Denunció que su padre la abusó sexualmente por una década, tuvo un hijo y la Justicia de Misiones declaró prescripta la causa

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La denunciante formalizó la acusación este año, pero el expediente fue cerrado por prescripción

Durante casi una década, Griselda B.M. convivió con los abusos sexuales que perpetró su propio padre en la provincia de Misiones. A los 36 años, tras tres intentos frustrados y años de silencio, formalizó la denuncia judicial este año. La noticia de que la causa fue declarada prescripta la empujó a exponer públicamente su historia a través de una carta abierta, en la que cuestionó la decisión judicial y relató las consecuencias que arrastra desde la infancia. La notificación oficial confirmó que la acción penal no podrá avanzar por los plazos establecidos en la ley.

Según explicó Griselda B.M. en declaraciones a FM Show y en su carta difundida en redes sociales, los abusos comenzaron cuando tenía ocho años y se prolongaron hasta su mayoría de edad. Producto de esas agresiones, tuvo un hijo que hoy tiene 19 años y recibe asistencia psicológica. Actualmente, la mujer confirmó que su hijo ya conoce la verdad sobre su origen biológico.

La denuncia, radicada el 12 de febrero de este año en la Comisaría de la Mujer de Montecarlo, fue elevada al Juzgado de Instrucción Nº 1, Secretaría Nº 2, de la IV Circunscripción Judicial con asiento en Puerto Rico. La documentación aportada incluye constancias policiales y la carátula de la causa por “Delito contra la Integridad Sexual”, en la que figura Juan M. como acusado. Pese a ello, y tras meses de espera, la víctima fue notificada de que el expediente quedó archivado por prescripción.

En su carta abierta, Griselda B.M. expresó: “Hoy me veo obligada a hacer pública mi profunda indignación, tristeza y repudio ante la resolución judicial que declaró prescripta la causa por abuso sexual que sufrí durante mi infancia”. Agregó: “No hablo de un simple expediente. Hablo de años de dolor, de silencio, de miedo y de consecuencias que marcaron para siempre mi vida. Hablo de un abuso cometido por quien debía protegerme: mi propio progenitor”.

La mujer remarcó que la resolución judicial “no niega que los hechos hayan ocurrido”, aunque objetó que el paso del tiempo impida avanzar con el reclamo penal. “La prescripción podrá cerrar una causa judicial, pero no borrará la verdad. No borrará la memoria. No borrará el daño causado. Y no borrará mi voz”, afirmó. Durante la entrevista, Griselda B.M. relató que intentó denunciar en tres oportunidades anteriores, pero enfrentó resistencias en el entorno familiar. La carta concluye con la contudente frase: “Mi voz no prescribe”.

“Hasta el día de hoy no tengo contacto con ellos por ese tema”. También recordó que en el último tramo de la escuela secundaria, cuando quedó embarazada: “Ellos quisieron que yo aborté, pero igual cursé con la panza y todo”. Algunos familiares le sugirieron interrumpir la gestación y relató que el acusado le pedía que atribuyera el embarazo a otra persona: “Me decía que diga el nombre de cualquier otra persona”.

La mujer no mantiene vínculo con su padre y existe una restricción de acercamiento. Aseguró que nunca fue citada a realizar estudios genéticos vinculados a la investigación y que tampoco recibió citaciones judiciales tras su denuncia.

Griselda B.M. afirmó que su objetivo al difundir el caso es alentar a otras víctimas a denunciar y reclamar una revisión de la situación judicial para los delitos sexuales cometidos en la infancia. “No quiero que esto se repita y quiero que las víctimas se animen a hablar, a denunciar y que la Justicia revea la situación”, expresó. Mientras evalúa los pasos a seguir, sostuvo que continuará buscando que su historia sea escuchada: “Hoy levanto la voz por mí, por mi hijo y por todas las personas que han sobrevivido al abuso sexual en la infancia”.