
El sereno de un aserradero del partido bonaerense de Morón fue asesinado a golpes y el presunto homicida se entregó a la Policía Bonaerense luego de ser señalado por un testigo: se trata del capataz del lugar.
El episodio tuvo lugar en un predio ubicado sobre la colectora del Acceso Oeste y Carlos Casares, donde personal de la Comisaría Séptima de Morón asistió tras un llamado al 911 que alertaba sobre una confrontación en el lugar.
Al arribar, los policías encontraron el portón abierto y, dentro del predio, a un hombre de 40 años, identificado como H.R.O., con el rostro ensangrentado y varios golpes.
Según informaron fuentes del caso a Infobae, H.R.O. explicó que “un sujeto había ingresado con fines de robo”, por lo que los agentes avanzaron hacia el galpón y hallaron el cuerpo de la víctima, de 49 años, tendido sobre el suelo, con las ropas bajas y sin signos vitales. El personal del SAME constató el fallecimiento en el lugar.
En ese momento, otro hombre de 52 años, se presentó en el predio e indicó ante los uniformados que había recibido un mensaje de WhatsApp enviado por H.R.O., en el que confesaba haber matado a alguien. Frente a testigos, la policía secuestró el teléfono celular que habría sido utilizado para esa comunicación.

Empleados del aserradero, consultados por los agentes, declararon que tanto la víctima como el sospechoso trabajaban en el lugar y que, cerca de las 15, ambos quedaron solos tras la salida del resto del personal.
Las circunstancias que derivaron en el desenlace fatal aún se encuentran bajo investigación.
De acuerdo con la investigación, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N°1 de Morón, se dispuso la intervención de la Policía Científica, el cuerpo médico y la toma de testimonios a todos los empleados y posibles testigos presentes en el lugar.
La causa, caratulada como homicidio, quedó bajo la órbita del Departamento Judicial de Morón. Mientras tanto, H.R.O. permanece aprehendido y a disposición de la fiscalía.
Cayó uno de los acusados de matar a golpes a un jubilado que iba al médico: era vecino de la víctima
A dos semanas de que Roque Olmedo Galeano (79) muriera producto de haber sido brutalmente golpeado en un intento de robo en la localidad de Villa Dorrego, en el partido de La Matanza, este viernes detuvieron a uno de los sospechosos. Se trataba de F.A.P., un hombre conocido como “Tiko”, que vivía a solo unas cuadras de la escena del crimen.
Las cámaras de seguridad fueron la clave. Así, descubrieron que era un delincuente conocido en la zona. Sin embargo, nunca había sido denunciado formalmente por temor a represalias por parte de los vecinos.
Luego de que confirmaran que el acusado se encontraba refugiado en su vivienda, ubicada en la calle Bariloche al 6400, se ordenó un allanamiento de urgencia. Al verse acorralado, “Tiko” intentó huir descalzo y sin camisa durante cuatro cuadras, hasta ser finalmente capturado en la intersección de Murguiondo y Barrientos, cerca de Ruta 3.
El arresto generó revuelo entre los habitantes del barrio, quienes, tras conocer la razón de la persecución, reaccionaron con gritos e insultos hacia el detenido. Ante la tensión, las fuerzas de seguridad lo trasladaron rápidamente a la comisaría y lo dejaron a disposición de la Justicia.
“Por suerte ya está preso. Ahora que la justicia se encargue de hacer lo que tiene que hacer”, expresaron integrantes de la familia de Olmedo durante un diálogo con Primer Plano Online. No obstante, aún restaría identificar al segundo acusado de haber golpeado al jubilado el 24 de enero.
El ataque se produjo cuando el hombre y su esposa se dirigían a tomar un colectivo rumbo a la Ciudad de Buenos Aires para presentarse a un turno médico. En ese momento, los delincuentes interceptaron a la pareja: los amenazaron y les exigieron que entregaran una riñonera que guardaba documentos y dinero en efectivo, el jubilado intentó defender a su esposa de la agresión. Y lo mataron a golpes.



