El mercado de pantallas atraviesa una transformación donde el tamaño ya no parece tener techo y los procesadores toman el control del contenido. Con el desembarco oficial de la tecnología Micro RGB en la Argentina, los fabricantes buscan consolidar un segmento premium que empuja los límites del hogar: paneles que alcanzan las 115 pulgadas (casi 3 metros de diagonal), eliminan los filtros tradicionales y delegan en la inteligencia artificial el ajuste de imagen, sonido y asistencia en tiempo real.
“Pretendemos que la experiencia sea cinematográfica y confortable en el hogar. La introducción de esta tecnología nos permite ampliar las dimensiones: teníamos alguna limitación en pulgadas grandes, estábamos entre 98 y 100, y ahora vamos a ir hasta 115 pulgadas”, explica Gerardo Presman, director de Consumer Electronics de Samsung Argentina.
De los filtros al LED microscópico
Para entender el salto tecnológico, el recorrido visual muestra una evolución marcada. Las pantallas LED tradicionales se basan en un sistema de retroiluminación trasera (backlight) que pasa por sucesivas capas y filtros para componer el color, lo que suele derivar en negros grisáceos. Más tarde, los paneles OLED introdujeron diodos orgánicos con capacidad de encendido y apagado individual para lograr contrastes perfectos.

La llegada del Micro RGB introduce diodos microscópicos de aproximadamente 100 micrones (0,1 mm, similar al grosor de un cabello humano). “Pasamos de unos pocos LED que retroiluminan toda una imagen a estos Micro RGB que son microscópicos: cada uno por sí emite luz y no necesita ningún filtro para hacer la imagen”, detalla Presman. “Tienen los tres colores primarios (rojo, verde y azul) y proveen el color de forma directa. El brillo y los negros son completamente distintos. Además, están manejados con un microprocesador con IA que regula brillo, intensidad y profundidad según el contenido y el ambiente”.
Sobre la asimilación del usuario ante tantas siglas en las góndolas (LED, QLED, OLED, Micro RGB), el ejecutivo señala: “como siempre con todas las categorías, hicimos punta y creamos mercado para esto. Se trata de educar a la gente y que se entienda la tecnología, pero no hablamos solamente de hardware: también de software”.
El televisor como hub interactivo
La integración de la inteligencia artificial también apunta a cambiar la dinámica frente a la pantalla. “La IA hace que la TV ya no sea una simple pantalla, sino el centro de reunión de la familia. Hoy te permite interactuar de forma mucho más amigable: apretás el botón Home, le hablás y te sugiere contenidos, qué actores estás viendo o cualquier consulta cotidiana”, describe el directivo. “No necesitás hacer esa interrupción de la película para buscar en el celular: directamente le preguntás a la tele”.
Respecto a la convivencia con los smartphones mientras se mira televisión, Presman descarta una rivalidad excluyente: “El teléfono es un complemento. A través de SmartThings lo podés usar como control remoto, darle instrucciones por voz o bajar las cortinas si te entra luz. Buscamos independizar el televisor como un hub, pero integrándolo a todo el ecosistema del hogar”.

El mercado argentino: el Mundial y el 55″ como nuevo estándar
En el país, el comportamiento de compra muestra una polarización entre los modelos de entrada y una demanda cada vez más exigente en pulgadas, que deviene en tamaños más grandes. “Para las líneas de entrada de gama u otras marcas que disputan volumen, el estándar por ahí sigue siendo 43 pulgadas. Nosotros queremos salir de ese estándar y pararnos en 55; de hecho, hoy nuestro modelo más vendido es de 55 pulgadas”, afirma Presman.
La Copa del Mundo, como suele pasar cada cuatro años, empujó las ventas del segmento. “Durante el Mundial la gente se paró en 55 pulgadas como línea de entrada y hubo una gran expansión de 55 a 98 pulgadas. No solo se creció en tamaño, sino en tecnología: se vendió muy bien Neo QLED y OLED”.
El tamaño, aunque se diga lo contrario, sí importa. Y la máxima de “en espacio chico no puede ir una tele tan grande“ ya fue. “Antes se decía ‘no tengo espacio suficiente en mi departamento para una pantalla grande’. Hoy, con los microprocesadores que ajustan contraste e intensidad lumínica al ambiente, eso ya no es un límite: superamos esa barrera”, sentencia el ejecutivo.
Logística, plan canje y financiamiento
“El recambio en la Argentina se da entre 2 y 3 años, y cuando viene una gran estacionalidad como el Mundial, ahí sí se produce un salto fuerte en pulgadas y tecnología”, explica Presman sobre cada cuánto se renuevan los equipos en el país. Y un factor determinante, para pantallas de gran tamaño, es la instalación. “Los primeros que trajimos 98 pulgadas al país fuimos nosotros, y con eso trajimos la instalación premium, porque sabíamos la dificultad. Trasladar una tele de 85 o 98 pulgadas, subirla por el edificio e instalarla en la pared no es simple; la gente nos pedía resolverlo y hoy es un servicio clave”, remarca Presman sobre la prestación disponible en el AMBA y en vías de expansión al interior.
Como en otros segmentos, además, el precio de lista suele ser una referencia: la mayoría de las personas aprovecha ofertas, descuentos o el famoso plan canje.
“Con el segmento premium siempre buscamos acuerdos bancarios de cuotas fijas sin interés y el Plan Canje en nuestra web, donde podés entregar tu tele actual de cualquier marca -detalla-. En este último lanzamiento, las ventas del segmento premium representaron 1,5 veces las del año pasado”.



