Largas filas, empujones y colectivos colmados por la reducción de la frecuencia en el AMBA

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La reducción de frecuencias en el servicio de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires comenzó a mostrar sus tristes efectos durante las primeras horas de este jueves.

Las filas abarrotadas y la dificultad para abordar las unidades se convirtieron en parte del escenario habitual en puntos clave como Liniers, donde trabajadores y pasajeros relataron la lucha diaria para llegar a sus destinos de trabajo.

El efecto más notorio fue la acumulación de personas en paradas y terminales. En Liniers, las filas para abordar las líneas 28 y 21, ambas operadas por DOTA, llamaron la atención por su extensión y por el clima de tensión entre quienes buscaban subir. Puertas de los colectivos que no podían cerrarse y el frenesí para subir a cada unidad marcaron el ritmo de una mañana muy complicada para aquellos usuarios del transporte público.

En Moreno también se vieron largas filas de personas esperando el colectivo

Las imágenes desde Moreno reflejaron una situación similar. Allí, quienes llegaban del tren Sarmiento a distintas líneas de colectivos encontraron una cantidad de gente poco habitual para ese horario. “Más de 30 minutos de espera”, remarcó uno de los usuarios.

Violencia y largas esperas: los testimonios y estrategias de los pasajeros

Ayer tiraron a una chica para poder subir, esperamos dos horas. Ahora llevo más o menos media hora”, se quejó una usuaria en Liniers. “Igual es un montón. Se nota, se nota mucho la baja de frecuencia. Se siente impotencia, llego tarde, pero bueno, comprenden al menos”, agregó resignada.

Una estudiante que viajaba hacia Ciudad Universitaria, desde Liniers, también dejó su testimonio. “Es bastante molesto porque, yo por ejemplo tengo clases a las nueve, ponele, salía dos horas antes y llegaba bien. Ahora, no, tardo tres horas, tres horas y media antes estoy saliendo porque sino, no llego», sumó.

“Encima intentás subir al colectivo, pero directamente no se puede. El que estaba adelante, por ejemplo, no podía ni cerrar la puerta. Es como bastante arriesgado”, agregó.

Desde la terminal de Constitución, varios usuarios confirmaron su decisión de combinar diferentes medios de transporte para llegar a tiempo. Una mujer mencionó que esperó más de media hora el colectivo 278 y, al ingresar, viajó de pie junto a una multitud. “Ahora voy a ver cómo me va en el subte”, dijo, reflejando la resignación y el proceso de adaptación frente a la nueva situación en la línea C.

El panorama en Constitución. con los colectivos abarrotados de personas

Algunos pasajeros decidieron usar directamente el subte o el tren, previendo las demoras en las líneas de colectivo más afectadas. Otros eligieron permanecer en las filas para el colectivo, aun con la posibilidad de no poder subir.

La situación se agrava por la falta de previsibilidad: algunos pasajeros mencionan que deben salir más temprano de sus casas o avisar que llegarán tarde al trabajo. “Todas las mañanas es esto”, expresó una mujer, quien relató levantarse a media mañana para intentar llegar a tiempo, aunque sabe que enfrentará demoras y andenes llenos.

El malestar se combina con la preocupación por la seguridad. “Es una vergüenza todo esto. Mirá cómo estamos. Como animales”, comentó otro testigo ante la acumulación de personas y el riesgo de accidentes.

Las causas detrás de la baja de frecuencia en los colectivos

la Unión Tranviarios Automotor (UTA) realiza una retención de tareas a partir de las 00 horas de hoy en aquellas empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires que no hayan completado el pago de los salarios de marzo. Esto implica que habrá una menor circulación de colectivos a partir de la medianoche.

“Informamos que, encontrándonos al cuarto día hábil del mes, sin haberse dado cumplimiento íntegro al pago de los salarios del mes de marzo en determinadas empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires, se resuelve la retención de tareas a partir de las 00 horas del día 9 de abril del corriente, en aquellas empresas que no hayan cancelado la totalidad de los haberes, como medida de autotutela de los trabajadores representados”, reza el texto.

Otras de las postales de esta mañana en Liniers, de la gente esperando el transporte público

“Los empresarios bajaron la frecuencia de los servicios, generaron un gran malestar en los usuarios y violencia hacia nuestros representados, manifestando que no les ingresaron los subsidios nacionales ni provinciales. Nosotros queremos cobrar los sueldos y defenderemos los puestos de trabajo”, concluye el documento salarial.