“Pido que esté presa o en un psiquiátrico”: el pedido de un hijo de la mujer de Villa Gesell investigada por la muerte de una de sus nenas

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“Pido que Lucía Sosa esté presa o en un psiquiátrico. Es una persona agresiva y sin corazón. No podés tener tres hijos y asesinarlos. No es una persona apta para tener un hijo. Sabíamos que si no quedaba presa o internada iba a volver a pasar”. Con esas palabras, Lucas Ruíz, de 17 años, se refirió a Lucía Sosa, su madre biológica, a quien responsabiliza de la muerte de sus tres hermanas.

Lucas, que sintió la necesidad de salir a contar su verdad tras enterarse del reciente fallecimiento de su hermana Isabella, de casi 3 años, fue dado en adopción cuando era pequeño.

Hoy, a los 17 años, volvió a poner el foco sobre su historia marcada por el dolor, las denuncias de maltrato y las decisiones judiciales que, según asegura, ignoraron durante años sus pedidos para no regresar con su madre biológica.

El caso de Isabella reavivó viejas heridas en Lucas, quien sostiene que durante años advirtió sobre la peligrosidad de su madre y que temía que una tragedia similar pudiera repetirse. “Vuelve a ser una historia que se repite. Nosotros creímos que esto ya había cerrado hace muchos años. Luchamos mucho por mí y por mis hermanos durante casi diez años y que aparezca otra vez el caso de esta persona en televisión, matando a otra de mis hermanas, duele muchísimo”, expresó al ser entrevistado en TN.

Isabella, de casi 3 años,falleció en Villa Gesell y su madre quedó bajo investigación judicial por orden de la fiscalía

Una infancia atravesada por el maltrato

Según relató, su historia comenzó cuando tenía apenas 21 días de vida. En ese momento fue internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata tras sufrir un paro respiratorio producto de una intoxicación con un insecticida. A partir de entonces, quedó bajo la protección de Hogares de Belén y posteriormente fue recibido por la familia que hoy considera la suya.

Lucas asegura que durante los primeros años de vida sufrió situaciones de violencia física y psicológica. También apuntó contra la expareja de Lucía Sosa, a quien señaló como partícipe de los maltratos.

Me golpearon muchísimo. Sufrí mucho con esta persona, sobre todo en el momento de las revinculaciones, cuando me obligaban a volver a esa casa donde yo la había pasado muy mal”, recordó.

Para el joven, el problema no fue únicamente lo que vivió dentro del entorno familiar, sino también lo que ocurrió después, cuando la Justicia insistía en mantener el contacto con su madre biológica pese a sus reiteradas negativas.

La revinculación que no quería

Uno de los aspectos más duros de su testimonio fue la descripción del proceso de revinculación impulsado por organismos judiciales y de protección de la niñez.

Lucas contó que, aun siendo muy pequeño, manifestaba constantemente que no quería regresar con Lucía Sosa. Sin embargo, sostiene que sus pedidos no eran escuchados. “Nos costó muchos años porque el juzgado no me escuchaba. Yo pedía por favor salir de esa casa. No quería volver a ese lugar porque era un lugar muy feo, muy oscuro. Yo sabía que si volvía a esa casa hoy no estaría acá”, afirmó.

Lucas Ruíz: “Pido que esté presa o en un psiquiátrico”

El joven explicó que, aunque estuvo con Lucía Sosa durante los primeros meses de vida, las visitas y encuentros obligatorios se extendieron hasta que tenía tres años. Según su relato, esas instancias terminaban en episodios de violencia.

“Fue una de las golpizas más grandes”

Uno de los recuerdos que más lo marcaron ocurrió durante el día de su tercer cumpleaños. “Me obligaron a ir a esa casa y fue una de las golpizas más grandes que me dieron. Me tiraban de las orejas. Durante muchos años tuve una lesión porque me las tironeaban constantemente”, denunció.

Lucas también relató que le prohibían llamar “mamá” a la mujer que finalmente lo adoptó y que hoy considera su verdadera madre. “No me permitían decirle mamá porque les molestaba. Si lloraba, les molestaba y me golpeaban más”, recordó.

A pesar de esas experiencias, asegura que las autoridades continuaban promoviendo el vínculo con su madre biológica.

La lucha por ser escuchado

Durante la entrevista, Lucas cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y de protección de la infancia. Sostuvo que durante más de una década respondió una y otra vez las mismas preguntas sobre su situación, pero que las decisiones siempre terminaban favoreciendo la continuidad de la revinculación.

“Durante diez años me hicieron las mismas preguntas. Si quería volver con esa familia, si estaba cómodo con mis padres adoptivos, si quería contacto con mis hermanos. Pero jamás llegó una decisión viable. Siempre era la revinculación”, afirmó.

Para el joven, el sistema “debería otorgar mayor valor a la voz de los niños cuando expresan rechazo o miedo frente a determinados vínculos familiares”.

El temor de que la historia se repitiera

Tanto Lucas como su entorno aseguran que desde hace años advertían sobre la posibilidad de que ocurriera una nueva tragedia.

“Sabíamos que si esta persona no quedaba presa o internada iba a volver a pasar. Era totalmente evidente porque no es una persona apta para tener un hijo”, sostuvo.

Sus declaraciones cobran relevancia en medio de la investigación por la muerte de Isabella y de los antecedentes que involucran a otros hijos de Lucía Sosa.

El joven asegura que hoy habla no sólo por él, sino también por sus hermanos. “Voy a buscar justicia por ellas, por mí, por mis hermanos y por todos los nenes que pasan por esta situación. La Justicia tendría que hacer lo mejor para los chicos. Yo lo viví. Lloraba cada vez que insistían con la revinculación y nunca sirvió”, expresó.