
Michel Platini habló tras diez años alejados de los despachos del fútbol internacional. En una extensa entrevista con The Guardian, el expresidente de la UEFA reconstruyó la década que siguió a su suspensión, habló de las heridas que dejó el escándalo, criticó la gestión actual de la FIFA y anticipó que prepara una nueva etapa personal, lejos de la administración del deporte.
Una década bajo sospecha
En 2015, Platini fue suspendido de toda actividad por presuntas irregularidades vinculadas a la FIFA. Aunque la Justicia lo absolvió, la sanción le costó el retiro forzado de la dirigencia y un largo proceso de desgaste personal. “Un grupo de personas decidió matarme”, resumió Platini, señalando que detrás de su caída hubo intereses políticos: “Yo estaba destinado a ser presidente de la FIFA. Todo sucedió porque no querían que eso pasara. La suspensión fue una gran injusticia y, en general, fue política”.
El exfutbolista francés relató cómo esa década afectó a su familia y a su círculo más íntimo: “Los últimos diez años fueron muy complicados por lo que sufrió mi familia. Veían lo que se decía en los periódicos, lo que la gente opinaba, la discusión a nivel mundial. Pero nunca me preocupó el desenlace porque sabía que no era culpable, sabía que al final no habría nada. Siempre estuve tranquilo conmigo mismo”.

El poder, las internas y la transformación de la FIFA
Platini describió un clima de desconfianza en la cúpula del fútbol internacional. “Esta administración, gente a la que ni conocía, no quería un presidente diferente. El fútbol era muy rentable, podían obtener grandes beneficios y temían que yo cambiara muchas cosas. Me veían como una amenaza”.
Al referirse a Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA y ex secretario general de la UEFA, fue categórico: “No, él se benefició de la situación pero no fue uno de los instigadores. Infantino quería ser presidente de la UEFA, por eso me empujaba hacia la FIFA”. Aunque reconoció la gestión de Infantino en la UEFA, fue crítico sobre su rol en la FIFA: “Era un buen número dos, pero no es un buen número uno. Trabajó muy bien en la UEFA, pero tiene un problema: le gustan los ricos y poderosos, los que tienen dinero”.
Platini también cuestionó la deriva autoritaria del máximo organismo del fútbol tras la salida de Sepp Blatter: “Infantino se ha vuelto más autócrata desde la pandemia. Creo que perdió la brújula. Hay menos democracia que en la época de Blatter. Puedes decir lo que quieras de Blatter, pero su principal problema era que quería permanecer en la FIFA para siempre. Era una buena persona para el fútbol”.

Falta de pasión y crisis de liderazgo
Platini lamentó la desconexión de muchos dirigentes con la esencia del fútbol: “Ahora los administradores de fútbol simplemente desempeñan su trabajo. Hay muchos a quienes ni siquiera les importa si es fútbol o baloncesto. No siempre hay pasión por el fútbol en la UEFA o la FIFA”.
Sobre Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, fue prudente, pero dejó un mensaje claro: “Ceferin debe estar más presente en la FIFA. La UEFA siempre fue algo relevante: era un contrapeso ante los despropósitos de la FIFA. Se deben defender con más fuerza los valores del fútbol. No tengo contacto con él y no quiero interferir, pero creo que es la única manera de frenar algunas locuras de Infantino”.
Superliga europea y el futuro del juego
La entrevista abordó la influencia creciente de la Asociación Europea de Clubes (ECA) y el riesgo latente de una Superliga. Platini, impulsor de la ECA, recordó: “Siempre quisieron organizar su propia competición desde el principio, pero yo no lo permití, luché contra eso durante muchos años”.

Aunque el intento de Superliga en 2021 fracasó, advirtió que la amenaza sigue presente: “Es un problema desde hace mucho tiempo y será cada vez más importante. Sería como una liga de dieciocho clubes, los grandes y ricos. Lo que ocurrió con el Mundial de Clubes el verano pasado puede ser solo la punta del iceberg. No sé qué supondrá para el futuro del fútbol, pero creo que podría haber un gran cambio en el fútbol profesional europeo”.
El rol de los exjugadores y el nuevo Platini
Platini defendió la importancia de que los exfutbolistas ocupen espacios en la gestión: “Mi mayor esperanza es que cada vez más exjugadores se sumen a la gobernanza para que puedan organizar estas instituciones y proteger el fútbol internacionalmente. Es lo que soy y lo que hice”. Sin embargo, reconoció las dificultades: “No es una tarea sencilla, hay que hacer campaña incansablemente y supone mucho dinero. Pero para la democracia sería mejor que hubiera competencia real y nuevas ideas”.
De cara al futuro, Platini se mostró enfocado en proyectos personales: “No me siento mal, tengo diez años para hacer algo. Tengo algunas ideas, planes grandes que serán complicados, así que si logro crear algo relevante necesitaré tiempo. Si surge la oportunidad de asesorar a alguien o a una organización, ¿por qué no? Pero ya no dentro de la administración del fútbol. He estado bajo los focos durante cincuenta años, así que es momento de ocupar un segundo plano”.

Balance y batalla por limpiar su nombre
Lejos de considerar perdido el tiempo fuera del fútbol, Platini destacó los aprendizajes y el apoyo recibido: “Disfruté la vida y este tiempo. Mentalmente estaba tranquilo. Viajé mucho, conocí nuevas personas y experiencias, pasé más tiempo con familiares y amigos. No perdí nada”.
Sobre el trato recibido, diferenció entre el respaldo de los hinchas y la resistencia de ciertos dirigentes: “Me trataron muy bien los aficionados y la gente del fútbol, pero no quienes temían que pudiera regresar y arrebatarles sus cargos. El resto comprendió desde el principio que todo era una confabulación para que no fuera presidente de la FIFA”.
La lucha judicial sigue abierta. En noviembre, según The Guardian, Platini presentó una denuncia en París contra tres funcionarios de la FIFA y un miembro de la justicia suiza por difamación. Él mismo define el proceso como una búsqueda de verdad y justicia, no de venganza.
Platini asegura que seguirá adelante para limpiar su nombre y evitar que otros sufran acusaciones infundadas. “Sería mejor que hubiera competencia real y nuevas ideas. No siempre importa solo el fútbol, sino las personas que participan”, concluyó.



