“El robo cambió la forma en que veo la vida”: el testimonio más íntimo de Roberto Baggio tras el asalto sufrido en 2024

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El asalto sufrido por Roberto Baggio en 2024 en Italia provocó un cambio profundo en la dinámica familiar y su visión de la vida (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

La vida de Roberto Baggio y la de su familia experimentaron un giro tras el asalto sufrido en su casa en Italia en 2024. El exfutbolista relató en diálogo con Vanity Fair Italia que este episodio, cometido por seis delincuentes, lo llevó a reconsiderar su papel como padre y figura pública.

El robo cambió la forma en que veo la vida. En los meses posteriores sentí la necesidad de poner al tanto de muchas cosas a mi familia y a mis hijos. Ellos debían entender quién era yo, por eso hoy estamos aquí juntos: es ‘culpa’ de Valentina, mi hija”, afirmó Baggio durante su participación en el World Sports Summit de Dubái, según publicó Vanity Fair Italia.

El asalto fortaleció los lazos familiares y generó una etapa de mayor unión y diálogo. “Esta experiencia nos une más. Compartimos muchas cosas juntas que le dan más energía a esta relación. Ser padre es el trabajo más difícil, siempre puedes cometer errores, pero el amor por la familia siempre prevalece”, explicó Baggio.

Cambios en la dinámica y la proyección pública

Valentina Baggio, hija mayor del exfutbolista, asumió el manejo digital y la comunicación pública de su padre después del asalto (Instagram/@v_baggio)

Valentina Baggio, hija mayor del exjugador y actual responsable de su imagen y comunicación, detalló que no estuvo presente durante el asalto, pero que el episodio marcó a todos: “Vi cómo reaccionó mi padre: fue un shock en nuestra vida. Llevamos nueve meses haciendo algunos cambios, ahora viajamos juntos por Italia y al extranjero”.

En este periodo, Valentina asumió la gestión digital de su padre y destacó la respuesta positiva del entorno: “No todos los males vienen para perjudicar. Ahora yo trabajo en redes sociales para mi padre y gestiono su comunicación. Me llena de orgullo ver cuántos exfutbolistas y compañeros suyos le piden con emoción una foto cuando lo ven”.

El afecto y la notoriedad pública hacia Baggio crecieron tras el asalto, algo que el exjugador reconoció: “Solo traté de jugar con amor y una pasión infinita por el fútbol y el deporte. Intenté ser la mejor persona posible y tal vez por eso toqué el corazón de tanta gente”.

El rol del budismo y la resiliencia personal

La notoriedad y el afecto del entorno hacia Roberto Baggio aumentaron después del asalto, impulsados por su trayectoria deportiva y su integridad personal (REUTERS/Mike Blake)

El proceso de reconstrucción personal incluyó una renovación en la convivencia familiar y en la percepción del entorno.

Baggio otorgó especial importancia al budismo en su recuperación: “El budismo me cambió para bien, fue la mayor fortuna que tuve: transformó de manera profunda mi vida. Si nosotros estamos bien, también podemos hacer que quienes nos rodean estén bien y cambiar el ambiente a nuestro alrededor. Esa es la esencia del budismo: Si no somos felices, todo esto es imposible”, señaló en la entrevista.

Aclaró que nunca impuso su fe a sus hijos y que Valentina, por ejemplo, no practica el budismo, aunque reconoció el impacto positivo de estas enseñanzas en el ambiente familiar y en su capacidad para afrontar la adversidad.

La familia Baggio fortaleció su convivencia diaria mediante viajes, proyectos compartidos y una comunicación abierta luego del asalto en Italia

Desde el episodio, la familia encontró nuevas formas de compartir tiempo y reforzar sus lazos. Viajes, proyectos conjuntos y una comunicación más abierta se convirtieron en elementos centrales de la vida cotidiana.

Baggio subrayó que la forma de responder ante circunstancias difíciles define la verdadera esencia de las personas y guio su vínculo renovado con la familia tras el robo. La experiencia dejó una huella imborrable pero también un aprendizaje sobre la importancia de la unidad y la superación.

Esta etapa representó para Roberto Baggio y los suyos un punto de partida hacia una convivencia más consciente, marcada por la resiliencia y la apertura emocional. La familia aprendió a valorar cada momento compartido y a priorizar el bienestar colectivo sobre las preocupaciones individuales. El legado de este proceso es una fortaleza renovada y una visión más profunda sobre el sentido del apoyo mutuo.