Perpetua para los acusados del crimen del camionero argentino en Italia: “No salen más y con eso me basta”

0
10

El tribunal de Grosseto dictó sentencia ante una sala colmada de familiares y allegados

El Tribunal de Grosseto dictó cadena perpetua para los dos principales acusados, y una condena de 21 años para el cómplice, por el asesinato del camionero argentino Nicolás Matías Del Río en la región de Toscana, Italia.

La resolución se conoció este lunes y puso fin a un proceso judicial seguido de cerca tanto por la familia de la víctima como por la comunidad argentina en Italia. “Esos tipos no salen nunca más y con eso me basta”, expresó Carolina Alegre, esposa de Nicolás, en diálogo con Infobae tras conocerse la sentencia.

El proceso tuvo como protagonistas a Emre Kaja, Klodjan Gjoni y Ozkurt Bozkurt. Según el medio italiano Maremma Oggi, “solo Kaja, durante unos minutos, miró al suelo” mientras el resto permaneció impasible.

El presidente del tribunal, Sergio Compagnucci, encabezó la audiencia, acompañado por la jueza Agnieszka Karpinska y otros magistrados legos.

El padre de Nicolás Del Río agradeció a los carabineros y al equipo judicial por el acompañamiento

La familia de Nicolás Del Río volvió a Argentina desde Italia en febrero de 2025. “Volvimos cuando nos entregaron el cuerpo de mi marido. Pero él quedó allá. Nadie me ayuda para poder traerlo”, contó Carolina.

Durante el juicio, los acusados ofrecieron versiones contradictorias sobre los motivos y la mecánica del crimen. Uno sostuvo que encontró a Nicolás desatado y gritando, mientras el otro afirmó que la intención era “asustarlo” y que la muerte se produjo “sin querer” al colocarle un cable en el cuello.

Más tarde, indicaron que el móvil estuvo relacionado con el temor a ser reconocidos por no tener el rostro cubierto. El tribunal consideró que las pruebas presentadas eran sólidas, aunque las contradicciones marcaron la etapa de debate.

Según informó el medio italiano, el crimen ocurrió tras varios días de cautiverio, sin agua ni comida y con el rostro cubierto. La autopsia determinó que Nicolás Del Río murió estrangulado con un alambre, hallado ajustado alrededor de su cuello cuando los carabineros encontraron el cuerpo. El tribunal descartó que la muerte estuviera relacionada con las capas de plástico, yute y cinta adhesiva que cubrían el rostro de la víctima.

La sentencia incluyó una indemnización para las partes civiles: 400 mil euros para la esposa de Nicolás, 450 mil euros para su hijo, 200 mil euros para su padre y 100 mil euros para la empresa Gt Srl. La resolución también estableció que la compensación económica no cubre el vacío generado por la muerte de Del Río.

Los acusados escucharon el veredicto sin mostrar reacción ni arrepentimiento (Foto: Maremma Oggi)

El padre de la víctima, Aldo Eduardo Agüero, agradeció el apoyo de los carabineros, la fiscal general María Navarro y el abogado de la familia, además del acompañamiento recibido durante el proceso. “Siempre he confiado en la justicia y quiero dar las gracias a los carabineros, a la fiscal general María Navarro, a nuestro abogado y a Mauro: estuvieron a mi lado durante todo el juicio”, declaró en la sala.

Las defensas de los condenados anticiparon que apelarán la sentencia. Claudio Cardoso, abogado defensor de Ozkurt Bozkurt, manifestó: “Lo esperábamos, pero esperábamos salir de la cadena perpetua. El Tribunal defendió la versión de la acusación. Veremos las razones y, en base a ellas, evaluaremos el camino en apelación”.

El abogado de Kaja, Romano Lombardi, también anunció que revisarán los fundamentos del fallo para decidir los pasos a seguir.

El caso mantuvo la atención pública desde el hallazgo del cuerpo de Nicolás Del Río en una vivienda de Case Sallustri, cerca de la localidad de Arcidosso, en la provincia de Grosseto, tras su desaparición el 22 de mayo de 2024.

Las investigaciones señalaron que el móvil estuvo vinculado al robo de un cargamento de bolsos de lujo que la víctima transportaba en su camión al momento de ser interceptada. El vehículo fue hallado incendiado en una zona descampada.

Los acusados, de nacionalidades turca y albanesa, permanecieron en silencio al escuchar la sentencia y no exhibieron señales de arrepentimiento ni intentaron justificar sus actos. El tribunal subrayó que los acusados se acusaron mutuamente y cambiaron sus relatos durante el proceso, lo que alimentó la incertidumbre sobre el motivo real del crimen.