El último gol de Maradona y la primera función de Messi: cómo le fue a la Argentina frente a países debutantes en Mundiales

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El equipo que enfrentó a Alemania Democrática en la despedida del Mundial '74. Parados: Jorge Carrascosa, Ángel Bargas, Ubaldo Fillol (que debutó ese día en la Selección), Enrique Wolff y Roberto Telch. Abajo: René Houseman, Miguel Brindisi, Mario Kempes, Carlos Babington, Rubén Ayala y Ramón Heredia.

Cabo Verde asomó como la gran sorpresa del Mundial 2026. Y apareció, de pronto, en el horizonte del equipo de Lionel Scaloni, como adversario de los 16avos de final, cuando casi nadie lo podría prever. Y lo hizo con justicia, con sus armas, para complicar a los adversarios más renombrados del grupo (España y Uruguay) y conseguir el punto necesario (Arabia Saudita) para sellar el pasaporte a la siguiente fase en su primera presentación. Y a partir de esto, vamos a hacer un recorrido por los partidos en que Argentina enfrentó a debutantes en la era contemporánea de los Mundiales, desde 1974.

El primero de ellos es Haití, con quien debía enfrentarse en la última fecha de esa edición disputada en Alemania, en una situación extrema, ya que la única chance para avanzar era ganar y esperar que Polonia, ya clasificado, derrotara a Italia. En su libro de memorias, recomendable para todos los periodistas deportivos, el colega Héctor Vega Onesime, por entonces en El Gráfico, dio detalles de una de las historias más controversiales del fútbol argentino: “Convencí a mis compañeros Juvenal y Ricardo Alfieri para que fuéramos a la concentración de Polonia, pues daba una conferencia de prensa su entrenador Kazimierz Gorski. Allí le hice una pregunta: ‘¿Cómo van a jugar?’. Su mirada desafiante y su única respuesta no dejaron margen a la especulación: ‘De la única manera que sabemos jugar: a ganar’. En el restaurante del hotel, donde nos disponíamos a almorzar, observé que se encontraba Roberto Gadocha, figura de la selección polaca. Le hice la misma pregunta que a su entrenador, pero la réplica fue distinta: ‘Eso depende de los argentinos’. Con mis compañeros analizamos los alcances de la propuesta, ante lo cual decidí dar un paso de extremo riesgo: comunicar por teléfono a los futbolistas argentinos la posición polaca. Imprudencia de la que no tardé en arrepentirme. Hubo una oferta y un acuerdo. Polonia cumplió lo prometido frente a Italia y Argentina se clasificó tras golear a Haití. Jamás supe los alcances y la intimidad de aquella negociación ni el destino de la plata”.

Los once ante Grecia en 1994. Parados: Fernando Cáceres, José Chamot, Luis Islas, Fernando Redondo, Oscar Ruggeri y Diego Maradona. Abajo: Claudio Caniggia, Diego Simeone, Gabriel Batistuta, Abel Balbo y Roberto Sensini

Se alcanzó la clasificación, pero sirvió de poco. En la siguiente fase, fue aplastado por la Naranja Mecánica de Johan Cruyff 4-0 y cayó ajustadamente con Brasil 2-1. Solo quedaba un partido, que era apenas para cumplir con el reglamento, porque ambos estaban eliminados. Y allí se midió ante Alemania Democrática, que jugó por primera y única vez una Copa del Mundo. De ese día quedan dos detalles: el match no se vio por televisión en nuestro país, que atravesaba jornadas de duelo nacional, decretadas por el fallecimiento de Juan Domingo Perón dos días antes y el debut en la selección de uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol argentino: Ubaldo Matildo Fillol.

Debieron pasar exactamente 20 años para que la albiceleste tuviera enfrente a otro debutante. Fue en Estados Unidos ‘94 frente a Grecia, en un nublada tarde que quedaría en el recuerdo por varios factores: los debuts mundialistas de Diego Simeone, Fernando Redondo y Gabriel Batistuta, pero sobre todo, porque allí marcó su último gol con esa camiseta Diego Armando Maradona, en la amplia victoria por 4-0. Cuatro días más tarde, también se midió con otro país que decía presente por primera vez en la máxima cita y que con el tiempo, sería un asiduo rival. Nigeria. Fue un cotejo emocionante, con muchas situaciones en ambas áreas, recordado por los dos goles de Claudio Paul Caniggia y porque significó la función de despedida de Maradona en el elenco nacional.

El abrazo entre Diego Maradona y Claudio Caniggia luego de uno de los goles de éste ante Nigeria en 1994

En Francia 1998, Argentina atravesó el inédito escenario de compartir la fase de grupos con tres debutantes, provenientes de distintos continentes. El primero fue ante Japón, en un choque más parejo del que se preveía, resuelto por la mínima con gol de Batistuta. Luego fue el turno de Jamaica, con la comodidad que demostró el 5-0 final (3 de Bati y 2 de Ortega), para cerrar con puntaje perfecto al superar a Croacia 1-0, con la recordada conquista de Mauricio Pineda, que así la recordó para Infobae: “No lo hubiese pensando de chico que podía llegar a pasarme y con 22 años. Ya en el momento del himno, pensando que mi familia lo miraba por televisión desde Buenos Aires, estaba hecho, no podía pedir más nada. Difícil de igualar como sensación emotiva. Pero llegó la frutilla del postre que fue el gol. Corté en la mitad de la cancha y me fui al ataque, sin que nadie me siguiese. El Burrito Ortega me dio un gran pase, la paré con el pecho y definí por el costado del arquero. Metí pocos goles, pero nunca fui de salir corriendo como un loquito a festejar. Ese día sí. Y el primero que viene a abrazarme fue nada menos que Batistuta, al que miraba como hincha en el Boca del ’91. No tengo dudas que en ese Mundial estábamos para más”.

