Un video generó una fuente indignación entre usuarios y comentaristas de redes sociales en los últimos días. Las imágenes mostraban a un chico atado en un rancho de nylon y chapa, bajo el rayo del sol, con una soga a la altura de la cintura. Al niño se lo veía desnudo, hambriento, una escena atroz. Los propios vecinos, que filmaron la escena, denunciaron la situación con un llamado al 911.
La Policía Bonaerense intervino de inmediato, con una causa por maltrato infantil a cargo de la fiscal Lorena Pecorelli. El rancho, ubicado en la zona de Villa Dorrego, González Catán, jurisdicción de La Matanza, fue allanado por la fuerza provincial.
Así, el niño fue identificado. Se descubrió que tiene tres años de edad, sin hermanos. Para cuando la Bonaerense llegó, el chico deambulaba solo por la calle, desnudo también. Enfrentó una inspección médica: le encontraron varias lesiones, compatibles con un abuso físico, aseguraron fuentes del caso a Infobae.
Su madre, Araceli B., de 22 años, fue arrestada en el acto. El padre del chico, Mariano O., de 27 años, beneficiario de dos planes sociales según sus registros, se encuentra prófugo de la Justicia.
Este allanamiento ocurrió el lunes 9 de este mes. Las versiones en torno al caso fueron graves. Vecinos del barrio plantearon que la madre del chico lo habría atado para salir a comprar droga, algo que fue desmentido por las autoridades. La madre fue indagada por la fiscal Pecorelli, titular de la UFI N°21: se negó a declarar por consejo de su defensa.
El Servicio Local de Niñez de La Matanza intervino en el expediente y puso a resguardo al niño, que hoy vive con una tía. En las últimas horas, la vecina que llamó al 911 se presentó a declarar en la fiscalía. Allí, la nueva testigo relató la violencia en el lugar, y la violencia propia de la madre del niño.

La nueva testigo y qué pasará con la declaración del chico
La mujer de Villa Dorrego aseguró que Araceli B. la amenazaba a ella y a su hija menor de edad con frecuencia. Incluso, que intentó agredirla con una maza y un trozo de soga, cuyas imágenes entregó a la Justicia.
La fiscal Pecorelli dispuso una batería de medidas, entre ellas, un informe ambiental con respecto a la madre. El niño, por su parte, será el objeto de una evaluación psicológica. Al tener tres años, una cámara Gesell podría ser redundante: se debe determinar, primero, su capacidad de verbalizar lo vivido. Pecorelli evaluará los pasos a seguir luego de este primer análisis.
Por lo pronto, las lesiones que sufrió fueron notables: el examen médico descubrió azotes en las nalgas y la espalda, con marcas de hasta 15 centímetros de largo.



