros de contabilidad y gestión de empresas de la ex AFIP, ex monotributista, había formado dos empresas familiares once años atrás. Tuvo una pareja que, en más de un sentido, definiría su vida: Antonietta Capriles Ledezma, venezolana, hija del ex senador y ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, un opositor al chavismo.

En 2018, la Justicia de los Estados Unidos lo acusó de montar una conspiración junto a un socio suizo con madre argentina para lavar 1200 millones de dólares de la corrupción chavista. El origen de los fondos: las coimas de la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela S.A. Tras ser extraditado desde Suiza en 2022, negoció con el Department of Justice para declararse culpable. Negoció una pena de 30 meses por lavado de dinero a mediados de diciembre de 2024.

Por otra parte, Vuteff era investigado en la Justicia argentina, con una causa por el mismo delito iniciada en 2019 en el fuero en lo penal económico, con una acusación motorizada por la PROCELAC, en base a un informe de inteligencia de la Unidad de Información Financiera. Hoy, seis años después, el financista fue finalmente procesado en una trama de “sucesos de corrupción y blanqueo de capitales que involucrarían a ex funcionarios de la República Bolivariana de Venezuela y la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA”, asegura un documento de la causa.

El juez Marcelo Aguinsky agravó su situación sin dictarle la prisión preventiva, acusándolo de los delitos de “lavado de activos de origen delictivo, llevado a cabo con habitualidad”, asegura la condena a la que accedió Infobae. También, lo embargó por un valor de 5,1 millones de dólares.

Dos mujeres de la familia de Vuteff, originalmente acusadas -que integraron dos empresas junto al financista, fueron sobreseídas de forma parcial. El juez decidió levantar la inhibición general de bienes que pesaba sobre ambas.

Luis Fernando Vuteff y Antonietta Capriles Ledezma

El ex ministro de Hugo Chavez y la pista suiza

El informe de la UIF detalló como sospechosos una serioe de movimientos en CEDINes, bonos, vehículos y propiedades. Entre las propiedades, se destacan un campo ubicado en Pellegrini, provincia de Buenos Aires, comprado en octubre de 2015 por 575 mil dólares -75 mil en cash, el resto en CEDINes-, y dos inmuebles porteños por los que se pagaron casi medio millón de dólares más, así como un BMW y la compraventa de 1,3 millones de dólares. Se suman, también, otros 261 mil dólares en giros bancarios provenientes de puntos como Suza y Estados Unidos.

En España, por otra parte, Vuteff fue vinculado a otra megacausa -citada por el juez Aguinsky en su procesamiento.- junto al suizo-argentino Ralph Steinmann. Esta causa se vincula a los negocios de Nervis Gerardo Villalobos Cárdenas, el exviceministro de Energía Eléctrica de Hugo Chávez que ocupó el cargo entre 2004 y 2006, investigado en Andorra y Estados Unidos

Aquí, fue clave el grupo Swissinvest “presuntamente utilizado para lavar activos en España y a nivel internacional con sumas provenientes de delitos de corrupción cometidos por altos directivos de PDVSA”, continuó Aguinsky. Swissinvest “habría estado controlada por Luis Fernando Vuteff”, continúa el procesamiento. La firma habría canalizado, al menos, casi cinco millones y medio de euros.

Nervis Villalobos

En su indagatoria, Vuteff negó la acusación en su contra y negó que existiera un delito, asegurando que ya había sido investigado en otras causas por las mismas imputaciones.

Sin embargo, el juez aseveró que “bajo la apariencia de consultoría a sociedades, o de egresos derivados de trabajo realizados como viajes, estancias en hoteles, gastos de oficina, administración, etcétera, Vuteff pretendía vincular las cantidades ilegítimamente obtenidas por personas relacionadas a la sociedad estatal venezolana –antes referida- como procedentes de una actividad real y así simular también que sus ganancias producto de ese trabajo eran legítimas y aplicarlas en esta nación».

“El dinero logrado y que arribó a la Argentina habría sido consecuencia de lucros acaecidos en el exterior, ya que en este país el nombrado no percibía ningún tipo de ingresos, como dio cuenta la AFIP”, continuó el magistrado.