Ataque en una escuela de Santa Fe: dónde se encuentra detenido el tirador y quién lo acompaña

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G.C. tiene 15 años.

G.C., el adolescente de 15 años acusado de ser el autor del ataque armado en la Escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, que provocó la muerte del alumno Ian Cabrera (13), llegó este lunes en bicicleta al establecimiento educativo, ingresó al mismo y, tras consultarle a sus compañeros por dónde se encontraba el baño -una pregunta que descolocó a los menores-, se encerró en el sanitario, cargó la escopeta que le había sacado a uno de sus abuelos, salió a uno de los patios internos donde el alumnado aguardaba el izamiento de la bandera y comenzó a disparar a mansalva.

Producto del feroz ataque, un estudiante murió y otros ocho resultaron heridos, de los cuales seis ya recibieron el alta y otros dos continúan internados, aunque sin riesgo de muerte.

En medio de la balacera, G.C. fue reducido por Fabio Barreto, el portero del colegio. “Me apuntó, pero no llegó a gatillar”, aseguró en diálogo con el canal de noticias TN.

Luego de que Fabio lo entregara a las autoridades policiales, fue trasladado a la ciudad de Santa Fe, donde permanece alojado en una ubicación mantenida bajo estricta reserva, según confirmaron fuentes oficiales de la provincia a Infobae.

De acuerdo a lo que las fuentes del caso confiaron a este medio, la confidencialidad respecto al paradero del menor responde a medidas de protección legal previstas en el marco del proceso penal juvenil.

La locación solo es conocida por el Servicio Penitenciario provincial, la fiscal de menores a cargo del caso, Carina Gerbaldo, y la familia del joven. Esta reserva se extiende incluso a funcionarios vinculados al proceso judicial, quienes no tienen acceso a ese dato. Incluso, la ubicación permanecerá bajo resguardo durante todas las etapas del proceso penal.

El caso se inscribe en la normativa vigente para menores de edad en conflicto con la ley penal. A pesar de las recientes modificaciones legislativas, los adolescentes imputables quedan sometidos a un proceso judicial específico, donde las medidas aplicadas son de seguridad y no punitivas, a diferencia de lo que ocurre con los adultos.

Ian Cabrera, la víctima fatal del ataque, y G.C., el asesino.

G.C. permanece acompañado por su madre, quien actúa como referente afectiva y asume la responsabilidad legal según el Código Procesal Penal de menores. Este acompañamiento constituye uno de los derechos previstos para imputados menores, en función de su edad y situación procesal.

La metodología de resguardo implementada para el agresor replica procedimientos adoptados en otros casos de menores en la provincia, como en el proceso seguido a Jeremías Monzón. En estos antecedentes, los jóvenes permanecen en lugares especialmente designados mientras se desarrolla la investigación judicial y se determinan los pasos a seguir.

La confidencialidad en el alojamiento busca proteger tanto el proceso penal como la integridad del menor imputado y su entorno familiar”, explicaron.

Mauricio Espinoza, otro de los fiscales del caso, brindó declaraciones radiales este martes y dio precisiones sobre la primera audiencia que se realizó anoche, donde se definió el lugar en el que G.C. permanecerá alojado durante el proceso judicial.

“Todas las partes manifestaron su acuerdo de que esté alojado en este lugar hasta que se celebre la audiencia de atribución de cargo, que va a ser el día viernes. Y ahí se va a disponer qué sucede en este procedimiento de menores. Un menor no punible, que no cae bajo la ley penal, nse apunta a una pena privativa de la libertad. En este caso se aplican medidas de protección para el menor, los familiares, las víctimas”, explicó en diálogo con radio Mitre.

No obstante, Espinoza aclaró que el asesino no permanecerá mucho tiempo en el lugar donde se encuentra alojado actualmente. “En la audiencia que se realizaría el viernes, el jueves va a imponer las medidas de protección, que vamos a ver cuáles son. Desde ya, nosotros consideramos que no debe volver a San Cristóbal”, subrayó.

La historia del alumno tirador del colegio Mariano Moreno de San Cristóbal

Mientras la Policía de Santa Fe investiga la vida de G.C., hay testimonios que indican que el principal -y único- sospechoso, hijo de un camionero y una docente de nivel inicial y el segundo de dos hermanos, era una víctima de bullying sistemático.

Un video, posteado en X y donde se ve al tirador, muestra su rostro mientras otro compañero le pateaba la silla.

El tirador no tuvo episodios de violencia previos, según confirmó en conferencia de prensa el ministro de Educación santafesino, José Goity. Pero algo se rompió en la vida del chico antes del tiroteo, sin dudas. Los primeros indicios de la investigación apuntan a su casa.

Su padre, camionero, dejó la casa familiar dos años atrás para radicarse en la provincia de Entre Ríos, con un domicilio registrado en la ciudad de Federación. Los mismos investigadores hablan de un supuesto “consumo problemático” por parte del adulto.

Por su parte, la madre de G.C., que fue empleada del Ministerio de Educación provincial, se encuentra bajo licencia psiquiátrica. Su hermana mayor, de 18 años, cursa el primer año de la facultad. El informe en manos de las autoridades habla de un grado de conflictividad familiar. La ausencia del padre, precisamente, sería el problema.

Vecinos y allegados describieron al tirador como “tranquilo”, “sin problemas”. Sin embargo, un padre de una alumna de 5° año de la Escuela N°40 aseguró que, una semana antes, el chico había anunciado que los iba a “matar a todos”.