La edición 2002 fue tan mala, olvidable y vacía para Argentina, que ni siquiera dejó el cruce con algún debutante… Sí iba a ocurrir cuatro años más tarde y por duplicado. El 10 de junio fue la presentación del equipo dirigido por José Pekerman con victoria 2-1 ante Costa de Marfil, que ostentaba la figura de Didier Drogbá, autor del gol del descuento, luego de los tantos de Hernán Crespo y Javier Saviola. Éste fue uno de los que debutaron en Mundiales en esa jornada, junto a otros excelentes jugadores como Juan Román Riquelme, Esteban Cambiasso y Javier Mascherano. Por la segunda fecha, también tuvo enfrente a una selección que acudía por primera vez a la gran cita: Serbia y Montenegro. Fue una jornada inolvidable, por la estruendosa goleada 6-0 y porque fue la primera función de Lionel Messi en la historia de la competencia.

Gabriel Batistuta festeja su gol ante Japón, el único del primer partido de Francia '98, debut de la selección asiática en los Mundiales

Pasaron ocho años. Y en el medio, muchas cosas en la selección nacional. Luego de la eliminación en la edición 2006, sin perder ninguno de los cinco partidos que disputó, José Pekerman dejó el cargo. En su lugar, Julio Grondona quiso que Alfio Basile tuviera revancha, tras el ciclo 1991-94. Estaba en un buen momento tras ganar varios títulos con Boca, pero las cosas no marcharon como se pensaba y fue sustituido por Diego Maradona a fines de 2008. Luego de la Copa del Mundo 2010, donde nuevamente Alemania fue verdugo en los cuartos de final, Sergio Batista fue designado, pero apenas duró un año, con la dolorosa caída ante Uruguay por penales en la Copa América organizada en el país. Allí llegó Alejandro Sabella, con su gran conocimiento y don de gente.

Armó un buen equipo, potenció a Messi y con mucha fe llegó a la Copa del Mundo de Brasil 2014. La primera presentación fue contra un debutante, al igual que Serbia y Montenegro, una escisión de la ex Yugoslavia. En este caso, Bosnia Herzegovina. El match tuvo lugar el domingo 15 de junio y Argentina salió con cinco defensores, hecho que el entrenador corrigió en el entretiempo, sacando al zaguero Hugo Campagnaro para dejarle su lugar a Gonzalo Higuaín, logrando mayor potencia ofensiva. Fue victoria por 2-1, iniciando un camino que recién se iba a detener en la final ante Alemania.

El equipo que enfrentó a Bosnia en el debut de Brasil 2014. Parados: Marcos Rojo, Javier Mascherano, Ezequiel Garay, Federico Fernández, Sergio Romero y Hugo Campagnaro. Abajo: Ángel di María, Lionel Messi, Pablo Zabaleta, Maximiliano Rodríguez y Sergio Agüero

Por problemas personales, Alejandro Sabella dejó de ser el entrenador y a partir de allí, sumado al fallecimiento de Julio Grondona, la selección atravesó momentos de gran incertidumbre. Primero con Gerardo Martino, más tarde con Edgardo Bauza (que duró menos de un año) y concluyendo el proceso rumbo a Rusia 2018 con Jorge Sampaoli. Las dudas continuaron, de la mano con la falta de una fisonomía de equipo. En esas condiciones se llegó a la Copa del Mundo, donde el debut marcaba a Islandia como adversario, que nunca había estado en la gran cita.

No había buena relación entre el entrenador y la mayoría de los integrantes del plantel, hecho que se vio en la cancha. Argentina comenzó ganando con gol del Kun Agüero, pero en menos de cinco minutos, llegó el empate. En el segundo tiempo, se produjo una chance inmejorable para ganar el partido, pero el arquero Halldorsson entró en la historia al atajarle el penal a Lionel Messi. Un mal comienzo, en concordancia con lo que sería un torneo para el olvido.

El pasado sábado por la noche ocurrió el último mojón de este recorrido, con el convincente triunfo ante Jordania por 3-1, donde Lionel Scaloni le dio la posibilidad de jugar a la mayoría de los futbolistas que no lo venían haciendo, y Messi siguió sumando récords, al convertirse en el primer futbolista de la historia de los Mundiales en marcar en siete partidos consecutivos.

El arquero islandés Hannes Halldorsson se mete en la historia por atajarle este penal a Lionel Messi. Preludio de un olvidable Mundial para Argentina

Un nuevo debutante en Copas del Mundo asoma en el horizonte. Este Cabo Verde que se hizo fuerte hasta dar la enorme sorpresa del 0-0 con España, que supo explotar las dudas y falta confianza de Uruguay en empate en dos tantos y que igualó en cero con Arabia Saudita, para sellar el pasaporte a la segunda rueda. Será el turno de seguir haciendo historia para el gran equipo de Lionel Scaloni.