Ramona se extravió, se las vio negras, pero fue rescatada, rehabilitada y en las últimas horas devuelta a su hogar. Podría ser una historia de vida humana, pero en este caso se trata de una tortuga marina que fue devuelta a su hábitat natural en Mar del Plata tras un operativo encabezado por la Prefectura Naval Argentina (PNA).
Todo comenzó el pasado 4 de diciembre. Ramona fue hallada en el Río de la Plata y desde Zoonosis Quilmes la derivaron a la Fundación Temaikén, donde fue evaluada y rehabilitada por el Centro de Recuperación de Especies.
Allí se le preparó un ambiente especial en el acuario de la Fundación y fue alimentada en base a una dieta específica elaborada por un equipo de nutrición especializado. Hasta que llegó el ansiado alta y se diagramó el operativo para que la tortuga pudiera volver a su casa.

El mismo se desarrolló en la mañana de este martes, cuando efectivos de la PNA junto a especialistas de la Fundación Temaikén trasladaron al animal, dentro de una caja de telgopor, a bordo del Guardacostas GC – 72 “Buenos Aires” unas 2.5 millas náuticas mar adentro (cerca de 5 kilómetros). Allí se realizaron las acciones necesarias para que Ramona volviera a su entorno original.
Una vez que todo estuvo dispuesto para comenzar los trabajos, el ejemplar de tortuga verde marina, sobre una bandeja plástica, fue bajada al agua, donde era aguardada por tres nadadores de rescate de la PNA, quienes custodiaron la liberación para que Ramona no corriera riesgos en su vuelta al hogar.

En un video difundido por la autoridad marítima nacional, se observa cómo el animal, apenas hizo contacto con el agua, nadó hacia la libertad sin mirar hacia atrás.
Fundación Temaikén informó que Ramona, un ejemplar de unos 4,5 kilos de tortuga verde marina, fue marcada con un sistema internacional de identificación, lo que permitirá seguir su evolución y generar información valiosa para futuras acciones de conservación.
Tiene más de 60 años y nadó más de 3000 kilómetros desde Mar del Plata hasta Brasil: la historia de libertad del tortugo Jorge
Ni un poquito caminando, ni otro poquitito a pie. Jorge es un nadador nato que volvió a sentir la libertad luego de 41 años de cautiverio. Así, a puro esfuerzo y un buen aprovechamiento de las corrientes, nadó más de 3000 kilómetros desde Mar del Plata hasta su hogar en Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, Brasil. Tiene más de 60 años y no es un atleta, pero es un tortugo tenaz.
Jorge es un ejemplar de tortuga marina de la especie Caretta caretta que no sabía lo que era nadar en libertad desde 1984, cuando fue capturado incidentalmente en el estuario de “El Rincón”, en Bahía Blanca. Tenía aproximadamente 20 años de edad.
El pasado 11 de abril, tras un operativo del que participó Prefectura Naval Argentina, fue liberado a 15 millas náuticas de la costa de Mar del Plata, desde donde emprendió el regreso a su tierra natal. Fueron más de 40 años de una historia de encierro, paciencia y una tenacidad más fuerte que un caparazón.

Jorge contaba con un dispositivo que permitía conocer su ubicación. Desde agosto ya no se lo pudo rastrear más, ya que el transmisor que se le había colocado para tal fin se quedó sin batería.
Mariela Dassis, doctora en biología e investigadora del Conicet, a cargo del seguimiento satelital de Jorge, brindó detalles sobre lo que se logró estudiar en este tiempo: “Fueron un total de 109 días, cercano a los cuatro meses, y nos permitió extraer conclusiones muy importantes sobre su desempeño y sobre el éxito total que ha significado la reinserción de Jorge, después de 40 años, en su medio natural. Queríamos comunicar que la finalización del monitoreo es completamente esperable. Cuando uno coloca este tipo de instrumentos, sabe que tienen una vida útil”.



