El “capricho” de luchar contra la explotación de las trabajadoras domésticas y la trama detrás de una exitosa serie de Netflix

0
9

María, la Caprichosa narra la lucha de una líder social por los derechos de las trabajadoras domésticas -@karent.hinestroza/Instagram

La empleada doméstica no se enamora del patrón rico, la suegra la odia, se separan cuando él se casa con otra, sufren en silencio, se aman en secreto y el final de amor se distancia de la vida real. Esta vez en la novela el patrón no salva a la muchacha. Tampoco la muchacha se salva sola. Se salvan juntas.

Una serie, con todos los benditos condimentos del culebrón, muestra la historia de María Roa, una mujer que nació bajo el racismo, el clasismo y la violencia del conflicto armado en Colombia y que no solo salió adelante, sino que logró derechos laborales para todas las empleadas de hogar. La amamos, sí y es amor verdadero.

María la caprichosa se estrenó en Netflix el 5 de enero y está entre el top ten de las series más vistas. Está protagonizada por Paola González y Karent Hinestroza y muestra todas las etapas de la vida de la protagonista, su familia, sus amigas, sus compañeras y, claro, sus novios.

“No es solo una historia: es mi vida y la de miles de mujeres”, dice María Roa, la protagonista e inspiradora de la serie más profundamente feminista interseccional (que padece no solo por ser mujer, sino pobre, afro, negra y trabajadora del hogar) que se puede ver hoy en el streaming.

Su infancia en un pueblo cruzado por las dificultades, el asesinato de su hermana, el apoyo de su papá, las ganas de estudiar y las dificultades para llegar a la secundaria, la explotación en una plantación bananera, la violencia de la guerrilla y de los militares, los desplazamientos a las grandes ciudades, la vivienda invadida y la violencia de género aparecen en la trama. Pero, por sobre todo, la explotación de las trabajadoras domésticas.

María Roa Borja nació en el pueblo de Apartadó y llegó a Medellín en 1996. “Como muchas, trabajé durante años en casas de familia, enfrentando silencios, desigualdades y resistencias”, cuenta la impulsora de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico, que inició con 28 integrantes, pero que representó los intereses de 700.000 trabajadoras del sector.

María Roa Borja es la mujer que inspiró la serie de Netflix

Paula Moreno, ex Ministra de Cultura, escribió su historia que llegó primero a libro con Soñar lo imposible. Desafiar las miradas desiguales, publicado en 2022 por Random House y después a la televisión en Caracol y finalmente al streaming con Netflix.

“El capricho es atreverse a hablar”, enfatiza Paula Moreno, en entrevista con Infobae, con esa palabra que suele usarse despectivamente para criticar a las mujeres y que, en la serie, se convierte en un mantra de fuerza, tenacidad y superación.

Paula conoció a María como jurado de los premios al liderazgo de la revista Semana. Le impactó su historia y la entrevistó durante un año para escribir el libro que se convirtió en un boom audiovisual. La novela es un marco para contar abusos, violencia, explotación, racismo, gordofobia y corrupción.

Paula Moreno conoció a María Roa como jurado de unos premios y compartió su vida durante un año para escribir el libro

Paula Moreno nació el 11 de noviembre de 1978. Ahora tiene 47 años y cuando apenas cumplía los 28 fue Ministra de Cultura de 2007 a 2010. Se convirtió en la mujer más joven en la historia de Colombia en ocupar un cargo ministerial y una de las primeras afrocolombianas en llegar a lugares de decisión.

Después de la gestión pública y de su experiencia en cooperación internacional, creó “Manos Visibles”. Ahora preside la fundación que ya formó a casi 30.000 líderes afrodescendientes, indígenas y de contextos críticos para la construcción de paz, la equidad y la igualdad en diferentes áreas.

El trabajo de la fundación es dar herramientas y acompañar a que las personas ocupen espacios en gobiernos, agencias de cooperación, empresas y medios de comunicación. “He dedicado mi vida para que la diversidad étnica, socioeconómica, de género y la suma de diversidades del país, ocupe todos los espacios y se naturalice nuestra presencia”, pregona.

Además del libro que se convirtió en serie, también escribió El poder de lo imposible y fue columnista por 18 años en El Tiempo: “Mi misión de vida ha sido construir desde la cultura procesos de equidad y es fundamental que las manos que construyen el país sean manos visibles”.

-¿Cuál fue la motivación para escribir el libro?

-El libro tiene la motivación de desafiar las miradas desiguales que implica narrar desde la subjetividad de quien vive una situación y que enfrenta condiciones no igualitarias en la sociedad, cuáles son esas desigualdades que enfrenta, por qué y confrontar la realidad alrededor de eso.

La principal motivación del libro es que América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo y Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y esa desigualdad no es abstracta. No es una desigualdad de números. Es una desigualdad donde todos perpetuamos la desigualdad. En la historia de María, es importante confrontar esta realidad con una de las tareas más importantes de la sociedad que es la ayuda del hogar y el trabajo.

