
Para un narco de carrera, tal vez no haya nada más valioso que su capacidad de reinventarse. Ardinson Amaury Vázquez Aquino, alias “El Chibolo”, se convirtió en la inusitada estrella de un espectáculo político en agosto de 2017, cuando la vieja Dirección de Narcocriminalidad de la Policía de la Ciudad y la División Antidrogas Urbana de la PFA derribaron su organización con una redada masiva que contó con la presencia de la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
“El Chibolo”, nacido en la República Dominicana, registrado en el rubro de peluquerías de la vieja AFIP, era buscado por un honor francamente dudoso: ser el transa de transas, el presunto jefe detrás de buena parte de la venta de cocaína del barrio de Constitución, con una red de peluquerías que abastecía a las mujeres trans que trafican cocaína en la zona.
En una peluquería de la calle Venezuela, que funcionaba como base barrial de operaciones, le encontraron un kilo de droga y un inhibidor de señales. Aquino Vázquez mismo cayó en su aguantadero de Avellaneda: allí, la PFA halló 37 balas y casi 40 kilos de cocaína.
Así, “El Chibolo” terminó preso en un penal federal. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 8 de esta ciudad lo condenó a cinco años de cárcel el 17 de octubre de 2019. Luego, salió.
El narco dominicano ciertamente no perdió el tiempo. Constitución ya le quedaba chico, al parecer. Entonces, “El Chibolo”, que retuvo su puesto de manager, levantó la puntería.
Semanas atrás, la Justicia en lo penal económico confirmó su nuevo procesamiento con prisión preventiva. El delito: ser el presunto jefe de una asociación ilícita dedicada a transportar droga a París a lomo de mula.
La confirmación del procesamiento, una decisión tomada por la Sala B de la Cámara en lo Penal Económico, integrada por los jueces Guillermo Villella y Roberto Hornos, detalla dos intentos de enviar droga oculta en maletas.

El caso que disparó la acusación ocurrió el 10 de noviembre de 2024. Un pasajero abordaba un vuelo de la aerolínea Latam hacia la capítal francesa, con escala en Sao Paulo, Brasil. Le encontraron 1,8 kilos en la maleta. Aquino Vásquez luego fue vinculado a un caso previo, detectado el 21 de octubre de ese mismo año: misma aerolínea, misma escala, mismo método. Esta vez, había 1,9 kilos en el equipaje.
Adinson Amaury -que aseguró a la Justicia que había sido un buen músico en el pasado, escritor de canciones, un apasionado del mambo-, supuestamente operaba con dos cómplices, que operaron, al menos, desde julio de 2024 hasta el arresto de “El Chibolo”, ocurrido el 12 de agosto último.
Sus cómplices también eran figuras notables. Uno de ellos, el presunto reclutador de las mulas. ya estaba procesado por otro delito idéntico, integrar una asociación ilícita para exportar mulas. La pericia al teléfono de uno de los transportadores de la droga lo complicó particularmente. Allí, se descubrió que este primer cómplice se encargó de recibir a la mula y gestionarle un hotel sobre la avenida Bartolomé Mitre, incluso le contrató un seguro médico.
El segundo, descubrieron las autoridades, se encuentra en Suiza. El juzgado del caso pidió su extradición para indagarlo.
Las pericias a los celulares también complicaron al “Chibolo” que. según la investigación, supuestamente comandaba a la banda a distancia. Su alias se repite a lo largo de las conversaciones. También, las transferencias de dinero detectadas. Un movimiento de plata a una mula apunta directamente a una miembro de la familia de Aquino Vásquez. La Sala B, por otra parte, denegó el recurso de casación de su defensa para intentar excarcelarlo.



