La promesa del tenis argentino que mide casi 2 metros y usa un golpe en peligro de extinción: “Siempre miré mucho a Federer y a Del Potro”

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Máximo Zeitune, una de las esperanzas del tenis argentino (Fuente: Prensa AAT / Omar Rasjido)

Máximo Zeitune empieza a dejar de ser una promesa silenciosa para transformarse en un nombre a seguir dentro del tenis argentino. De 19 años, alto -mide 1,98 metros-, de físico imponente, un saque a pura potencia y un golpe en vías de extinción como el revés a una mano, el tucumano dio este martes un nuevo paso en su incipiente carrera profesional al avanzar a segunda ronda en el Challenger TCA de Buenos Aires, organizado por la Asociación Argentina de Tenis (AAT).

En su debut en el torneo disputado en las canchas de polvo de ladrillo del Tenis Club Argentino, Machi avanzó a la segunda ronda tras la retirada de Alexis Gurmendi cuando el marcador estaba 3-6, 6-2 y 3-2 a su favor. Fue un estreno exigente, marcado por el calor y los nervios propios del primer partido del año. Fue, además, su segunda victoria en el nivel Challenger.

“La verdad es que fue un partido difícil. El primero del año siempre trae un poco más de inseguridad y nervios. Pero estoy contento porque pude seguir jugando y aguantar hasta el final, a pesar del calor”, dijo a Infobae tras el cruce en la cancha central.

Nacido el 1 de febrero de 2006 en Yerba Buena, Tucumán, Zeitune comenzó a jugar al tenis a los ocho años y rápidamente se destacó en el ámbito formativo. Fue número 1 nacional en todas las categorías de la Asociación Argentina de Tenis, campeón sudamericano Sub-12, subcampeón sudamericano Sub-16 y representante del país en la Copa Davis Junior. Además, compitió en los torneos junior de Roland Garros, Wimbledon y el US Open, con lo cual acumuló experiencia internacional desde chico.

“Tuve una pretemporada muy buena y pude entrenar con los mejores del país. Me siento fuerte físicamente y con muchas ganas de afrontar este año”, señaló Machi, que actualmente ocupa el puesto 835° del ranking ATP.

Puño apretado. Zeitune celebra un punto en el Challenger TCA (Fuente: Prensa AAT / Omar Rasjido)

En su desembarco en el profesionalismo, Zeitune ya dejó señales potentes: alcanzó la final del M15 de Santiago en singles y logró allí mismo su primer título ITF en dobles, ratificando que su potencial no se limita a una sola faceta del juego.

Lejos de fijarse objetivos numéricos inmediatos, Machi y su equipo decidieron no ponerle un número al ranking como meta. “No quisimos trazarnos un ranking exacto. Si hacemos las cosas bien y vamos por un buen camino, los resultados van a llegar solos”, explicó. La idea es clara: sumar rodaje en Challengers y, cuando sea posible, en torneos de categoría superior.

Zeitune sabe cuáles son sus principales armas. “Tengo un muy buen saque, una buena derecha y ahora me siento bastante sólido de revés. Soy un jugador agresivo”, definió. Al mismo tiempo, reconoce aspectos a mejorar: la regularidad dentro de un mismo partido y, sobre todo, el aspecto mental. “Es clave y lo trabajo mucho. En mi equipo tengo un psicólogo”, contó.

Uno de los rasgos que más lo distingue es su revés a una mano, un golpe cada vez menos frecuente en el circuito. “Me lo enseñaron desde muy chico. Mi papá también jugaba a una mano y nunca me dijeron de cambiar, pese a que está en desuso”, destacó.

“Es más difícil que a dos manos, pero me gusta y me siento cómodo”, explicó. Sobre las diferencias, fue claro: “Con dos manos tenés más control, pero a una mano tenés más alcance y, si soltás bien, la pelota sale más rápido”.

A la hora de hablar de referentes, Zeitune no duda. “Siempre me encantó Roger Federer, es un referente absoluto. Y del país, mi espejo es (Juan Martín) Del Potro. Siempre lo miré mucho y traté de copiarlo. Tenemos una estatura similar, y trato de imitar su saque y su derecha”.

Máximo Zeitune y un golpe en desuso: el revés a una mano (Fuente: Prensa AAT / Omar Rasjido)

Detrás del crecimiento deportivo hay una historia personal marcada por el apoyo familiar. La mamá de Máximo murió cuando él tenía apenas ocho años. Desde entonces, su papá, Jorge, y sus abuelos fueron un sostén clave. “Mi papá hizo cosas increíbles por mí. Tengo dos hermanas más chicas y siempre se las ingenió para llevarme a todos lados. Mis abuelos también me apoyaron siempre. A ellos les debo todo”, contó.

Su apuesta es crecer sin apurarse. Sus premisas son competir, aprender y darlo todo en la cancha. Con casi dos metros de altura, un saque que impone respeto y un revés a una mano que desafía las tendencias actuales, Máximo Zeitune empieza a escribir su propia historia en el tenis argentino.