Rige una alerta en el norte de Salta por las crecidas de los ríos Bermejo y Pilcomayo

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El Sistema de Alerta Pilcomayo advirtió sobre niveles hidrológicos récord y riesgo de desbordes en San Martín y Rivadavia

En el norte de Salta, la situación hidrológica alcanzó un punto crítico tras días de precipitaciones intensas en la región y en el sur de Bolivia. El Sistema de Alerta Pilcomayo emitió un aviso contundente: los ríos Bermejo y Pilcomayo enfrentan un riesgo elevado de desbordes históricos, con los niveles más altos registrados en el presente ciclo.

La última medición en la estación de Pozo Sarmiento arrojó una altura de 6,79 metros para el río Bermejo, cifra que sigue aumentando. Este nivel resulta de muy alto riesgo por desbordes aguas abajo, especialmente en Rivadavia (ambas bandas).

El panorama se complica aún más por el aporte adicional de los ríos Colorado y San Francisco, que confluyen aguas abajo de la zona de monitoreo, lo que llevó al Sistema de Alerta Pilcomayo a pedir a la población extrema precaución en todas las áreas anegables o susceptibles de quedar aisladas.

La emergencia no se limita a lo hidrológico. El paso fronterizo de Puerto Chalanas, que conecta la localidad argentina de Aguas Blancas con Bermejo (Bolivia), permanece cerrado por segundo día consecutivo. Según informó el medio local Los Primeros, las autoridades fronterizas informaron que “el río no es navegable”, mientras un brazo paralelo de agua, formado del lado argentino, impide cualquier tipo de cruce, incluso para los vehículos oficiales. La advertencia fue clara: se solicitó a los “bagayeros” y trabajadores de frontera no intentar atravesar el río bajo ninguna circunstancia.

Las lluvias intensas afectaron a once localidades de Salta y generaron complicaciones en rutas y caminos fronterizos (Fotos: Los Primeros)

No obstante, el mediodía trajo una decisión polémica. Las cooperativas bolivianas decidieron reanudar la navegación de chalanas, pese al caudal elevado y la corriente peligrosa. La medida provocó reacciones entre turistas y compradores habituales, quienes calificaron la reapertura como irresponsable.

“Las balsas avanzan a paso muy lento, no solo por la fuerza del agua sino también porque los motores no darían abasto para enfrentar la corriente”, denunciaron vecinos y visitantes al medio salteño Que Pasa Salta.

El río Pilcomayo también enfrenta una situación compleja. Las precipitaciones extraordinarias, tanto en la cuenca alta como en la baja superior, derivaron en una “creciente general”. En territorio boliviano, la estación de Villamontes superó los 2 metros en la madrugada, mientras que, en el límite, la zona de Misión La Paz-Pozo Hondo registró un nivel de 4,77 metros a las 9 de la mañana. El informe oficial anticipó que el Pilcomayo podría superar los 5 metros en breve, ingresando en alerta amarilla y con probabilidad de desmoronamientos de barrancas.

El impacto de la crecida se refleja también en el estado de las rutas. La Ruta Panamericana que conecta Bermejo y Tarija presenta derrumbes y tramos complicados, mientras que los caminos hacia Yacuiba y Orán permanecen habilitados, aunque las autoridades solicitan máxima atención debido a las lluvias persistentes.

El último temporal que azotó a la provincia dejó secuelas directas en 11 localidades del norte de Salta. Las lluvias de la madrugada del 20 de enero provocaron graves complicaciones, especialmente en General Mosconi, donde varias familias quedaron incomunicadas y sufrieron daños materiales.

En el paraje Balbuena, los vecinos debieron ser evacuados por vía aérea luego de quedar totalmente aislados. Para afrontar la emergencia, se desplegaron vuelos sanitarios y operativos de rescate que garantizaron el traslado y la asistencia de las personas más afectadas.

Equipos de emergencia desplegaron vuelos sanitarios para asistir a familias aisladas en el norte de Salta

El despliegue de ayuda humanitaria incluyó la entrega de módulos alimentarios, colchones, pañales, bidones de agua potable y rollos de plástico en las zonas más comprometidas. Equipos de emergencia regresaron a los sectores aislados para ampliar la asistencia y reforzar el apoyo a los damnificados, como informó Fuente 3. Más de 100 familias recibieron atención directa tras las lluvias, y las tareas de asistencia continúan en los municipios afectados.

Mientras tanto, el Sistema de Alerta Pilcomayo mantiene la vigilancia en tiempo real sobre los indicadores hídricos, a la espera de la evolución del caudal en las próximas horas. La situación, monitoreada tanto por autoridades argentinas como bolivianas, mantiene en vilo a las comunidades ribereñas ante la posibilidad de nuevas crecidas y eventuales evacuaciones de emergencia.

La emergencia en el norte salteño se desarrolla en un contexto de lluvias extraordinarias y crecidas sin precedentes recientes, con un seguimiento constante por parte de los sistemas de alerta y los equipos de emergencia. Los especialistas insisten en la importancia de respetar las advertencias y evitar el cruce de ríos o zonas anegadas, mientras los organismos oficiales refuerzan la asistencia a quienes resultaron damnificados.