Durante la primera sesión de la Junta de Paz que se realizó en Wasghinton, el presidente Javier Milei ofreció un equipo de Cascos Blancos para colaborar en la reconstrucción de Gaza. A diferencia de otros gobiernos que integran el foro multilateral creado por Donald Trump, que aportaron miles de dólares, el mandatario argentino puso sobre la mesa la ayuda humanitaria de personal civil.
“Ponemos a disposición la colaboración de nuestros Cascos Blancos, la trayectoria en operaciones de paz es un capital probado que ponemos al servicio de la fuerza de estabilización. Creemos en una diplomacia que asume riesgos para alcanzar la paz. Creemos en el liderazgo que enfrenta desafíos complejos con determinación como el del presidente Trump. Y creemos que la única paz que vale la pena construir es la que descansa sobre los derechos no negociables del hombre. El Consejo de la Paz ofrece un marco para avanzar en esa dirección. La Argentina lo respalda”, sostuvo Milei en EEUU.
Cascos Blancos, la comisión de asistencia humanitaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, se consolidó desde 1994 como la principal herramienta estatal para la gestión de emergencias, desastres y cooperación internacional. Integrada por equipos voluntarios civiles, intervino hasta el momento en más de 400 proyectos y misiones en 81 países de los cinco continentes, además de realizar acciones en territorio nacional, según los últimos informes de gestión publicados de manera oficial.
El organismo lo dirige Eduardo Porretti, diplomático de carrera que cumplió funciones en Bogotá, La Habana, Nueva York y Caracas, donde condujo la embajada argentina en Venezuela como encargado de negocios durante la gestión de Mauricio Macri. En su rol de escritor, a finales de 2024 publicó su primera novela de ficción titulada “La forma exacta de Caracas”. En enero de 2025, fue designado como encargado de temas humanitarios en Venezuela.
Cascos Blancos fue reorganizado en marzo de 2022 mediante el Decreto 143/2022. Esta reestructuración le otorgó autonomía operativa y reconocimiento ante organismos internacionales, como Naciones Unidas, la OEA y el MERCOSUR. Además, implementó una estructura jerarquizada que articula tareas de asistencia humanitaria, gestión integral del riesgo de desastres y cooperación técnica para el desarrollo sostenible.
El gobierno aún no determinó el número de agentes que pondrá a disposición de la Junta de Paz para Gaza. Se trata de personal voluntario que recibe capacitación anual para intervenir en determinadas situaciones. Son profesionales de la salud, asistentes sociales y psicólogos y no conforman un cuerpo fijo.

Cómo funciona
El accionar de Cascos Blancos se activa en respuesta a pedidos de países afectados por catástrofes, situaciones de emergencia nacional o solicitudes multilaterales. En este marco, la agencia moviliza y despliega equipos médicos y logísticos, organiza el envío de insumos y gestiona donaciones.
En este caso puntual, la asistencia humanitaria a Gaza fue propuesta por el propio gobierno argentino. Para Gabriel Fuks, actual legislador del Parlasur, exembajador en Ecuador y extitular de Cascos Blancos durante más de 11 años en las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, Milei está “mal asesorado”. “La participación de Cascos Blancos es complementaria, pero no como herramienta en operaciones de paz; en estos casos corresponde la intervención de Cascos Azules”, señaló a Infobae. Este cuerpo, militar y civil, ya no depende de Cancillería sino del Ministerio de Defensa.
“Para actuar en el terreno, vos no caés como paracaidista, llevando un termo y yerba. Tenés que estar complementado y tener capacitación para complementarte con las agencias que trabajan en el terreno”, agregó, y sostuvo: “Lo hace para blanquear un intervencionismo y habiendo desactivado las políticas humanitarias de la Argentina”.
Según el presupuesto 2026, publicado de manera oficial por el ministerio de Economía, el programa específico para Cascos Blancos tiene una asignación de $1.139 millones de pesos.
No es la primera intervención en esa conflictiva región de Medio Oriente. Entre las áreas prioritarias que regulan su funcionamiento figuran la asistencia humanitaria, la reconstrucción y rehabilitación de comunidades, el fortalecimiento de capacidades en gestión de riesgos y la promoción de estrategias ambientales y sociales.

Durante el periodo 2021-2023, Cascos Blancos protagonizó misiones internacionales de relevancia, como la asistencia a personas desplazadas por la guerra en Ucrania, el despliegue de ayuda ante los terremotos en Turquía y simulacros de gestión de desastres en Kenia y Ecuador. Además, coordinó proyectos sanitarios en Mozambique, acciones nutricionales y educativas en Haití y donaciones humanitarias dirigidas a Gaza y Armenia, muchas veces en colaboración con agencias de Naciones Unidas, la CELAC y organismos regionales.
También interviene en el ámbito nacional. Cascos Blancos brindó asistencia ante emergencias como los incendios forestales en Corrientes, sostuvo dispositivos sanitarios en eventos masivos y solidarios, apoyó campañas de vacunación frente a la pandemia y promovió jornadas de voluntariado ambiental en parques nacionales.
El reconocimiento internacional se evidenció en resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas y de la OEA, que destacaron su aporte a la cooperación internacional, la rehabilitación y la respuesta humanitaria. Entre 2021 y 2023, el organismo argentino encabezó y participó en foros y plataformas regionales, integró protocolos del MERCOSUR para la asistencia en desastres y fortaleció alianzas técnicas con gobiernos y entidades multilaterales, según fuentes institucionales.