Paula Moreno fue Ministra de Cultura, es escritora y creo la fundación

-En la serie se ven escenas donde no se les paga a las trabajadoras del hogar, se les exigen tareas de riesgo, un narco las usa como mulas, una ama de casa yogui no les deja ingresar comida a su casa, una mujer progresista la echa porque se lo pide el marido, una ejecutiva delega en la empleada la contención emocional de su hija. ¿A quiénes busca interpelar?

-La idea es generar una reflexión sobre cómo todos perpetuamos esas desigualdades. El trabajo doméstico involucra a millones de mujeres en América Latina y a más de un millón de mujeres en Colombia. La lucha de las trabajadoras domésticas por las condiciones laborales implicó que se hayan organizado y que se genere un esquema para reglamentar y valorar la tarea. Siguen en esa lucha. Esa es la principal motivación del libro, cada una de las historias confronta a las sociedades, donde todos participamos y cada día vamos profundizando esa brecha y la división que hay en nuestras sociedades.

-¿Por qué es importante que una serie sobre los derechos de las trabajadoras del hogar esté en Netflix?

-La serie muestra que muchas de estas realidades y luchas son transnacionales. La realidad de una asistente del hogar es similar a la de una migrante africana en Lisboa, Portugal o a una trabajadora doméstica en Madrid, España, y es similar a lo que pasa en Bahía, Brasil. Por ejemplo, me acaban de escribir para traducir el libro en Medio Oriente.

La lucha de María, la caprichosa en la serie de Netflix y en la vida real con las trabajadoras del hogar de Colombia

-¿Cuál es el mensaje más importante?

-En un momento donde todo es división, es importante entender que la humanidad es compartida. Es relevante cambiar la narrativa a través de historias críticas en las plataformas que llegan al mundo para renovar el valor de lo humano y entender que hay una humanidad que comparte desafíos, inspiración, dolores. Una mujer en Colombia inspira a una mujer en Estados Unidos, en España, en Argentina, en Medio Oriente, en África. Es fundamental el ejercicio global de comprensión de lo humano en un momento tan deshumanizado. Eso lo garantiza una plataforma como Netflix que logra el alcance global, y en todos los idiomas, a personas que viven realidades comunes. No es una cosa aislada.

-¿Por qué recién ahora hay series colombianas protagonizadas por mujeres afro?

-Por eso, es muy importante que el mundo conozca la diversidad que existe en Colombia: de historias y de personas y que esas historias no se cuentan desde los clichés, sino desde conversaciones intelectuales profundas que marcan el futuro del mundo.

-¿Cuál es el mensaje positivo de la serie?

-Todos somos parte del problema y todos somos parte de la solución. Es importante entender que esas grandes transformaciones parten de micro cambios en las actitudes que tenemos. Muchas veces es muy perversa la mirada de los grupos que tienen más poder, más privilegios y más acceso a recursos.

La María Roa de la vida real y Paula Moreno juntas y abrazadas en un posteo de la fundación Manos Visibles que dirige la autora del libro que inspiró la serie

-¿Cómo se puede incidir para la transformación?

-La transformación va en diferentes vías. No solamente en la capacidad de superación de personas que avanzan en la sociedad desde puntos de partida que no les brindan las mejores condiciones, sino desde esas personas que teniendo oportunidades y poder son más inhumanas y muchas veces perpetúan estereotipos y clichés. No quieren compartir de igual a igual las ventajas y el bienestar.

Hay que trabajar desde las bases, las comunidades y con las personas que les toca luchar demasiado para lograr oportunidades. También hay que trabajar con quienes les toca todo y no colaboran para revertir los problemas sociales y profundizan las desigualdades.

-¿Qué quiere decir la palabra “capricho” en la serie en la que se vuelve un mantra para salir adelante frente a las dificultades?

-La palabra capricho es soñar lo imposible, atreverse cuando la sociedad te dice “no te mereces”, “no tienes”, “no tienes este apellido”, “no tienes acceso a este lugar”. En todos esos “no” de la sociedad, el capricho es decir “sí, así a usted no le parezca yo voy a poder”. El capricho es obstinación, no es berrinche. Muchas gente lo toma como paranoia o rebeldía y no es eso. Es la obstinación para una sociedad que naturalizó que muchas mujeres racializadas, con condiciones económicas sin ventajas, que el espacio es el sufrimiento y la exclusión.

-¿Las caprichosas son las nuevas empoderadas pero desde la lengua irreverente de América Latina?

El capricho es un liderazgo de autoinclusión. El capricho es atreverse a hablar. Es contestar “si usted no va a compartir los espacios, yo me incluyo porque también tengo poder y hago parte de la sociedad”. Obviamente hay una altanería y un capricho que es fundamental porque mucha gente habla retóricamente de la igualdad, de que somos progresistas, pero no abre los espacios, ni el bienestar al alcance de todos.

La palabra capricho responde a la capacidad de María de decir “yo no voy a ser una víctima eterna, este país me necesita, las mujeres de este país me necesitan, las mujeres de todas las etnias y de todas las clases sociales me necesitan y se construye poder desde lugares que los demás consideran poco probables”. Si el poder se construye desde los lugares tradicionales, nada va a cambiar. No se entienden tantas exclusiones e injusticias. Ahí está el capricho de María.