
A once años de la primera movilización por el Ni Una Menos, las calles de las principales ciudades del interior del país volvieron a llenarse este miércoles 3 de junio con marchas, actos y concentraciones que se replicaron desde Córdoba hasta Neuquén, desde Mendoza hasta Salta.
La jornada que reclama de forma colectiva contra la violencia machista estuvo marcada por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, cuyo caso atravesó cada columna y cada pancarta del país.
En la capital cordobesa, la movilización tuvo un peso particular. Los familiares de la menor encabezaron la columna que partió desde la esquina de avenida Colón y La Cañada, convocada para las 18 horas. Las agrupaciones nucleadas en Alerta Feminista comenzaron a reunirse desde las 17, mientras que las organizaciones de la Asamblea Ni Una Menos se sumaron una hora después.
El recorrido avanzó por avenida Colón, continuó por avenida General Paz y tomó avenida Vélez Sarsfield hasta llegar al Patio Olmos, donde tuvo lugar el acto principal y la lectura de un comunicado. Un segundo grupo partió desde Duarte Quirós y Arturo M. Bas para confluir en el mismo punto.
En medio del dolor, Elizabeth Heredia, abuela de la víctima, reveló durante la marcha que encontró una carta oculta de su nieta con “su última voluntad”, según informó CBA24N. Los restos de la joven ya eran velados por familiares, amigos y vecinos mientras la movilización avanzaba por las calles.

El comunicado difundido por las organizaciones convocantes en Córdoba resumió el sentimiento que se extendió a lo largo de todo el país: “Agostina salió de su casa con vida. Eso tendría que ser suficiente para volver. ¿Cuántas más tenemos que perder para que la sociedad entienda el peligro al que estamos expuestas?”.
El texto también reclamó justicia por Dulce María Beatriz Candia y Noelia Carolina Romero, asesinadas en Misiones y Temperley en los días previos a la marcha.
En Mendoza, miles de personas partieron desde el Kilómetro Cero, en San Martín y Garibaldi, y avanzaron por las calles San Martín, Las Heras y Patricias Mendocinas hacia la Plaza Independencia, donde estaba previsto un acto y la instalación de un altar en memoria de las víctimas de femicidios.
Desde Ni Una Menos Mendoza convocaron bajo la consigna de rechazo a “la violencia, la impunidad, la represión y el ajuste de Cornejo y Milei“, según consignó El Sol.

En Rosario, cientos de mujeres se encontraron en la plaza 25 de Mayo desde las 15.30 y marcharon por calle Santa Fe hasta la plaza San Martín, donde se leyó un documento consensuado por las organizaciones feministas y de la diversidad. “No son cifras, son vidas”, “Ni loco ni enfermo, se dice femicida” y “Hoy soy la voz de quien gritó pidiendo ayuda” fueron algunas de las consignas que se leyeron en los carteles y pancartas.
La convocatoria reunió grupos de amigas, madres, hijas, jóvenes y adultas, con pañuelos violetas, en lo que La Capital describió como una marea heterogénea que exigió políticas para frenar la violencia machista.

En la Patagonia, Neuquén se sumó a la jornada con una multitud concentrada en el monumento a San Martín, en el centro de la capital neuquina. Además de agrupaciones locales, también convocaron organizaciones de Plottier, Centenario y Senillosa, de acuerdo con lo informado por Diario Río Negro. La provincia de Río Negro tuvo movilizaciones simultáneas en distintas localidades.
En Cipolletti, la concentración partió a las 18 desde la Plaza de la Justicia. Mientras que en General Roca, la jornada arrancó por la mañana con la instalación de un Banco Rojo en la terminal de ómnibus y continuó con la marcha por el centro de la ciudad por la tarde.
En Bariloche, la convocatoria fue a las 18 en la intersección de Moreno y Beschedt, desde donde las columnas avanzaron hacia el Centro Cívico. El Bolsón y localidades de la Comarca Andina se concentraron a las 16 en la plaza principal de Lago Puelo, mientras que Sierra Colorada movilizó desde las 18.30 en la Plaza de la Madre, sumando a la Línea Sur al reclamo nacional.

En Mar del Plata, la marcha comenzó pasadas las 17.30 y se concentró en el Monumento a San Martín. “¿Te cansás de oírlo? Nosotras de vivirlo”, “somos el grito de las que faltan”, “que ser mujer no nos cueste la vida”, fueron algunos de los letreros que se observaron en la enorme convocatoria.
En Salta, la fecha también estuvo atravesada por dos casos que mantienen en vilo a la provincia: las desapariciones de Jésica Elizabeth Gutiérrez y Rosmery Aramayo Torres, cuyos nombres volvieron a estar presentes en la jornada. Gutiérrez desapareció el 11 de septiembre de 2024 en La Caldera; fue vista por última vez en cámaras de seguridad cruzando una plaza a metros de su domicilio.
La Policía de Salta mantiene vigente una recompensa de 6 millones de pesos para quienes aporten información útil. El caso tuvo un vuelco cuando su pareja fue hallada sin vida meses después. Aramayo Torres, por su parte, desapareció el 17 de enero de 2025 cuando salió junto a su pareja desde Salvador Mazza con dirección hacia la Ruta 54. Las cámaras registraron que solo el hombre regresó al domicilio; el vehículo fue lavado con posterioridad y luego se radicó una denuncia por desaparición. Por el caso se encuentra imputado José Eduardo Miranda, según informó Qué Pasa Salta. El cuerpo de Rosmery nunca fue encontrado.
La consigna que unificó las marchas en todo el país fue “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, bajo la cual organizaciones feministas, sindicatos, movimientos sociales y agrupaciones de derechos humanos reclamaron políticas de prevención, asistencia y protección para las víctimas de violencia de género.



