Con un llamado a la reconciliación, se estrenó el documental sobre la trágica historia del Mayor Argentino Larrabure

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Más de 250 personas colmaron el salón Levalle del Círculo Militar para la proyección del documental sobre Argentino del Valle Larrabure (Fotos: Gustavo Gavotti)

El silencio en el salón Lavalle del Círculo Militar estremecía. Los más de los 250 espectadores que se dieron cita esta tarde para ver el documental “El vasco nos mira desde arriba”, que relata el secuestro, el martirio y el asesinato del mayor Argentino del Valle Larrabure, dieron rienda suelta a la congoja contenida, a ese nudo en la garganta difícil de evitar y al respetuoso lagrimeo que se adivinaba en la oscuridad con un cerrado aplauso cuando finalizó.

La pieza de media hora de duración cuenta la historia del secuestro de Larrabure, por entonces segundo jefe de la Fábrica Militar de Explosivos de Villa María por parte de un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo, el martirio que soportó encerrado bajo tierra durante 372 y su asesinato.

El filme 'El vasco nos mira desde arriba' narra el secuestro y martirio de Larrabure por el Ejército Revolucionario del Pueblo

En el documental brindan testimonio sus hijos Susana y Arturo, Jorge Fernández, que era un soldado conscripto que quedó hemipléjico a consecuencia del ataque, amigos de la familia, militares y monseñor Santiago Olivera, promotor de la canonización del militar, ya que la iglesia lo elevó a la categoría de “Siervo de Dios”. El autor y director del documental es el periodista Fabián Pérez Battaglini, quien se define como “un contador de historias”. La productora es Atilia Producciones Cinematográfica, y la producción correspondió a Marina Turletto.

El documental recoge los testimonios de los hijos de Larrabure, sobrevivientes y figuras eclesiásticas que impulsan su canonización

Arturo Larrabure, hijo menor del militar, destacó que “muchas víctimas de aquellos años debieron acallar sus historias porque nos han hecho sentir miedo”, y remarcó el ejemplo de vida de su madre María Susana de San Martín, quien sacó una fortaleza de donde no tenía y que gracias a sus hijos, pudo salir adelante. Ella respetó el mandato de llevar “nuestra tragedia en silencio, porque tiempo curaría las heridas”. Cuando ella falleció, los hijos se sintieron libres de quebrar ese mandato maternal, y Arturo decidió sacar todo a la luz. “Poner la verdad por encima de tantas mentiras”, señaló. “Apostamos por la vida, no nos dejamos vencer”, dijo.

El acto contó con la presencia de altos funcionarios del Ministerio de Defensa, la Subsecretaría de Derechos Humanos y legisladores nacionales

No quería hacerlo, pero el entonces soldado Jorge Fernández pronunció unas palabras. Expresó que lo que se contaba en el documental “no era leyenda”, y se definió como “un tipo que quedó lisiado porque un compañero de cama me voló la cabeza de un disparo”.

Estuvo un mes en coma, sufrió varios paros cardíacos y antes de cumplir los 21 años había quedado hemipléjico. Alentó a que “la historia debe ser contada por los que la protagonizamos”.

La pieza audiovisual dirigida por Fabián Pérez Battaglini busca homenajear a los hijos de Larrabure y aportar una nueva perspectiva histórica

El acto comenzó con unas palabras del obispo castrense, monseñor Olivera, quien dijo que el ejemplo de vida de Larrabure era una invitación al perdón, y que “la ideología nos hace sordos a la verdad”. El general retirado José Luis Figueroa, de la Asociación de Amigos de Larrabure, aclaró que “el documental no busca reivindicar nada, porque la guerra entre hermanos no debe reivindicarse, pero sí debe sacarse enseñanzas para proyectar el futuro”.

Entre la apretada audiencia, se encontraban Guillermo Madero, jefe de gabinete del Ministerio de Defensa y Joaquín Mogaburu, Subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, además de legisladores nacionales y de las provincias de Tucumán y Mendoza.

Una emoción colectiva marcó la proyección, culminando con la interpretación de una marcha dedicada a Larrabure y una invocación religiosa

Luego Miguel ángel Milano y Adolfo Storni, autor de la música y de la letra, respectivamente, interpretaron la marcha que homenajea al militar muerto –pieza que es ejecutada y cantada en las misas que se celebran en la ciudad de Rosario, donde Larrabure estuvo la mayor parte cautivo– habló Fabián Pérez Battaglini, director del documental. Aseguró que no conocía nada de la historia del militar, que siempre había escuchado una campana y que ahora se escuchaba la otra. Remarcó que el documental era un reconocimiento a los hijos de Larrabure.

Hubo una invocación religiosa en el cierre de parte de monseñor Olivera, y a todos les quedaron sonando las palabras de Fernández quien, parado con la ayuda de su bastón, miró a los ojos a los hijos de Larrabure y les dijo que su papá había sido un buen tipo.