El faro del canal de Beagle que guía a los barcos en el fin del mundo y el recuerdo del naufragio del Monte Cervantes

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Dominando el islote, desde 1919 el faro domina el Canal de Beagle (Wikimedia)

El Canal de Beagle siempre fue peligroso, aún para los capitanes de barcos más avezados. Este cruce fue identificado en 1830 por la expedición comandada por Fitz Roy. Por ejemplo, la Goleta San José, integrante de la expedición científica de Giacomo Bove de 1883, sufrió uno de los primeros naufragios registrados en el Canal. El María López, en 1890, también sufrió los embates del mar. Y el Sarmiento golpeó contra una piedra el 1 de abril de 1912. Esta vía marítima comenzó a ser navegada en 1882.

La ciudad de Ushuaia se había fundado el 12 de octubre de 1884 cuando el comodoro Auguste Lasserre creó la subprefectura sobre el Canal del Beagle con el propósito de reafirmar la soberanía argentina después de la firma del tratado con Chile de 1881. La población superaba ampliamente los 300 habitantes. En enero de 1902 se había inaugurado el telégrafo y en octubre de ese año se había colocado la piedra fundamental del edificio que se destinaría al presidio.

El faro se ubica a unos nueve kilómetros de la ciudad de Ushuaia (Sec Turismo Ushuaia/NA)

La necesidad del faro

El creciente ir y venir de naves por ese canal de 240 kilómetros, que conecta a los océanos Atlántico y Pacífico, necesitaba de un faro para orientar a los navegantes. A partir de un relevamiento realizado por la Armada en 1918, se decidió la construcción de un faro en un islote ubicado a unos nueve kilómetros de la costa.

Fue a partir de estudios realizados por la Armada lo que decidió su ubicación (Wikimedia)

Se partió de un diseño del oficial e ingeniero naval francés Francois Léonce Verny. Es una torre de piedra y de ladrillos de once metros de altura, por tres metros de diámetro. Está pintado en rojo, con una franja blanca en el medio. La linterna está ubicada a 22,5 metros sobre el nivel del mar, emite una luz intermitente cada cinco segundos y se distingue a 7,2 millas náuticas, un poco más de trece kilómetros.

El conjunto de islotes donde fue construido fue bautizado por el capitán de fragata Luis Fernando Martial, un marino y explorador francés de 46 años. Este marino, a bordo de La Romanche, estuvo al mando de la Expedición Científica del Cabo de Hornos entre 1882 y 1883. Estudiaron cuestiones geológicas, astronómicas, la flora y la fauna del lugar. Para ello, armaron un asentamiento en Bahía Orange. Martial fallecería en China dos años después víctima de una epidemia.

El capitán Robert Fitz Roy fue uno de los primeros en navegar el Canal de Beagle, usado por las etnias indígenas de Tierra del Fuego

Martial bautizó estos islotes con el nombre de Les Eclaireurs, “los exploradores”, nombre con el que se identifica el faro. Martial quedó inmortalizado en el lugar, ya que existe un monte al norte de Ushuaia y un glaciar -proveedor de agua potable para esa ciudad- que llevan su nombre.

Originalmente, el faro era operado por una persona pero en la actualidad se lo hace a distancia, y es alimentado con paneles solares.

Tal vez, como recurso turístico, fue promocionado como “el faro del fin del mundo”, generando confusión con el original faro de San Juan de Salvamento. Era una construcción de madera de 16 lados, de unos cinco metros de altura, y en su techo se colocaron ocho lámparas alimentadas a querosén, protegidas por vidrios especiales.

Unos años antes de la construcción del faro, se levantó en la ciudad un presidio, que originalmente funcionaba en la Isla de los Estados

Lo había levantado Lasserre cuando, al frente de la División Expedicionaria al Atlántico Sur, instaló en la isla un puesto marítimo, que también oficiaba de rescate en naufragios, y un presidio. Funcionó entre 1884 y 1902 y por más de once años fue operado por su jefe, José Fragueiro, asistido por una pequeña dotación de personal.

En 1997, sus restos fueron llevados a Ushuaia, y se construyó una réplica en el predio del museo del presidio. Julio Verne se inspiró en este faro para escribir una novela sobre la lucha de un farero solitario contra piratas despiadados, que primero salió por entregas y que fue libro en 1905, el año en que el escritor falleció.

En 1902 fue reemplazado por el de Año Nuevo de la Isla Observatorio, y ese mismo año se clausuró el presidio militar, que funcionaba en la isla Cook, y fue cuando se trasladó a Ushuaia.

Desde 1883 se tienen registrados diversos naufragios en la zona del Canal de Beagle. El más resonante fue el del Monte Cervantes (Caras y Caretas)

La tragedia del Monte Cervantes

El faro de Les Eclaireurs fue contemplado por los pasajeros del Monte Cervantes, promocionado como buque turístico, con tarifas populares. A las diez de la mañana del 15 de enero de 1930 zarpó, con 1117 pasajeros a bordo, de dársena A del puerto de Buenos Aires. Su recorrido comprendía Puerto Madryn, Punta Arenas, Ushuaia y de ahí el regreso. Su capitán era Teodoro Dreyer, un marino con experiencia en navegar los fiordos nórdicos, pero no los canales fueguinos. Para ello, contaba con la asistencia del práctico Rodolfo Hepe, que estaba familiarizado con la zona.

El 22, luego de unas quince horas de escala, dejó Ushuaia y, en lugar de tomar por la ruta acostumbrada, fue por un paso no recomendado. Se había alejado unas siete millas de Ushuaia cuando a las 12:45 embistió una roca sumergida, que no aparecía en las cartas náuticas, y abrió un rumbo de agua en la proa, y el barco comenzó a inundarse. Seguidamente, se escuchó una detonación, que provocó una densa humareda. El barco, algo inclinado, quedó varado con las hélices fuera del agua.

Dreyer ordenó abandonar el barco, que se hizo en una hora. Los pasajeros fueron llevados a la Estancia Remolino, propiedad del pastor anglicano John Lawrence y de ahí los trasladaron a la ciudad.

El 24 el Monte Cervantes se inclinó y se hundió parcialmente. Fue un misterio lo que ocurrió con el capitán, cuyo cuerpo nunca apareció.

El faro, que no es posible visitarlo, es un paraíso para los pingüinos. Es una de las últimas referencias de los que van hacia los mares del sur, hacia el fin del mundo.