
A casi un año del brutal ataque a Martín Gonzalo Cáceres, el joven de 24 años que en marzo de 2025 fue agredido a golpes por dos rugbiers a la salida de un boliche en Córdoba, la Justicia elevó a juicio la causa.
Los imputados son Agustín Fasulo Martínez y Mateo Verdú, que al momento del hecho tenían 22 y 21 años respectivamente. El mayor está acusado de lesiones gravísimas y cumple con prisión preventiva en la cárcel de Bouwer. El delito tiene una pena en expectativa de hasta 10 años de prisión. Verdú, por su parte, está imputado por lesiones leves y sigue el proceso judicial en libertad.
Si bien la elevación a debate oral de la causa fue una buena noticia para la familia de la víctima, que aún está en cama y recuperándose de las graves secuelas neurológicas que sufrió por la golpiza, la querella adelantó que pedirá un cambio de carátula.
En este sentido, reclama que Fasulo Martínez sea juzgado por tentativa de homicidio y Verdú como partícipe necesario en tentativa de homicidio, ya que considera que él fue quién inicio la agresión desatada a la salida del boliche Kalama, ubicado en el barrio Chateau Carreras.

El ataque contra Cáceres sucedió el pasado 18 de marzo en la avenida Ramón Cárcano al 1400, cuando la víctima salía de una fiesta junto a unos amigos. De acuerdo a la reconstrucción oficial, la situación se habría desencadenado durante una discusión contra un grupo de rugbiers.
Aparentemente, uno de los deportistas le habría quitado la gorra a uno de los amigos y la víctima habría intentado defenderlo. En respuesta a la reacción que tuvo el joven, se cree que estas personas habrían golpeado a Cáceres en la zona de la cabeza.
Luego de que la situación se calmara, el joven y sus amigos se había dirigido hacia la casa de uno de ellos. Todo transcurría con normalidad, hasta que horas más tarde se descompensó y tuvo que ser asistido por el servicio de emergencias.

Por este motivo, lo trasladaron hacia el Sanatorio Parque, en donde le diagnosticaron un hematoma subdural, producto de un traumatismo craneoencefálico severo con sangrado interno. Desde ese entonces, el joven permanece bajo un coma inducido y tendría una lenta evolución.
“Lo operaron, quedan secuelas importantes que vamos a ver cómo sigue”, relató una tía de la víctima, al señalar que la condición del joven sería evaluada diariamente por medio de tomografías. No obstante, desde el personal médico reconocieron que se trata de “un paciente con una complejidad alta”.
Por otro lado, Lidia, la madre de Cáceres, aseguró que su hijo solo intentó “defender a su amigo” y apuntó: “No fueron ni mi hijo ni el amigo de mi hijo que buscaban pelea. Al contrario, fueron estos supuestos jugadores de rugby que lo molestaban al amigo de mi hijo”.
A la vez que esbozó un pedido de Justicia por Martín, la mujer reclamó: “Basta de esto, por Dios. Qué nos está pasando a los papás. Pensé que era un chico más grande, pero tiene 21 años el que lastimó a mi hijo». Y disparó contra la familia del principal acusado al manifestar: “Si fuera mi hijo, yo lo agarro de los pelos y lo entrego. Hacete cargo de lo que hiciste. Pero está en la conciencia de cada uno”.
La salud de Martín
Martín Cáceres ya cumplió 25 años y está en cama internado desde marzo de 2025. Su estado de salud mejoró en el último tiempo: “De un 2% de vida y que los médicos me digan que no va a hablar, no va a caminar, ahora puede volver a aprender cosas”, había dicho a fines del año pasado su madre.
Las secuelas neurológicas que sufrió lo dejaron sin hablar por largos meses. Recién tras más de medio año internado, el joven logró comenzar a comunicarse a través de una tablet magnética. “Es un día a día”, describieron sus familiares al respecto.



